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‘Selfi’ gana a ‘postureo’ como palabra del año

Fundéu BBVA elige una adaptación al castellano del inglés.

Millás, Pron y Neuman abogan por términos más sociales

Vista desde 'fuera' del ya famosísimo 'selfie' de la noche de los Oscar. /

Selfi, así, castellanizada, sin la e final del inglés, es la palabra del año, según la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA). Y lo es, no porque sea “la más bonita, la más original o novedosa”, sino por su actualidad, por su presencia en los medios y por su interés lingüístico, ya sea por su formación o “su fuerza de penetración en el lenguaje común”, explica Joaquín Muller, director general de la fundación, promovida por la Agencia Efe con la intención de difundir el buen uso del español en los medios.

Su elección responde a la extendida afición de los cuidadanos por fotografiarse a sí mismos, normalmente, con dispositivos móviles, para luego compartir las imágenes en las redes sociales. Selfie ya fue seleccionada el pasado año como palabra del año por los editores de los diccionarios de Oxford. En la última edición del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) no se incluyó.

Vocablos en boga

La palabra del año del 2014 ha sido selfi, adaptación del inglés selfie. Fueron candidatas impago, dron, amigovio, ébola, apli (de aplicación), nomofobia (miedo a no estar conectado), árbitra, abdicar, superluna y ucraniano.

La palabra del 2013 fue escrache. En esta primera edición del oficioso título quedaron finalistas copago, emprender, ere, quita, austericidio, wasapear, meme, expapa y cholismo.

Hace unos meses, la Fundéu BBVA aconsejó posibles usos alternativos al anglicismo de moda, como autofoto o autorretrato, aunque al mismo tiempo reconoce su adaptación española, que ha vencido a otras candidatas barajadas por la institución como postureo, dron o nomofobia (neologismo que designa el miedo a no estar conectado).

La elección es “muy extraña”, en opinión de Juan José Millás. “Que la palabra española del año sea una extranjera da una idea de la globalidad en la que vivimos y llama mucho la atención”. El escritor no comparte la decisión, porque, además, considera indiscutible que la palabra del año en España, es Podemos, en alusión al emergente partido político. “Es, sin duda, la palabra más repetida. No ha habido comido o cena de Navidad que yo conozca en que Podemos no haya sido objeto de discusión en el seno familiar, con el agravante de que la discusión copia el modelo de debate televisivo y su grado de virulencia, con la diferencia de que los tertulianos cuando acaban se toman una copa y tan amigos, pero en la familia ya se sabe que es distinto”, concluye el novelista de La mujer loca.

También el escritor argentino Patricio Pron opta por otros vocablos. “Mi palabra favorita de 2014 es (previsiblemente) casta, que, aunque de forma tardía, se ha instalado este año para señalar todo aquello que está mal en España, que es mucho. Además, casta rima con basta, que me parece un gran plan de acción para el año próximo: basta de castas, por favor”, dice el autor de El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia. Expresa su escaso aprecio por la práctica de los autorretratos, sumándose a la crítica del fotógrafo Joan Fontcuberta. Se trata de una escenificación de la realidad y no un registro de la misma.

Cuidado con el globo léxico

Selfi, la adaptación al español de la inglesa selfie, no entró en la última edición del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (DRAE), que se presentó en octubre. Se trata de una “palabra globo”, apunta el presidente de la institución, Darío Villanueva. “Aparecen con mucha fuerza y está por ver si se desinflan o se quedan. Ahora es muy popular, pero hay que esperar”, explica. Diferente son los términos postureo,que si bien aún no ha sido aceptado por la RAE, sí cumple con las reglas de formación de palabras del español sin proceder de una raíz inglesa, y dron, que proviene de un acrónimo, su prosodia no es ajena al castellano y ya forma parte del DRAE.

La escritora Carmen Amoraga, ganadora del último premio Nadal con La vida era eso, acepta que probablemente selfi sea una de las palabras más repetidas y utilizadas este año. Y atribuye esa extensión de su uso a procesos mucha veces “inexplicables que ponen de moda determinadas actuaciones y comportamientos”. “También es cierto que la adaptación de selfidemuestra lo vivo que está el lenguaje, aunque me parece innecesaria su adaptación al castellano, teniendo autofoto o autorretrato. En cualquier caso, le gusta pensar que el selfi lo inventaron Thelma y Louise en la película del mismo nombre.

El escritor hispanoargentino Andrés Neuman despacha la palabra selfi como “un diminutivo de la identidad” que atestigua la “irrelevancia del yo”. Constata, además, el posible interés institucional por apostar por términos del ámbito tecnológico o de los medios de comunicación que resultan ajenos a “la crisis y al trabajo precarizado” que padece España. También detecta una “ansiedad por lo epidérmico y la búsqueda de lo efímero, obviando lo que permanece”. “Se confunde lo importante con lo visible”, asevera el autor del reciente Barbarismos, que se inscribe en la tradición del diccionario heterodoxo.

Para Neuman, la palabra del año debería formar parte del campo semántico que define la realidad política, social y la crisis de representación en la que vive inmerso el país.

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