Los pájaros de ‘Birdman’ se hacen con el Oscar

El filme de Iñárritu triunfa en la gala con cuatro premios, incluidos mejor película, director y guion original. 'Boyhood' se conforma con un galardón y 'El gran hotel Budapest', cuatro

Alejandro González Iñárritu, director de 'Birdman'. VÍDEO: REUTERS / FOTO: K. WINTER (AFP)

El suspense ha concluido y la victoria tiene nombre de pájaro. Birdman se hizo con el triunfo en la 87ª edición de los Oscar consiguiendo cuatro estatuillas, tres de ellas para el mexicano Alejandro González Iñárritu que logró para su comedia el premio a mejor película, mejor director y mejor guion original. La cinta también obtuvo el Oscar al mejor director de fotografía para el mexicano Emmanuel Lubezki.

“¿Quién le dio a este hijo de perra su tarjeta verde?”, gritó Sean Penn al anunciar la victoria de Birdman. “Dios, quizá el Gobierno le imponga una penalización a la Academia, porque dos mexicanos seguidos ganando es sospechoso”, añadió González Iñarritu antes de hacer una defensa de sus compatriotas en su país, para que consigan "el gobierno que se merecen", y en EE UU, para que sean tratados con el respeto que se merecen en una nación de inmigrantes. También reivindicó su mexicanidad Iñárritu ya en la sala de prensa, cuando soltó a un informador: "La sala de prensa se siente como México, no tengo que hablar inglés". Sobre el comentario de Penn, el director mexicano recordó que durante el rodaje de 21 gramos, "me gastaba todo el tiempo ese tipo de bromas". "Mantenemos una relación brutal y así es como sobrevive la amistad", ha afirmado.

La victoria de Birdman fue moral porque en número fue un empate con El gran hotel Budapest, la película de Wes Anderson, que se hizo con la misma cantidad de estatuillas, pero en las categorías técnicas (banda sonora, diseño de producción, maquillaje y peluquería y mejor vestuario). La otra gran rival de la velada, Boyhood, se quedó con tan sólo una estatuilla, la que distingue a Patricia Arquette como mejor actriz de reparto.

El Negro (apodo de Iñárritu) por fin consiguió su Oscar como mejor director tras haber aspirado a este premio por primera vez con Babel. La razón la contó con humor desde el escenario hablando de ese amuleto de la suerte que fueron “los calzoncillos de Michael Keaton” que vistió aunque, dijo, le quedaban un poco apretados. No reveló en la sala de prensa si los llevaba puestos en la ceremonia. González Iñárritu también se hizo con el premio a mejor guion original donde aprovechó, de nuevo, para darle las gracias al maestro de maestros, Michael Keaton, quizá para compensar su derrota como mejor actor. Y Birdman completó su racha victoriosa con el premio a mejor fotografía, un galardón que fue para el Chivo, el mote por el que es conocido Emmanuel Lubezki. El director de fotografía le dedicó este premio a su “extraordinario director” por “su curiosidad, pasión y amistad”.

Tras su incontestable noche triunfal, el director mexicano no quiso alardear de laureles. "La sociedad está obsesionada con la competición y me parece horripilante. Lo odio. Preferiría que, en lugar de haber un ganador, los Oscar se limitaran a mostrar los mejores trabajos del año", dijo a los periodistas. Habló de miedo y de la vida: "El miedo es el condón de la vida que no te permite hacer lo que quieres. En Birdman lo hice sin condón y la experiencia fue real", sentenció en el que definió como "un día muy grande".

Sin sorpresas entre los actores

Entre los actores no hubo sorpresa alguna. Eddie Redmayne consiguió el Oscar por La teoría del todo y Julianne Moore hizo lo propio con el Oscar a mejor actriz por Siempre AliceRedmayne se denominó “el custodio del Oscar” y avisó a su esposa de que “venía alguien a compartir su apartamento”. Julianne también optó por el humor cuando agradeció a la Academia los “cinco años más de vida” que según un artículo disfrutan todos los ganadores del Oscar. La actriz ha aprovechado su victoria para compartir un secreto: el primero que le dijo que iba a ganar un Oscar por Siempre Alice fue su marido cuando vio la película a su lado en la primera proyección.

Patricia Arquette cambió su bolso de mano por sus gafas y su discurso cuando subió al escenario a su cita con la estatuilla como mejor actriz secundaria por Boyhood. Un premio esperado seguido de una aburrida lista de agradecimientos pero que acabó poniendo en pie a la sala cuando Arquette pidió “la igualdad para todas las mujeres”. Su discurso estuvo anticipado en la alfombra roja por la campaña AskHerMore donde numerosas actrices como la candidata a mejor actriz Reese Witherspoon apoyaron la iniciativa que critica el continuado asalto a las actrices con preguntas que se limitan a conocer la procedencia de su vestido. “Igual significa igual y las mujeres no tenemos los mismos derechos”, insistió Arquette solicitando una reforma de la constitución en EE UU a favor de la igualdad laboral de la mujer.

La victoria de J. K. Simmons como mejor actor secundario por Whiplash también estaba prevista en todas las quinielas. Hablando con la prensa y visiblemente cansado tras una larga temporada de premios donde se los ha llevado todos, Simmons echó de menos esos tiempos en los que tenía menos trabajo “pero podía dormir más”. “Claro que esto es la guinda en el postre”, añadió con la estatuilla en la mano.

El gran hotel Budapest dominó en número desde el arranque de la ceremonia, llevándose todos esos premios técnicos que defendía el filme de Wes Anderson, desde vestuario a maquillaje, pasando por diseño de producción. También sumó a sus victorias la de mejor banda sonora para Alexandre Desplat consiguiendo de este modo un total de cuatro Oscar, los mismos que Birdman pero sin lograr ninguno de los premios así llamados “gordos”. Whiplash obtuvo un total de tres premios, sumando al de Simmons el de mejor montaje y mejor mezcla sonora. Y El francotirador ganó un único Oscar como mejor montaje de sonido.

En su caso, Ida obtuvo la victoria como mejor película en lengua no inglesa, una victoria prevista pero que llegó por sorpresa, saltándose el orden de la ceremonia que marcaba el programa de mano de la velada. Y al igual que pasó con las nominaciones, la mayor sorpresa en los Oscar llegó en la categoría de animación. Hace dos meses y contra todo pronóstico, La Lego película no llegó a ser candidata. Ahora le tocó al muñeco inflable de Big Hero 6 quitarle la que parecía una victoria segura de Cómo entrenar a tu dragón 2.

Si hubo una victoria que emocionó a la sala fue la de mejor canción por el tema Glory de la película Selma. La interpretación del tema por John Legend y Common puso al teatro Dolby en pie, lo mismo que sus palabras una vez conseguida la estatuilla, que saltaron las lágrimas del público al recordarles que viven en el país “con más gente encarcelada del mundo”. Lo mismo ocurrió con el discurso de Graham Moore al obtener el Oscar como mejor guión adaptado por The imitation game y dedicárselo a aquellos que como él o como Alan Turing alguna vez se sintieron “extraños, diferentes o que no pertenecían” por culpa de su orientación sexual.

La presidenta de la Academia, Cheryl Boone Isaacs, defendió desde ese mismo escenario la libertad de expresión y la victoria de Citizenfour como mejor documental volvió a darle un tinte político a la velada. Pero la música y la magia de las imágenes dominaron un espectáculo donde Neil Patrick Harris quiso mantener un tono ágil y cómico sin llegar a conseguirlo. Hasta Lady Gaga se volvió Disney con su versión tradicional “a lo Julie Andrews” de Sonrisas y lágrimas. Pero la magia no pudo borrar la lluvia de Los Angeles. Ese fue el verdadero milagro de estos Oscar por lo demás predecibles: conseguir una deseada lluvia en una de las peores sequías en la historia de California. Rosamund Pike supo resumir la ironía al llegar como candidata por Perdida a una alfombra roja repleta de estrellas pero cubierta por una pérgola para protegerla de las inclemencias del tiempo. “Toda mi vida he visto los Oscar bajo el sol californiano y hoy que estoy aquí, llueve”.

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