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Soledad Lorenzo firma el depósito de su colección al Museo Reina Sofía

El conjunto que recibirá la institución está valorado en 16 millones de euros

"Nos gustaría que los incentivos fueran más generosos", dice Wert de la Ley de Mecenazo

Desde la izquierda, Guillermo de la Dehesa, José María Lasalle, Soledad Lorenzo y Manuel Borja-Villel, durante la firma del depósito. Ampliar foto
Desde la izquierda, Guillermo de la Dehesa, José María Lasalle, Soledad Lorenzo y Manuel Borja-Villel, durante la firma del depósito.

La pregunta era para el ministro José Ignacio Wert, que había recurrido durante su "laudatio" a "la gran dama del arte" a todas las acepciones de la palabra generosidad disponibles en el diccionario para celebrar el gesto de la galerista Soledad Lorenzo, que ha depositado 406 obras de su colección en el Reina Sofía a cambio de nada. ¿La no aprobación de la Ley de Mecenazgo, que fue tan prometida por el PP y acabó al final diluida en mera  reforma fiscal, implica que solo nos queda depender, como la Blanche DuBois de Un tranvía llamado deseo, de la bondad de los extraños? Y el titular de Cultura se lanzó a una explicación sobre las ventajas de la reforma, cuyos verdaderos frutos, dijo, no se verán hasta 2016, y celebró la conveniencia de la norma al incorporar mecanismos que incentivan el micromecenazgo. Entonces, Lorenzo reclamó el micrófono y explicó: “He sido una luchadora por una fiscalidad favorable durante toda mi carrera desde la asociación de galerías. Pero este es un asunto diferente. Mi acto es personal y no tiene nada que ver con lo que pienso de las leyes".

Antes, Wert se había excusado: "A todos, y sobre todo a los que tenemos responsabilidades en materia educativa y cultural, nos gustaría que los incentivos pudieran ser más generosos", explicó al término de un acto de firma al que asistieron el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle el presidente del Real Patronato del Museo Reina Sofía, Guillermo de la Dehesa, y el director Manuel Borja-Villel. Los cuatro asistieron al momento en el que Lorenzo estampaba su firma en las páginas del contrato, un depósito que tendrá una duración de cinco años prorrogables, "con promesa de legado por parte de la galerista". "La depositante realizará las gestiones necesarias para disponer, por vía testamentaria, el futuro legado de las obras en favor del museo".

Lorenzo explicó que ese formato estaba pensado, "con el afán previsor propio de las mujeres", para no cerrar la puerta a la poisibilidad de disponer de algunas de las valiosas obras "si llegase a necesitarlo". "Aunque a esta edad [77 años], ya lo dudo mucho". Borja-Villel explicó después, durante un cóctel al que asistieron artistas de la galería e integrantes del préstamo (Ana Laura Aláez, Victoria Civera, Juan Uslé, Guillermo Pérez Villalta, Philip Fröhlich, Jerónimo Elespe o Soledad Sevilla), directores de museo (Ferran Barenblit), galeristas (Oliva Arauna, Elba Benítez) o coleccionistas (Pilar Citoler), que la colección donada se ha valorado en 16 millones de euros. Una parte, 19 obras, ya se halla en el museo. El conjunto servirá al director de la institución para "rearmar el relato sobre lo contemporáneo, la parte de la colección permanente correspondiente a los años 80 y 90. Servirá también", añadió, "para reconsiderar el papel de pintores como Juan Uslé o Victoria Civera, que no estaba presente en la colección".

Además de estos dos nombres, en el depósito, que no podrá verse, en parte, en las salas del Reina hasta 2016, hay obra de Antoni Tàpies, Pablo Palazuelo, Luis Gordillo, Soledad Sevilla, Pérez Villalta, Miquel Barceló, José María Sicilia, José Manuel Broto, Julian Schnabel, Ross Bleckner, Roberto Longo, David Salle, George Condo, Txomin Badiola, Peio Irazu, Iñigo Manglano-Ovalle, Jon Mikel Euba, Sergio Prego o Itziar Ocariz o Adriá Juliá.

Pese a que "nadie quiso restar protagonismo a la generosidad de Lorenzo", Wert se vio obligado a reaccionar durante la comparecencia ante la prensa a la reciente polémica causada por la inclusión en una exposición del museo de una obra del colectivo argentino feminista Mujeres Públicas. La pieza, una caja de cerillas con la inscripción “La única iglesia que ilumina es la que arde. ¡Contribuya!” provocó las protestas de grupos ultraconservadores. Wert expresó su apoyo a Borja-Villel, cuya dimisión pidieron las citadas asociaciones, y reiteró que "no está en el ánimo de ninguno de los implicados herir la sensibilidad de nadie". Además, anunció que el director había tomado medidas para aplacar los ánimos de los ofendidos. El aludido explicó después que ha pedido a esas asociaciones una reunión para explicarles personalmente los motivos de la elección de la obra.

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