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Muere ‘Cifu’, la voz radiofónica del jazz

Juan Claudio Cifuentes dirigió influyentes programas radiofónicos como 'Jazz porque sí'

El periodista Juan Claudio Cifuentes, en una imagen de archivo.

Lo que siempre nos pareció inconcebible ha sucedido: Cifu nos ha dejado. El pasado lunes 9 de marzo, fue ingresado en el hospital Nuestra Señora del Rosario, de Madrid, a consecuencia de un ictus. Su fallecimiento ha sucedido esta mañana.

Cifu forma parte de la vida de muchos en este país, de cuando aquí no llegaban los discos de jazz, o de casi nada. Uno tenía que escucharle para saber cómo sonaban Coltrane, o Lee Morgan, o Art Blakey. Luego estaba que Cifu era como era, y uno no solo terminaba sabiendo cómo sonaba Coltrane sino cual era el color de los calcetines que usó en la sesión del 7 de marzo del 53, y si había desayunado café con leche y cereales y de qué marca los últimos. Pero él era así, y así le queríamos.

Parisino, cosecha de 1941, llegó a Madrid después de que su padre, don Francisco Cifuentes Sáenz, profesor eximio de Derecho Mercantil en la antigua Facultad de Derecho de la calle San Bernardo, decidiera poner fin a su exilio tras la victoria de las tropas franquistas. En París había conocido el jazz, a Sidney Bechet y a Don Byas. “París era entonces el centro del mundo”, recordaba, “y Madrid, una sucursal del Tercer Mundo”.

Empezó escribiendo para Aria Jazz, fanzine con ínfulas de revista de jazz que editaban los mismos que acudían noche tras noche al Whisky & Jazz de Marqués de Villamagna: “Éramos cuatro aficionados al jazz y los que iban a ligar y se juntaban con los militares de incógnito de la OAS (la Organisation de l'armée secrète contraria a la independencia de Argelia), que tenían el Whisky como lugar de reunión”. Una década más tarde arrancó su Jazz Porque Sí en la como poco legendaria “efe eme” de Radio Popular, de donde pasaría sucesivamente a Radio España, Antena 3, Cadena 100 y, desde 1998, Radio Clásica de RNE (junto a A todo jazz, por Radio 3). Meticuloso hasta la obsesión, Cifu hablaba de jazz “desde dentro”. "Antes que nada soy un hombre de radio”, reconocía. Su actividad, empero, abarcaba la traducción de textos (de jazz, naturalmente) y su labor de conferenciante contumaz (sobre jazz, claro está). Sin embargo, hay algo que no hizo: escribir un libro. Decía que escribir no era lo suyo. Por más que se le intentó convencer de lo contrario, no hubo manera.

Recuerdo a Cifu en algunas situaciones pintorescas no necesariamente relacionadas con el jazz, como acompañante de estrellas del sello Movieplay (lo que incluía ejercer de cicerone del guitarrista y cantante Alvin Lee, líder de Ten Years After, durante su visita a Madrid) y en su etapa televisiva de “maduro interesante” -¡esos jerséis negros de cuello alto!- de cuando Jazz Entre Amigos. Cifu estaba en la cumbre de su popularidad: “Me paraba por la calle gente que no había escuchado una nota de jazz en su vida”.

Fueron siete años, entre 1984 y 1991, asomándose a la pequeña ventana cada siete días sin excepción. Con Cifu por bandera, Jazz Entre Amigos puso cara al Gran Jazz: el de Coltrane y Ellington, Dizzy Gillespie y Tete Montoliu. Que la emisión durara lo que duró, constituye un misterio solo comparable a su desaparición fulminante, materia sobre la que todavía se discute acaloradamente. "Lo cierto es que lo han quitado porque les ha dado la gana”, sentenció por entonces Antonio Gamero, actor y notable aficionado al jazz desde los tiempos del Whisky.

Se ha mantenido a pie de micrófono hasta el último aliento desafiando vientos y enfermedades varias. Tenía el proyecto, quien sabe si en broma, de montar un restaurante con la jubilación: “Arriba el comedor, abajo el club con música en directo”. También quiso ser batería de jazz. Y psicoanalista, lo que, de ser cierto, resulta un tanto desconcertante. A diferencia de otros –los casos sangrantes de Ebbe Traberg, Raúl Mao o Julio Coll- a Cifu, el reconocimiento le vino cuando aún estaba en condiciones de disfrutarlo. Así, a los homenajes tributados por, entre otros, el Club de Música y Jazz San Juan Evangelista y la sala Bogui Jazz, de Madrid; el Festival de Jazz de San Sebastián y la Associació de Músics de Jazz i Música Moderna, de Cataluña, se unen un premio Ondas por su "labor de difusión y divulgación del jazz" en 2014, y este mismo año, la Medalla de Oro en las Bellas Artes. Cifu tenía previsto no acudir a recogerlo, por disconformidad con la política del Ministro de Educación, José Ignacio Wert. Lo que se dice, genio y figura.

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