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CARLOS DELGADO | jefe de programas de TV en español de la Deutsche Welle

“En Alemania, la financiación de la TV pública no está ligada a un Gobierno”

El periodista del canal internacional germano explica su visión del modelo público del país

Carlos Delgado.
Carlos Delgado.

Un dirigente democristiano de Baviera llamó a la redacción de la cadena pública alemana ZDF en 2012 para pedir que se cancelara la cobertura de un congreso del Partido Socialdemócrata (SPD, su rival). El redactor jefe del medio no dudó un minuto en hacer públicas las presiones. El político de la CSU, Hans Michael Strepp, tuvo que dimitir. “Fue un gran escándalo”, recuerda Carlos Delgado, jefe de programas de televisión en español de la Deutsche Welle, el servicio de radiodifusión internacional de Alemania, vinculado a la ARD, la primera empresa de televisión pública del país, que tiene un canal de ámbito nacional, Das Erste (la Primera, en español), y varias ofertas regionales.

La otra gran empresa estatal es la ZDF (el segundo canal público). Son independientes una de la otra. Viven de un canon que pagan mensualmente los telespectadores. La ZDF alcanzó en 2014 una cuota de pantalla del 13,3%; Das Erste el 12,4% (el porcentaje se duplica si se suman las programaciones regionales, según el consorcio) y la RTL privada, un 10,3%. En una conversación telefónica desde Berlín, Delgado, de 47 años, explica su visión del modelo público alemán.

Pregunta. ¿Qué imagen tiene la televisión pública entre los alemanes?

Respuesta. Tiene una muy buena fama, sobre todo los canales de noticias. La mayoría de los ciudadanos los considera una garantía de fiabilidad y credibilidad. El informativo de la noche, Tagesschau [noticias de televisión, en español] tiene los mayores índices de audiencia entre los programas de noticias.

P. ¿Esa calidad de la que habla justifica que los propietarios de una televisión tengan que pagar 17,50 euros al mes?

R. Evidentemente, hay una divergencia entre el prestigio de los medios públicos y la predisposición a pagar esa cuota. Hay un debate abierto sobre si esa tasa es constitucional. Pero no a gran escala. Hay que tener en cuenta que a ese canon por la televisión, se une otro por tener un aparato de radio, un ordenador… Las televisiones públicas se han encontrado con el rechazo de sectores como el que ha lanzado las protestas anti Islam en Alemania. Aseguran que los medios alemanes tergiversan las informaciones y optan por otros canales como Russia Today, que emite 24 horas en alemán. Pero son minoría, entre la población general los medios públicos tienen un enorme prestigio.

“El principal informativo de la noche tiene el mayor índice de audiencia entre los programas de noticias”

P. ¿Por qué la mayoría de los alemanes sigue creyendo en la independencia de la televisión pública?

R. La financiación no está ligada a un Gobierno. Un organismo autónomo recolecta el canon y lo gestiona. Se reparte entre los canales públicos. Y el presupuesto es muy alto. En el consejo de administración están representados políticos, sindicatos, sociedad civil, länder, pero a nadie se le ocurre presionar a un periodista.

P. Cuando el Gobierno cambia, ¿qué pasa con el consejo, los jefes de informativos, los presentadores de informativos, etcétera?

R. En Alemania no se cambian las cúpulas televisivas cuando cambian los Gobiernos. Si se presiona a las redacciones, suele salir a la luz pública. No solo está el caso del político de Baviera que tuvo que dimitir tras intentar presionar a un redactor jefe de la ZDF. Los intentos de intimidación al diario sensacionalista Bild también pasaron una fuerte factura a Christian Wulff, que dimitió como presidente de la República federal en 2012 por ese y otros escándalos [de los que finalmente resultó absuelto].

P. Su canal provee noticias al exterior, y en su caso en español. ¿Se nota mucho la diferencia entre Alemania y España y América Latina?

R. Nunca he trabajado en España como periodista. Y mi visión es menos cercana. Pero en el caso de América Latina, las ofertas de televisión allí suelen seguir fielmente y descaradamente la línea oficial de los gobiernos de turno, lo que nos ha dejado mucho margen para crecer. Por un lado, valoran los productos hechos en Alemania, con un tipo de televisión más austera, y por otro creo que se percibe nuestra independencia del Gobierno.

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