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Obituario

Fallece la escritora Adelaida García Morales

Ese cuento sintetiza el periodo más simbólico de la escritora extremeña

La escritora Adelaida García Morales, en 1996.
La escritora Adelaida García Morales, en 1996.

Pocas veces se juntaron dos artes tan distintos como son la literatura y el cine para producir una obra maestra. Estoy hablando de El sur, la película que Victor Erice concibió sobre un texto breve de Adelaida García Morales. La pieza, que también se llama como el filme, sintetiza el periodo más simbólico de la escritora extremeña, literatura de paisajes interiores, atmósfera llena de incertidumbres. Algún día dijo la escritora hoy desparecida, que su literatura era el producto del cruce milagroso entre escritura y memoria. Si Víctor Erice pudo hacer ese película, es porque en gran medida su trazo tan hondo como perfecto estaba en las líneas del cuento de Garcia Morales. Con todo su sentido, también, de la tristeza profunda, autodestructiva, inexorable.

García Morales integró en su criterio de la ficción dos asuntos casi de arte poética, de filosofía compositiva. La soledad y los conflictos sentimentales. Podríamos agregar a esos dos factores, la intuición de lo sombrío, esa especie de enfermedad incurable que llevan algunas personas como una maldición. Y el costado dañino que llevamos los hombres como un arma secreta.

Puede decirse que Adelaida García Morales, tanto en Sur (1985) como en obras posteriores (El silencio de las sirenas, con la que obtuvo en 1985 el premio Jorge Herralde de Novela, La lógica del vampiro, 1990, Las mujeres de Héctor, 1994, La tía Águeda, 1995), etc.), elevó también a categoría narratológica el concepto de misterio. La vida como un misterio indescifrable. Y algunas personas, arrastrando ese misterio hasta el fin de sus días.

La obra que muestra con mayor claridad esto último apuntado, tal vez sea El silencio de las sirenas. Novela paradigmática de su mundo novelístico, se roza ahí el sentido casi táctil de lo inalcanzable, de la fricción entre sueño y realidad. Una mujer entregada al cultivo de su soledad, fantasea una pasión amorosa que nunca se cumplirá. Garcia Morales fue una de las escritoras españolas que mejor supo argumentar desde la ficción el papel del mito o la mitificación como tabla de salvación de sus personajes.

La ciencia critico-literaria divide la obra de Adelaida García Morales entre un antes y después de El sur. Lo hace argumentando un proceso repetitivo en su obra posterior, de todo lo hallado en El sur. Es posible que toda la luminosa oscuridad de este relato, se fuera acentuando en su obra siguiente. Lo implícito, lo elíptico, se tornara más directo, más hiriente. Más oscuro.

Pocas escritoras, no obstante aquellos reparos, supieron conjugar con tanta lucidez estética, los sentimientos más incontrolables. Y pocas supieron señalar la perversidad humana a tan pocos centímetros de nosotros. Cuando no dentro nuestro.