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Jerusalén en falso

Afonso Cruz reconstruye la Tierra Santa en una aldea del Alentejo portugués

Afonso Cruz (1971) es una de las voces que con más fuerza ha despuntado en el panorama literario portugués (y no solo literario, puesto que también es ilustrador y miembro de una banda de rock, The Soaked Lamb) de los últimos años, gracias a títulos como A carne de Deus (2008) y Os livros que devoraram o meu pai (2009). Avalado por prestigiosos premios de su país, Cruz representa un cruce de caminos en la narrativa portuguesa actual: tiene algo del universo delicadamente pop e intimista de Valter Hugo Mãe, algo también del universalismo plenamente lusitano de Gonçalo M. Tavares y algo de la condición estética social de José Luís Peixoto, por citar tres de los nombres más importantes de su generación. Jesucristo bebía cerveza es una muestra de este asombroso cóctel: en una pequeña aldea del Alentejo, una nieta decide regalarle a su abuela enferma una visita a Tierra Santa, la ilusión de su vida, drogándola y engalanando una villa para hacerle creer que está en Jerusalén.

Alrededor de esta trama se arma una novela fragmentaria y llena de hallazgos verbales, que tiene también algo del Félix Romeo de Discothèque, en la que asistimos a una especie de realismo mágico anclado en lo más profundo de Portugal y con una alta dosis de ironía, también en la senda de algunas novelas de Mário de Carvalho. En ella se mezclan el westerny la religiosidad popular, el amor de folletín y las constantes referencias culturales. El resultado es atractivo, y pone la primera piedra en España de una obra en crecimiento, que alcanzará un lugar muy destacado en las letras portuguesas.

Jesucristo bebía cerveza. Afonso Cruz. Traducción de Roser Vilagrassa. Alfaguara. Madrid, 2014. 237 páginas. 18,50 euros

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