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Viaje al miedo

La estupenda labor del guionista Gregory Burke y la controlada puesta en escena de Demange dan empaque al conjunto

Jack O'Connell, en el filme. pulsa en la foto
Jack O'Connell, en el filme.

Amas de casa irlandesas salen de los portales de sus hogares y golpean las aceras con las tapas de los cubos de basura, advirtiendo a la vecindad de la llegada de los efectivos del Ejército británico. He aquí una de las imágenes perdurables de esta película que se acerca al tema del terrorismo con urgencia y visceralidad, pero también con mirada compleja y discurso desencantado. Tiene esa imagen el poder y la viveza de algunos de esos minúsculos detalles que, en una serie tan distinta en fondo y forma como The Wire, acreditaban que, detrás de todo, estaba la obsesiva y minuciosa mirada de dos periodistas natos como Edward Burns y David Simon.

‘71

Dirección: Yann Demange.

Intérpretes: Jack O’Connell, Paul Anderson, Richard Dormer.

Género: thriller. Reino Unido, 2014.

Duración: 99 minutos.

Nacido en París en 1977, el cineasta debutante Yann Demange, de larga experiencia televisiva, no pudo pisar las calles de Belfast en los momentos más crispados de esa zona de guerra, pero su película crea la eficaz ilusión de trasladar a sus espectadores a pie de conflicto, casi en un juego inmersivo propio de una fantasía de realidad virtual.

Con su estética de cámara en mano y su compromiso narrativo con la estrategia de supervivencia vivida por un soldado británico inexperto en tierra hostil, ‘71 se podría haber quedado en eso: el equivalente de un videojuego en primera persona diseñado con trazo hiperrealista.

La labor del guionista Gregory Burke, unida a la controladísima puesta en escena de Demange —que, pese a las apariencias, privilegia la inteligibilidad y la necesidad narrativa frente al frenesí—, convierten el conjunto en otra cosa.

Aquí conviven las exigencias contemporáneas de un nuevo realismo con una admirable habilidad para ir desvelando todas las cargas de ambigüedad y claroscuro de una realidad tan compleja, y un aliento clásico capaz de definir personajes inolvidables de un solo trazo —el niño que, en un momento dado del relato, sirve de guía al protagonista, o la chica a la que el miedo coloca en el umbral de la delación—. ‘71 no sólo habla del IRA, sino de sus desmembramientos internos y del terrorismo de Estado.