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Un trozo de rosco para Cáritas

"Es una obligación moral ayudar a la gente necesitada", declara el ganador de 'Pasapalabra'

Luis Esteban Lezáun, durante su participación en 'Pasapalabra'.

Luis Esteban Lezáun, el concursante que el pasado jueves logró resolver las 25 preguntas del rosco del programa Pasapalabra de Telecinco, ha anunciado que donará a Cáritas Diocesana parte del premio de 354.000 euros que se llevó. La cifra concreta de la contribución se la reserva, aunque da a entender que no será pequeña. "Claro que tengo pensado cuánto, pero hay un mandado bíblico que dice que que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha", explica con una sonrisa en conversación telefónica con este periódico.

Inspector jefe del Cuerpo Nacional de Policía en Manacor (Mallorca), natural de Zaragoza y de 42 años, niega que su gesto pueda ser considerado una heroicidad en estos tiempos de sálvese quien pueda. "Me consta que hay mucha buena gente que contribuye con Cáritas y con otras muchas organizaciones como Manos Unidas, heroicidad es otra cosa, es, por ejemplo, lo que hacen los policías que se juegan la vida a diario en acto de servicio, esto no es nada".

A su juicio, "es una obligación moral de todos los que vivimos de una forma más o menos desahogada contribuir al bienestar o al menos a la superviviencia de gente que está necesitada", sobre todo cuando se tiene un auténtico "golpe de suerte" como el suyo. "Es verdad que antes era más sencillo ser solidario que ahora que vamos todos más ajustados pero no podemos olvidar a los demás", añade.

La idea de la donación le viene de siempre. "Mi mujer es voluntaria de Cáritas y ya colaboramos mensualmente, aunque con cifras más humildes, claro. Mi mujer y yo siempre habíamos pensado que, de lograr el premio, lo haríamos", cuenta el ganador del bote de Pasapalabra, para añadir que confía "plenamente" en la Iglesia "como administradora del dinero".

En unas semanas espera recibir el premio, momento al que esperará para ponerse en contacto con Cáritas y hacer la contribución. ¿En qué le gustaría que se empleara el dinero? "La verdad es que no lo sé, son tantas las necesidades, por eso me fío del criterio de Cáritas, ellos son los expertos en solidaridad, que ellos lo distribuyan como crean conveniente y lo dediquen a lo más perentorio", explica.

Con el resto del dinero, cancelará su hipoteca y se irá de viaje a un crucero con su mujer, Fátima, y sus dos hijos. Todo ello, eso sí, tras descontar la mitad que se lleva Hacienda, un pellizcazo que pagará de muy buena gana. "Gracias a lo que me quitará Hacienda creamos carreteras, hospitales, escuelas... La mejor forma de colaborar con el Estado es pagando los impuestos", dice  ejemplarizante.

Esteban resolvió correctamente las 25 definiciones para alzarse con los 354.000 euros del bote acumulado en una entrega en la que participó con la actriz Ana Milán y el cantante Carlos Goñi como aliados. Tras numerosas ocasiones en las que estuvo a las puertas de completar el rosco, se alzó con el millonario premio en su cuarta etapa en el concurso, tras contestar correctamente con la palabra "zalá" a la pregunta "oración de los musulmanes".

El concursante maño, licenciado en Derecho, participó por primera vez en 2012, con 29 programas acumulados, además del especial conmemorativo del programa 1.500 con 33.000 euros de premio; en 2013 participó en 22 programas y obtuvo 24.000 euros; también estuvo en el programa especial de Nochevieja, en el que empató con Paco de Benito y consiguió un viaje a Nueva York y la oportunidad de volver a concursar; y por último, en esta etapa final participó en 30 programas. En total, 83 para conseguir los 354.000 euros del premio.

"Hay que estudiar mucho para llevarse el rosco", confiesa el concursante, que dedicaba unas dos horas al día a recopilar palabras y a elaborar listados con premios Nobel, ganadores de Oscar y similares, además de hojear el diccionario habitualmente. Gran aficionado al deporte y lector compulsivo, la semana que viene publica su segunda novela, La vida contra las cuerdas (Plataforma Editorial) —la primera se titula El inspector que ordeñaba vacas, de la misma editorial—, no piensa probar suerte en otros concursos televisivos y seguirá en su puesto de trabajo. "Me encanta mi rutina de inspector jefe de Policía", comenta, aunque ahora se dedica más a la "acción institucional que a la operativa".

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