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Muere Joe Cocker

El cantante sucumbe a los 70 años a un cáncer de pulmón

Joe Cocker muere a los 70 años tras una larga enfermedad. Efe / Atlas

La voz grave y volcánica del soul blanco se ha apagado este lunes. Y tuvo que ser un cáncer de pulmón, el órgano que insuflaba el aire que la alimentaba, el que acabó con la vida del cantante británico Joe Cocker a los 70 años. Terminaba así una carrera que empezó entre vapores de alcohol en los años sesenta en los clubes de Sheffield, ciudad del centro de Inglaterra donde nació.

Deja para la historia su voz única y sus movimientos espasmódicos ante el micrófono, plasmados para la eternidad en su dramática interpretación de With a little help from my friends, el éxito de los Beatles, sobre un escenario de Woodstock, cuando el cantante solo tenía 25 años, recogida en la película del festival. Aquella versión, por la que le felicitaron los propios autores, supuso su primer número uno en 1968 y reveló su gusto y acierto al reinterpretar, o más bien reinventar, composiciones ajenas. Tras conocer ayer por la tarde la noticia, Paul McCartney dijo que estará “para siempre agradecido” a Cocker por convertir aquella canción del Sgt. Pepper’s en un “himno del soul”.

De origen proletario, Joe Cocker sucumbió a todas las tentaciones de la bohemia rockera. Pero incluso cuando parecía tocar fondo era capaz de cosechar éxitos planetarios. Su voz quedará para siempre unida al cine de los ochenta, gracias a Up where I belong, su dueto con Jennifer Warnes en Oficial y caballero, que le valió un Grammy y un Oscar en 1983. Pero, sobre todo, por su versión de You can leave your hat on, de Randy Newman, que puso ritmo al mítico strip tease de Kim Bassinger ante Mickey Rourke en Nueve semanas y media, y se convirtió en himno erótico para toda una generación.

John Robert Cocker, nacido el 20 de mayo de 1944 en un suburbio de Sheffield, vivía desde hace años en Estados Unidos, en un rancho de Colorado, junto a su segunda esposa.

Su agente, Berrie Marshall, ha confirmado el lunes por la tarde la muerte de un artista “sencillamente único”. “Será imposible llenar el espacio que deja en nuestros corazones”, dijo. “Fue sin duda alguna la mayor voz de rock y soul que nunca dio el Reino Unido. Fue el mismo hombre durante toda su vida. Tenía verdadero talento, era una auténtica estrella, pero al mismo tiempo un hombre amable y humilde que amaba estar sobre el escenario. Cualquiera que le haya visto alguna vez en directo no podrá olvidarle”.

Cuenta la leyenda que se lanzó a cantar ante un micrófono por primera vez a los 12 años, en la banda de su hermano. Pero ya desde que cumplió los 15 lo empezó a hacer en bandas propias. Sus comienzos en la música profesional fueron bajo el nombre artístico de Vance Arnold. Con su banda, los Avengers, y su poderosa voz, versionaban éxitos de Chuck Berry y Ray Charles. En 1963 telonearon a los Rolling Stones en Sheffield. Un año después firmaba un contrato para el primero de su veintena de álbumes en solitario.

Su estilo caótico y desaliñado sobre el escenario, cuenta quienes le conocieron, tenía su réplica en su vida personal. A pesar de sus reticencias iniciales a prodigarse en directo, en 1970 se embarcó en una monumental gira por 48 ciudades de Estados Unidos acompañado por cuarenta músicos, que se llamó Mad dogs & Englishmen (perros locos y hombres ingleses). El éxito de la aventura, recogida en un álbum en directo y en una película, cimentó su leyenda americana, pero aquella larguísima fiesta casi acaba con su salud física y mental.

En 2007, la reina de Inglaterra le entregó la medalla que le acreditaba como Oficial del Imperio Británico por sus servicios a la música. Cocker publicó en 2012 su álbum de estudio Fire It Up, el último de su larga carrera. El año pasado emprendió en una gira triunfal por diversas ciudades Europa que terminó en junio en el Hammersmith Apollo londinense, en el que el destino quiso que fuera su último concierto.

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