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En literatura no se impone nada

Es la libertad con la que se debe ejercer el oficio de escritor lo que enriquece nuestra narrativa. Cuando la literatura es arrastrada por modas pierde su esencia. Mientras los libros sean escritos por hombres y mujeres, mientras los sueños, obsesiones y fantasmas tengan su espacio, siempre existirá la realidad porque la realidad somos todos. La imaginación, la más preciada herramienta de un escritor de ficción y aquella que antes sucumbe a la edad, es y será lo que en definitiva enriquezca nuestras letras. La realidad ya está escrita, ¿por qué escribirla de nuevo? Dejemos que el lector inteligente decida por sí mismo y no se le manipule con estrategias editoriales que persiguen hacer del libro un producto de consumo inmediato. Dejemos que las letras fluyan, griten desde la diversidad, desde las editoriales, independientes y libres.

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