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La justicia universal, objetivo central del FiSahara 2015

Nora de Cortiñas, una fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo, asiste al festival

Nora Cortiñas, un jueves de 2009 en la plaza de Buenos Aires.
Nora Cortiñas, un jueves de 2009 en la plaza de Buenos Aires.

La duodécima edición del FiSahara (Festival Internacional de Cine del Sáhara) quiere centrarse en la justicia universal. Este año, 2015, precisamente se cumplen en noviembre cuarenta años de la firma de los acuerdos tripartitos de Madrid, que (re)partieron la antigua colonia española entre Marruecos y Mauritania, país este último que se retiró en 1979 cediendo todo el territorio a Marruecos, que lo ocupa de forma ilegal desde entonces.

Como ejemplos visibles de esa reivindicación que reclama para sí el pueblo Saharaui, FiSahara ha llevado a los campamentos de refugiados saharauis a la argentina Nora de Cortiñas, una de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo, que inició en los setenta la lucha por conocer el paradero de los cientos de miles de desaparecidos de la dictadura militar de su país; y al abogado Manuel Ollés, encargado ante la Audiencia Nacional de la causa de que instruye el juez Ruz contra once altos cargos militares y policías marroquíes por delitos de genocidio en el Sáhara entre 1975 y 1992, y en algunos casos con delitos de detención ilegal, torturas, asesinatos y desaparición forzada.

Entre cineastas, productores, artistas, payasos y periodistas llegados la madrugada del miércoles al campamento de refugiados de Dajla, al suroeste de Argelia, para participar en el festival, la presencia de Cortiñas y Ollés produce respeto y casi reverencia. La argentina es una abuela encantadora de 85 años que ha cruzado sola el océano orgullosa de poder “reivindicar cada día más a los que lucharon, y luchan, por la vida y el bien común”. Para ella, animosa y sonriente, “el mundo ha de convertirse en un lugar habitable donde todos somos iguales, hombres y mujeres”. “Hay que valorar el trabajo de tanta gente que sigue luchando sin descanso para que podamos mirarnos a los ojos”. En 1977 desapareció su hijo Carlos Gustavo, y ahora, en mitad del desierto del Sáhara, ella cree que desde donde él esté, su hijo aún le habla: “seguí, seguí mamá”, dice con su cerrado acento argentino, “que vas por buen camino”.

El miércoles por la tarde arranca esta edición del FiSahara, un acontecimiento que vuelve a alterar por unos días la rutina cotidiana del campamento. Los payasos que animan las actividades paralelas del festival se han traído este año a Pepe Viyuela, al que acompañan sus dos hijos, también cómicos, Samuel y Camila. Algunos pequeños saharauis le reconocen por su papel en la serie Aida, y le hacen bromas, seguramente niños que han pasado los veranos en España acogidos al proyecto Vacaciones en Paz.

Viyuela presentará el jueves la película de Javier Fesser Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, una de las pocas de entretenimiento programadas este año, aparte de un corto sobre Charlot, que presentará su nieta, la actriz Oona Chaplin, nieta del célebre cómico y protagonista de series como Dates o Juego de Tronos. Fascinada también con lo que está viendo estos días en un lugar así, Chaplin valora el carácter pacífico de los refugiados “a los que sería una pena abocarles a reivindicar sus derechos de maneras más violentas”

Y dentro de esa temática entorno a la Justicia Universal, FiSahara proyectará en la pantalla gigante instalada bajo la luz de la luna películas internacionales como Verdades verdaderas, La vida de Estela; Lejos de los hombres, Theeb, Paradise Now, Cómo atrapar a un dictador, Madleen… y otras de realización saharaui o temática afín como El Consumo, Carta aceptada, Adicción, Soukeina, o La Güera, mi pueblo olvidado.