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‘Inside Out’: otra preciosidad de Pixar. Y van...

En 'Del revés' todo posee el aroma del clasicismo

Su sentido visual deslumbra, su humor contagia, su ternura conmueve

En los 10 minutos iniciales de la maravillosa Up el director Peter Docter retrataba de forma primorosa la vida de un matrimonio desde que se hacen amigos en la niñez hasta que en la ancianidad el hombre se queda inconsolablemente viudo. En Del revés, que ha conseguido que aparezcan las carcajadas colectivas en la sala y que los espectadores tuvieran gesto de embeleso al terminar, Peter Docter sólo se centra en la existencia de una cría desde que la depositan en el mundo hasta los 11 años. Y lo hace a través de la tutela de varios ángeles que marcan su cerebro y sus sentimientos desde un laboratorio mágico. Son la alegría, el miedo, la tristeza, la cólera y el disgusto. Saben que tendrán que convivir con todos estos estados anímicos, pero la alegría consigue que sus sombrías y temibles compañeras sean sus aliadas en la grandiosa tarea de que esa cría sea feliz.

Esa criatura vitalista y risueña, amada por unos padres modélicos, virtuosa del patinaje, con capacidad para disfrutar de todas las cosas hermosas, sentirá al crecer y emigrar con su familia desde un idílico pueblo de Minnesota a la ciudad de San Francisco, la aparición de circunstancias que borran la sonrisa y hacen que aparezca el llanto, la incertidumbre, el temor, la ira incontrolable, el deseo de huir para reencontrarte con la Arcadia en la que había sido dichosa. Si la idea de describir los mecanismos del cerebro y la mezcla de sensaciones que habitan en las personas demuestra una imaginación muy poderosa, la forma de contar la historia de la pequeña Riley y de sus protectores evidencia un director admirable.

En Del revés todo posee el aroma del clasicismo. Su sentido visual deslumbra, su comicidad y su humor tendrían poder de contagio hasta con un iceberg, su ternura conmueve, su profundo conocimiento de lo que le ocurre a la gente en sus neuronas y en el corazón inquieta. Evidentemente esta película no compite en la sección oficial. Tampoco necesita premios. La productora Pixar es una de las mejores cosas que le han ocurrido en toda su historia no ya al cine de animación, sino al cine a secas.

Nada especial

Más fuerte que las bombas dirigida por Joachim Trier es una desasosegante reflexión acerca de la pavorosa crisis que se instala en una familia que parecía funcionar bien cuando se produce el suicidio de la madre, una eminente fotógrafa de guerra cuyo marido e hijos desconocían su reverso, su frecuente represión, el no sentirse bien consigo misma ni en su casa ni en su peligroso oficio. Se centra fundamentalmente en la atormentada personalidad de un hijo adolescente que tiene una imagen idealizada de su madre, que a través de una conducta trastornada y agresiva con su entorno intenta reflejar el caos que le ha provocado la pérdida.

La película francesa La ley del mercado, dirigida por Stephane Brizé, pretende ser vigoroso cine social, pero no transmite nada especial. Rodada con vocación experimental y tediosa a ratos, narra la búsqueda de trabajo de un señor cincuentón con un antiguo nivel de vida más que aceptable y que ha sido devorado por la crisis. Padre de un hijo discapacitado y casado con una mujer que le comprende y le apoya, intentará mantener su concepto de la dignidad trabajando en el departamento de seguridad de unos grandes almacenes. Y entiendes la desgracia que le ha ocurrido pero el lenguaje del director no logra implicarte en su angustia. Ojalá que se le arregle la existencia a este hombre. Pero lo que me cuentan de él me deja indiferente.

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