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Ayudas al cine: Rajoy, a escena

El presidente del Gobierno y el de la Academia, Antonio Resines, almorzaron en Moncloa para intentar desbloquear la mala relación entre el sector y el PP

De izquierda a derecha, Mariano Rajoy, entonces ministro de Cultura; Pío Cabanillas, en esa fecha director general de RTVE; la actriz y ese año presidenta de la Academia Aitana Sánchez-Gijón, y Miguel Ángel Cortés, entonces secretario de Estado de Cultura, en la entrega de los premios Goya de 1999. EL PAÍS

Fue una comida relajada de dos horas y media. Hablaron de cine, de leyes, de prorrateos de deuda y hasta del escritor Philip Kerr. Hace dos semanas, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, compartió mesa en el Palacio de la Moncloa —en una invitación impulsada por María Dolores de Cospedal, secretaria general del Partido Popular— con Antonio Resines, presidente de la Academia de Cine; Juan Gordon, de la productora Morena Films; el director Daniel Calparsoro y otro productor. Ningún representante del Ministerio de Cultura estuvo presente en la cita.

El almuerzo fue distendido; la intención, desbloquear una situación enquistada. Según algunos de los comensales, el principal punto del día fue el final del prorrateo de las ayudas a la amortización, ante el retraso del Gobierno en pagar sus deudas. Esos mismos comensales no han querido hacer declaraciones para no estropear las negociaciones. Para Resines, “el almuerzo nunca fue secreto pero sí quisimos ser discretos”. Y apunta: “Se trataron todos los problemas que afectan a la industria audiovisual, incluido el IVA del 21%. Nos escucharon muchas cosas y en apariencia nos concedieron bastantes”.

A la reunión, impulsada por Cospedal, no acudió nadie de Cultura 

Los responsables de FAPAE, la principal federación de asociaciones de productores audiovisuales, estaban avisados del encuentro. Desde el Ministerio de Cultura también se aseguró ayer a este diario que sus responsables habían sido informados del encuentro, pero no concretan más. En cambio, otras fuentes hablan de un gran enfado dentro del Ministerio por no haber sido invitados.

El principal asunto pareció rematarse con acuerdo. En total la cantidad del prorrateo son 14 millones de euros, que se dividen en dos partes: primero, ocho millones de euros de la deuda de las ayudas a la amortización en 2012 y que el Gobierno ya se había comprometido a pagar antes del fin de 2014. Y seis millones de las amortizaciones de 2013, que en realidad aún deben negociarse. Así las productoras no tendrán que prorratear la deuda. Para los comensales, quedó claro que había un compromiso, aunque desde el otro lado aseguran que las cifras no están cerradas. Charlaron también de otras cosas, como que Resines y Rajoy habían leído el último libro de Philip Kerr. “Había que solucionar un problema enquistado”, dice una fuente de los productores, y añade: “No tiene sentido que no haya representación del Gobierno ni del Estado en los principales actos del cine español, y que por ejemplo la Reina fuera la semana pasada a los premios de la revista Woman”.

Uno de los asuntos fue el decreto que cambiará la financiación del cine

En el almuerzo también se charló sobre el nuevo decreto que cambiará la Ley del Cine. La sensación fue que va por buen camino, y que incluso podría estar listo en dos semanas, para el Consejo de Ministros del 8 de mayo. Pero no es la primera vez que un acuerdo entre el cine y el Gobierno se viene abajo, pese a que hubiera cifras y fechas cerradas: así ocurrió con el anuncio de las desgravaciones fiscales, que Hacienda reguló en muy inferior porcentaje al pactado con la industria.

“Nosotros necesitamos que los bancos vuelvan a confiar en nosotros”, aseguran los productores, “porque ahora mismo no tenemos crédito. Nos dicen que —como así ocurre— aunque tengamos leyes aprobadas y pagos pactados, el Gobierno no nos da el dinero, con lo que tenemos una base para lograr los créditos”. La nueva ley abandonará previsiblemente el sistema de ayudas a la amortización de la taquilla y propondrá un sistema “más objetivo de puntos”, consensuado con FAPAE. Otros productores apuntan a que además del éxito de las negociaciones, el movimiento se ha acelerado por la inminencia de las elecciones locales y autonómicas del 24 de mayo. Lo mismo podría ocurrir con el IVA del 21%: numerosos representantes de la industria cultural creen que, cuando acabe la legislatura, éste se habrá reducido de forma significativa.