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CINCO PISTAS SOBRE... La poesía y la crisis

Geografía insoportable

La poesía indaga en el dolor y la identidad de un mundo que se hunde en la desigualdad

1. Indagar en los secretos de la resistencia frente a quienes controlan los procesos económicos, políticos y sociales en el sistema global. Enrique Falcón se adentra, con una mirada compleja y un lenguaje de una enorme riqueza, que niega, con inteligencia e intuición, lo convencional, en las contradicciones del “enemigo”. Porción del enemigo (Calambur, 2013) combina la visión estratégica de los males y desigualdades globales con la visión desoladora de lo inmediato, de cuanto observamos a nuestro alrededor en la España de la crisis: “En el mercado de divisas el euro mejora: / ya supera el nivel de 1 con 21. // Y en esta sucursal: / ataduras, cacerolas y holocaustos”.

2. Para Ana Pérez Cañamares, la crisis tiene una proyección especialmente dura en la cotidianidad de la mujer. Versos afilados, cargados de ironía, que nos hablan de la propia identidad en un mundo que se hunde en la desigualdad, en el que no hay certezas, ni seguridades o solo en la memoria de la infancia. Así nos lo advierte en Las sumas y los restos (Devenir, 2013). La felicidad es relegada o condenada a ser una quimera. La conciencia se divide (“No parecemos reparar en / cómo se mancha la conciencia / mientras nos quedamos quietos”) y se siente culpable por la impotencia y las renuncias.

3. En Comida para perros (Baile del Sol, 2014) no hay concesiones a la facilidad. El protagonista colectivo del libro son los guardianes, quienes cierran las manifestaciones o violentan las leyes desde la coerción y la posesión del poder en forma de uniforme o de placa. Su autor, Gsús Bonilla, disecciona la crisis situándose en la conciencia de una generación que, entre la rebeldía y el miedo, ha vivido el 15-M y sus consecuencias y, sobre todo, sufre los efectos de la ideología artificialmente manipulada de quienes procediendo de las clases desfavorecidas se identifican, en la calle, con las dominantes. Son los “perros”. “Tu perro confunde a sus vecinos, ladra a la tercera edad; a la vecina de enfrente, a su hijo parapléjico”.

4. Somos hormigas. Seres condenados a la soledad entre la multitud. Silvia Nieva disecciona una época que olvida, a marchas forzadas, un tiempo de derechos, protección y cierta seguridad. Es la época de lo precario, en la que la mujer está más sola y desasistida, en la que la amenaza, que viene de fuera, sólo puede ser conjurada con palabras. En La fábrica de hielo (Canalla Ediciones, 2014) hace frío de intemperie colectiva y, a la vez, calidez de intimidad. La crisis es el telón de fondo que disturba la conciencia: “El miedo a ser mujer en esta época. / El miedo a soltar la cuerda, / que caigan ángeles para aplastar tu penitencia”.

5. Pobreza (Calambur, 2013), del madrileño Víktor Gómez, pone en primer plano la secuela más pavorosa de la crisis en el mundo de la autosatisfacción: los pobres han dejado de ser los mendigos de siempre. La pobreza es el habitante no invisible de nuestras ciudades. El poeta dibuja, entre lo racional y lo imaginario, una geografía insoportable. Una lírica experimental, que indaga en los límites del idioma, acoge una reflexión sin concesiones sobre la impiedad de los artífices últimos de la crisis y sobre el dolor de las víctimas: “como tanto atroz atropello al bachiller le tortura un presente bastardo”.