La revolución de los estudiantes chilenos se hace cómic

La premiada novela gráfica 'Al sur de la alameda’ narra la toma de un colegio por un grupo de adolescentes

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Una ilustración de 'Al sur de la alameda'.

Cuando Nicolás se disponía a abandonar el colegio, donde un grupo de estudiantes se iba a encerrar para reivindicar mejoras en la educación, Paula le recriminó su marcha. No siempre se puede ver la vida desde la seguridad del arco, le dijo la adolescente afrancesada en alusión a su condición de mejor portero del equipo de fútbol. Nicolás dio marcha atrás y se sumó a los cientos de alumnos chilenos de Secundaria que protagonizaron en 2006 la llamada Revolución de los Pingüinos, viviendo una de esas historias iniciáticas que suelen recordarse muchos años después.

Esta historia de ficción, basada en hechos reales, se ha convertido en la premiada novela gráfica Al sur de la alameda, escrita por Lola Larra e ilustrada por Vicente Reinamontes. Publicada por Ediciones Ekaré, la obra ha recibido el Premio a la Edición en 2014 en Chile y ha sido seleccionada por el prestigioso catálogo alemán The White Ravens 2014, que reúne los títulos infantiles y juveniles más destacados del año.

Ahora, la novela llega a España también con el aval de los libreros especializados del Club Kiriko: “No hay muchos libros en castellano que, dirigidos a adolescentes, planteen el compromiso político como algo que les puede implicar”. No obstante, este no era el propósito inicial de la escritora, periodista y editora chilena Lola Larra (seudónimo de Claudia Larraguíbel) cuando volvió a su país tras 15 años en España.

Ilustración de la novela gráfica chilena.

“Mis razones en un principio eran puramente literarias”, explica la autora por teléfono. “Cuando visité las tomas en 2006, me asombré por lo que estaban haciendo los estudiantes de 14 y 15 años, conviviendo durante días en un mundo encapsulado, en el que los adultos éramos unos intrusos y en el que los roles se trastocaban: el que antes era el nerd, ahora era el líder; los marginados eran los que mandaban; la estrella de fútbol no era nadie... No pensé en la justicia social ni en la educación sino en libros como El señor de las moscas [de William Golding] o La invención de Hugo Cabret [de Brian Selznick]”, rememora. “Nací en Chile, crecí en el exilio y regresé en 2006. Y el Chile que encontré ya no era el país triste de mis primeras visitas de los noventa. Se había convertido en un país vibrante, colorido, lleno de vitalidad”, añade.

Sin embargo, su pretensión fue modificándose cuando empezó a colaborar con el emergente ilustrador Vicente Reinamontes, que había participado en aquella Revolución de los Pingüinos, al igual que algunos de los líderes universitarios de las posteriores protestas de 2011 y que hoy se sientan en el Congreso Nacional como diputados. La novela fue introduciendo elementos más políticos como un homenaje al movimiento estudiantil contra Pinochet de los años ochenta, reprimido con muertos y desaparecidos, pero sin abandonar el tono intimista y literario del diario de Nicolás que vehicula la historia de Al sur de la alameda.