Emilio Lledó gana el Nacional de las Letras Españolas

El filósofo y académico es distinguido por toda su obra literaria, entre la que figura 'Memoria de la ética'

El galardón se concede a un autor español en cualquiera de las lenguas españolas

El filósofo Emilio Lledó, en el momento en que EL PAÍS le da la noticia de que es el nuevo Premio Nacional de las Letras, en la Asociación de Editores de Madrid.

Emilio Lledó (Sevilla, 1927), filósofo y miembro de la RAE, ha obtenido el Premio Nacional de las Letras Españolas que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. El galardón, dotado con 40.000 euros, distingue el conjunto de una obra literaria, en cualquiera de las lenguas españolas, de un autor español, "cuya obra esté considerada como parte integrante del conjunto de la literatura española actual". El jurado premia a Lledó “por su pensamiento y dilatada obra, que armoniza la filosofía del Logos, la hermenéutica, el valor estético y ético de la palabra, la defensa de la libertad y reivindica la vocación docente". Igualmente el jurado ha destacado su aportación de una vía filosófica propia en la que el saber antiguo ayuda al saber presente. Es un gran ensayista y divulgador de alto nivel, entre los temas que trata destacan la defensa de la lectura, la felicidad, el silencio, la belleza y la verdad.

A Lledó, que no tiene teléfono móvil, le dio la noticia EL PAÍS cuando daba esta mañana una rueda de prensa por la concesión del Premio Antonio de Sancha, de la Asociación de Editores de Madrid. El escritor sevillano es autor de obras como Memoria de la ética, Filosofía y lenguaje, La memoria del logos, Elogio de la infelicidad, El silencio de la escritura (Premio Nacional de Ensayo) y El origen del diálogo y de la ética. Una introducción al pensamiento de Platón y Aristóteles.

Deletrear el mundo

Por EMILIO LLEDÓ

PALABRAS DE EMILIÓ LLEDÓ EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID 2014

Me toca inaugurar este minuto de micrófono, que los organizadores de la Feria han puesto a nuestra disposición, con el hermoso título de “deletrear el mundo”.

Rodeados de las hojas de los libros, parece como si hubiera venido otra nueva primavera al Retiro. Las páginas que duermen en estas casetas, que esperan a nuestros ojos para florecer, nos enseñan, entre otras cosas, que hay dos mundos: El de nuestro cuerpo, el de la vida, el de la naturaleza. Y además ese otro espacio, ese mundo ideal de las palabras.

En el mundo de la realidad, estamos; pero en el mundo del lenguaje, de los libros, somos. Las silenciosas páginas que esperan a sus lectores muestran, entre otras cosas, que vivir es dialogar, entender, soñar, interpretar.

La lectura, en el surco del tiempo, nos arranca de ese originario silencio de cada existir. Leer es oír otras voces, descubrir otras conversaciones, enriquecer la sensibilidad y la inteligencia y, de paso, sentir el susurro de la escritura como un territorio de la posibilidad, de la creatividad; de recrearnos, de volver a ser, con todas esas voces que nos hablan (y nos ayudan).

Tendríamos que dar las gracias a esos autores que nos han dejado en sus páginas el sorprendente gozo de la escritura. Una forma de sostener el tiempo, de poner en las palabras que nos ofrecen la esperanza, la felicidad, la libertad de pensar, (de no dejarse manejar).

Este es el inmenso regalo que está en los libros, y que en el acto de leer, de deletrear el mundo, nos abre el maravilloso don de una inagotable compañía en la que aprendemos la amistad de las palabras. Y esa otra mirada: la de los libros que, a su vez, nos miran, y que son ya un reflejo de todas las vidas que nos acompañan y que nos liberan, para siempre, de la soledad.

Emilio Lledó

Sábado, 31 de mayo

El filósofo siempre se ha interesado por las formas del lenguaje como algo esencial en el pensar y en su manera de conformar y ver el mundo. Además, es un ferviente agitador de la lectura y de su importancia en lo cultural y la concepción de un mejor ciudadano. Parte de todo esto lo expresó en la pasada Feria del Libro de Madrid, al inaugurar la sección Deletrear el mundo, en la que dijo: "En el mundo de la realidad, estamos; pero en el mundo del lenguaje, de los libros, somos. Las silenciosas páginas que esperan a sus lectores muestran, entre otras cosas, que vivir es dialogar, entender, soñar, interpretar".

En él, la filosofía clásica de Grecia, en especial Platón y Aristóteles, es analizada y traída hasta el presente para interpretar la vida contemporánea.

En un artículo de 2012 en EL PAÍS, titulado Mythos, escribe: "Lo primero fue el habla. Una necesidad de sentir la compañía de los otros, de arrancarse de la originaria soledad, de emitir sonidos que la lengua fue articulando, modulando, convirtiendo en palabra. A esa voz, enriquecida a lo largo del tiempo, el “filósofo”, como llamaban a Aristóteles, dijo que era un soplo, un “aire semántico”. No sólo un grito. Ese aire decía cosas, señalaba los árboles, los mares, las estrellas, alumbraba ideas que, en principio, eran “lo que se ve” y en esas “visiones”, creaba comunidad, solidaridad, amistad. Surgía así un universo en el que los seres humanos comenzaron a sentirse y entenderse. Los primeros textos en los que encontramos el sustantivo mito, (mythos), por ejemplo en la Ilíada, significa “palabra”, “dicho”, “conversación”.

En una entrevista a este diario, a partir de una descripción suya sobre este país, "entristecido y luminoso", dijo: "Es un país mucho más decente y luminoso por la sabiduría de la gente. Esta sabiduría tiene que ponerse en práctica. No podemos dejar el país en manos de una política con una parte regida por oportunistas y por indecentes. Que el imperio de la indecencia domine en la política es intolerable; ese imperio es fruto del dominio de ciertas oligarquías que piensan que lo único que hay que hacer es ganar dinero y crear ideologías aptas para que esa oligarquía siga con poder...".

Emilio Lledó se une a una lista de premiados que incluye a los hermanos Juan y Luis Goytisolo, Pere Gimferrer, Rafael Sánchez Ferlosio, Ana María Matute, Julio Caro Baroja, Rosa Chacel, José Manuel Caballero Bonald, Carmen Martín Gaite, Francisco Ayala y José Hierro.

El jurado estuvo presidido por María Teresa Lizaranzu Perinat, Directora General de Política e Industrias Culturales y del Libro; y como vicepresidenta: Mónica Fernández Muñoz, Subdirectora General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Los vocales fueron: Aurora Egido Martínez (de la Real Academia Española; Víctor Fernández Freixanes (de la Real Academia Gallega/Real Academia Galega), Javier Calzacorta Elorza (de la Real Academia de la Lengua Vasca/Euskaltzaindia), Margarita Casacuberta i Rocarols (del Instituto de Estudios Catalanes/Institut d'Estudis Catalans), Manuel Arce Lago (de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), Francisca Rubio Gámez (Fanny Rubio) (de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE), Guillermo Carnero Arbat (de la Asociación Española de Críticos Literarios), María Luisa Ciriza Coscolín (de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Amelia Valcárcel (del Centro de Estudios de Género de la UNED), Marcos Giralt Torrente (a propuesta del Ministro de Educación, Cultura y Deporte); y los dos últimos autores galardonados: Luis Goytisolo Gay (2013) y Francisco Rodríguez Adrados (2912).

Todos los premiados

Luis Goytisolo, 2013. Francisco González Andrados, 2012. José Luis Sampredro, 2011. Josep María Castellet, 2010. Rafel Sánchez Ferlosio, 2009. Juan Goytisolo, 2008. Ana María Matute, 2007. Raúl Guerra Garrido, 2006. José Manuel Caballero Bonald, 2005. Félix Grande, 2004. Leopoldo de Luis, 2003. Joan Perucho, 2002. Miquel Batllori, 2001. Martí de Riquer, 2000. Francisco Brines, 1999. Pere Gimferrer, 1998. Francisco Umbral, 1997. Antonio Buero Vallejo, 1996. Manuel Vázquez Montalbán, 1995. Carmen Martín Gaite, 1994. Carlos Bousoño, 1993. José Jiménez Lozano, 1992. Miguel Delibes, 1991. José Hierro, 1990. Joan Corominos, 1989. Francisco Ayala, 1988. Rosa Chacel, 1987. Gabriel Celaya, 1986. Julio Caro Baroja, 1985. José Vicente Foix, 1984.

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