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Acuerdo contra el tráfico de antigüedades del ISIS

El grupo terrorista destruye y vende el patrimonio histórico de las zonas que gobierna en Siria e Irak

Destrucción de patrimonio en el Museo de Mosul.

La destrucción a martillazos de restos de gran valor arqueológico no es la única forma con la que el autodenominado Estado Islámico lamina el patrimonio histórico de las zonas que gobierna en Siria e Irak. El grupo yihadista vende en el mercado negro de antigüedades estatuillas y otros objetos rapiñados de museos para financiarse, como denunciaron los responsables de una decena de países de Oriente Próximo y de varias organizaciones internacionales reunidos esta pasada semana en El Cairo en una conferencia titulada: “La propiedad cultural bajo amenaza”. Su objetivo principal: intensificar la cooperación internacional para cortar las alas a estas actividades delictivas y subrayar su vínculo con el terrorismo.

En el comunicado final de la cumbre, se califica la destrucción y tráfico de antigüedades como “un crimen contra la humanidad”, y se insta a la comunidad internacional a adoptar una serie de medidas para evitar la aniquilación del patrimonio histórico de Oriente Próximo. “El expolio y demolición de yacimientos arqueológicos y museos ha alcanzado un nivel sin precedentes. Se está utilizando la devastación del patrimonio cultural como una táctica de guerra para aterrorizar la población y financiar actividades criminales”, denunció Irinia Bokova, directoral general de la UNESCO en su intervención en la conferencia. “Esto debe considerarse como lo que es: un crimen de guerra”, remachó.

Entre las conclusiones del evento, figura una llamada a lanzar campañas de sensabilización que enfaticen la estrecha relación existente entre el contrabando de antigüedades y la financiación de grupos terroristas, el más prominente de los cuales es el Estado Islámico. Asimismo, los firmantes de la “Declaración de El Cairo” se comprometen a crear una comisión de alto nivel que coordine los esfuerzos regionales e internacionales contra el expolio cultural, y a iniciar la negociación de un acuerdo con los países de mayor demanda de antigüedades robadas,

“Oriente Próximo y el Norte de África es la región donde hubo los inicios de la civilización. Las redes criminales y los grupos terroristas han saqueado de forma sistemática los yacimientos históricos y se han aprovechado de la venta de estas antigüedades en el mercado negro”, reza la declaración, firmada por países como Jordania, Irak, Egipto y Libia, además de instituciones internacionales como la UNESCO o la Liga Árabe.

Los expertos antiterroristas reunidos en El Cairo bajo los auspicios del gobierno egipcio, consideran que el Estado Islámico utiliza la brutal destrucción de grandes estatuas y templos con fines propagandísticos. Sin embargo, fuera del objetivo de las cámaras, sustituyen esta actitud nihilista por otra más estratégica y sibilina: la introducción de objetos de valor arqueológico robados en el mercado internacional de antigüedades a través de Turquía.

“Cualquiera que compre un objeto robado de Oriente Medio debe saber que están financiando los asesinatos gratuitos de los terroristas”, espetó Deborah Lehr, fundadora y presidenta de la “Coalición de las antigüedades”, una ONG que agrupa arqueólogos, expertos en la lucha contra el expolio cultural, responsables gobernamentales, y líderes sociales. “Esta es la primera vez que los países de la región actúan de forma conjunta para luchar contra el robo de las antigüedades y las actividades terroristas”, añadió.

La convocatoria de la cumbre responde a la alarma que han creado las imágenes difundidas en las redes sociales durante los últimos meses en las que se ve a militantes del Estado Islámico desmenuzando restos arqueológicos expuestos en museos iraquíes y demoliendo templos edificados hace más de 3.000 años. En un grabación que dio la vuelta al mundo, varios yihadistas destrozan los relieves del palacio de Ashurnasirpal II, en la antigua ciudad de Nimrud, antes de derribar el complejo con explosivos.