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El optimismo visita la Feria del Libro

Libreros, editores y distribuidores esperan encontrar en la Feria del Libro de Madrid los primeros brotes verdes del sector tras ocho años de crisis

Feria del Libro 2015
Ambiente en la Feria del Libro de Madrid.

11.08 del 29 de mayo. El farsante feliz. Un cuento de hadas para hombres cansados (Acantilado), de Max Beerbohm, es uno de los primeros libros vendidos en la 74ª Feria del Libro de Madrid. Y lo compra precisamente un librero de Zaragoza al que no le gusta pederse la cita madrileña. Se llama Francisco Goyanes, de la librería Cálamo. Compra otros dos títulos ocho minutos después de abierta oficialmente la feria en el Paseo de Coches del Parque del Retiro.

Lo hace una hora antes de que la reina Sofía empiece su recorrido inaugural de casi un kilómetro y medio, rodeada de optimismo moderado y bajo nubes de incertidumbre de los 471 libreros, editores y distribuidores que atienden en las 368 casetas que estarán abiertas hasta el 14 de junio. Todos esperan remontar la caída generalizada del sector desde 2008, que ya acumula una pérdida de facturación del 40%.

Cinco librerías habituales de la feria no están este año. Debieron cerrar por motivos de jubilación de sus propietarios o las malas ventas. “Si no fuera por la feria, algunos cerraríamos”, afirma Concha López García de la librería El estudio escarlata. “¿Si este año esperamos más? Pues qué quieres que te diga. Este semestre no ha sido muy bueno”.

11.19. Problemas de la poética de Dostoievski, Mijail Bajtín, y Una introducción a la teoría literaria (ambos de FCE), de Terry Eagleton, son las obras compradas por Francisco Soler en la caseta del Fondo de Cultura Económica, cuando la feria empieza a llenarse de estudiantes.

Ocho años después de iniciada la crisis, el pulso que transmiten los comerciales de la distribuidora de libros UDL, que trabaja con editores pequeños e independientes, es bueno. “Hemos pasado una campaña de Sant Jordi que fue bien y eso es una buena señal”, según Mónica Díaz Martínez, directora de UDL. Como todos los años hay gran expectativa. “Los libreros lo están pasando mal. La verdad es que yo noto pocas mejoras en el sector”, reconoce Miguel García Sánchez de la distribuidora Machado Grupo Editorial y la librería Machado.

11.25. Las jirafas no pueden bailar y Billie B. Brown (ambos de Bruño), de Sally Rippi, son los títulos infantiles e ilustrados que compra la canadiense Sarah Thomas, en el Dragón Lector 2, para leerles a sus niños con los que visita la feria.

El mundo infantil y juvenil parece más optimista. “¡Va a ir fenomenal! Una ventaja de estos años de crisis es que la gente se toma las cosas más en serio. Y ahora se respira un aire más agradable tras una larga temporada triste”, dice Ester Madroñero de la librería Kiriku y La bruja. Aunque, admite, “estamos sufriendo mucho, son tiempos para pensar de otra manera”.

11.28. Hermanos de sangre (Seix Barral), de Ernst Haffner, y Una mujer en el frente (Periférica), de Alaine Polcz, es lo que se lleva Amparo de una de las librerías debutantes: Tipos infames.

“Lo cierto es que el ánimo es mejor. Tal vez es por el cambio político que han dado las elecciones. Se vende ensayo político porque la gente quiere entender lo que sucede. A ver si los que están arriba se dan cuenta”, reflexiona Carolina León de la librería Traficantes de sueños.

11.40. Artes subversivas para cultivar jardines (Hoja de lata), de Teresa Moure, es la obra por la que se decanta Gloria Fortún en la librería Mujeres & Compañía.

“Parece que hay cierta recuperación en las ventas en lo que llevamos de año”, cuenta Teodoro Sacristán, director de la feria. Una opinión compartida por Jorge Herralde, editor de Anagrama, “es una recuperación tímida, y esperamos que siga”.

12.00. Cómo sentimos. Sobre lo que la neurociencia puede y no puede decirnos acerca de nuestras emociones (Anagrama), de Giovanni Franzzetto, es el ensayo que en la librería La Central compra Cristina, una psicóloga en paro que no deja de prepararse.

A esa hora, al medio día, la reina Sofía empieza su recorrido de casi dos horas por las 368 casetas. Varios expositores le obsequian libros para ella y sus nietos, compra algunos y se interesa por otros.

10.30 pm del 14 de junio. Se sabrá si el optimismo era acertado o si las nubes eran realmente grises y si la feria seguirá siendo un oasis en medio de la crisis. Por el Retiro habrá pasado más de un millón de personas y el ritual del encuentro de los lectores con sus escritores favoritos. ¿Serán más de 800 como en 2014?

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