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Vila-Matas gana el Formentor por “renovar los horizontes de la novela”

El autor de obras como 'El mal de Montano' y 'Dublinesca' recibirá el galardón en agosto

Es un premio anual y destaca la alta cultura literaria al reconocer el conjunto de la obra de un escritor

El escritor Enrique Vila-Matas.

El primer día de promoción de su nuevo libro en París ha sorprendido a Enrique Vila-Matas con la concesión del Premio Formentor de las Letras. El autor de obras como La asesina ilustrada, El viaje vertical, Bartleby y compañía, El mal de Montano, Dublinesca y Aire de Dylan es distinguido con este galardón, según el jurado, por “la elegancia literaria con que ha renovado los horizontes de la novela, dándole un ímpetu creativo que la ha situado de nuevo como gran crisol de las influencias, las voces e inspiraciones de nuestra cultura”. El galardón es anual y tiene la voluntad de destacar la alta cultura literaria al reconocer el conjunto de la obra de un gran escritor.

Para Vila-Matas (Barcelona, 1948), que promociona en París Kassel no invita a la lógica, es un orgullo porque “es un premio que mira mucho la proyección internacional de un autor en lengua española”. Vila-Matas resalta que el acta del jurado exprese que su literatura ha sido un puente entre diferentes culturas y tradiciones. Además, según el jurado, es “uno de los pocos autores españoles adoptados por el público joven latinoamericano”.

El galardón, dotado con 50.000 euros, se entregará el 30 de agosto en Mallorca. El jurado de los Premios Formentor, estuvo presidido por Basilio Baltasar y formado por Cristina Fernández Cubas, Eduardo Lago, Aurelio Major e Ignacio Vidal-Folch

Acta del jurado

Enrique Vila-Matas ha sido galardonado con el Premio Formentor de las Letras 2014 en reconocimiento al conjunto literario de su obra. El galardón, dotado con 50.000€, se entregará el 30 de agosto en Mallorca. El jurado de los Premios Formentor, presidido por Basilio Baltasar y formado por Cristina Fernández Cubas, Eduardo Lago, Aurelio Major e Ignacio Vidal-Folch, ha decidido reconocer por unanimidad los méritos de la obra del escritor y concederle el premio, subrayando “la elegancia literaria con que Vila-Matas ha renovado los horizontes de la novela, dándole un ímpetu creativo que la ha situado de nuevo como gran crisol de las influencias, las voces e inspiraciones de nuestra cultura”.

Según el acta redactada por el jurado, “Vila-Matas ha desmentido con su prolífica obra narrativa la supuesta decadencia de un género que sigue mostrándose como el más eficaz relato de la conciencia contemporánea. Los procedimientos narrativos inventados por el autor catalán han supuesto una enérgica contribución al vigor de la literatura escrita en español y ha sido reconocida en Europa y Estados Unidos como una de las más significadas creaciones literarias de nuestro país”.

“El autor de obras tan destacadas en la reciente historia de nuestra literatura, como La asesina ilustrada, Historia abreviada de la literatura portátil, Hijos sin hijos, Bartleby y compañía, El mal de Montano, Doctor Pasavento, Dublinesca, Aire de Dylan o Kassel no invita a la lógica, ha sostenido un empeño coherente que adquirió desde sus primeras creaciones en la década de los setenta una voz propia e inconfundible. Un estilo personal que ha seducido a lectores europeos y americanos, entusiasmados por una imaginación que difumina las fronteras entre realidad y ficción, autor y personaje, lectura y vida”, según continúa el acta del premio.

Uno de los méritos del autor que los miembros del jurado quieren destacar es “el modo en que ha sabido abordar asuntos conflictivos y angustiosos de nuestro tiempo con una destreza literaria que ha hecho del ingenio, el humor y el espíritu lúdico un reconfortante punto de vista. Un estilo narrativo pero también una certeza filosófica que restaura la soberanía del individuo como eje moral de una existencia destinada a la plenitud, la inteligencia y el desenfado”.

Según recoge el acta del jurado, “Enrique Vila-Matas es además uno de los pocos autores españoles adoptados por el público joven latinoamericano, que ha reconocido en su obra cosmopolita la negación de unas fronteras que parecían insuperables. La complicidad y simpatía con que ha sido recibida confirma el territorio estético y lingüístico inaugurado por su narrativa: un relato abierto a la imaginación libre de restricciones costumbristas y fertilizado por el incesante acontecimiento artístico contemporáneo y por las tradiciones literarias que le han precedido”.

Vila-Matas, según el jurado, “ha desmentido con su prolífica obra narrativa la supuesta decadencia de un género que sigue mostrándose como el más eficaz relato de la conciencia contemporánea. Los procedimientos narrativos inventados por el autor catalán han supuesto una enérgica contribución al vigor de la literatura escrita en español y ha sido reconocida en Europa y Estados Unidos como una de las más significadas creaciones literarias de nuestro país”.

El jurado, también, ha señalado el modo en que ha sabido abordar “asuntos conflictivos y angustiosos de nuestro tiempo con una destreza literaria que ha hecho del ingenio, el humor y el espíritu lúdico un reconfortante punto de vista”.

El Formentor reapareció en 2011, cincuenta años después, con el mecenazgo de la familia Barceló, propietaria del hotel Barceló Formentor, en Mallorca, donde se han realizado estas citas, y la familia Buadas, antigua propietaria del hotel en los sesenta, cuando se crearon las jornadas y el premio.

El Premio Formentor de las Letras se convoca para reconocer el conjunto de la obra narrativa de aquellos escritores cuya trayectoria prolonga la gran tradición literaria europea, siendo su principal objetivo contribuir a consolidar y reconocer la posición de los autores que han sabido mantener su esencia literaria.

Para Baltasar, presidente del jurado y director de la Fundación Santillana, a lo que ha dicho el jurado sobre Vila-Matas, él añadiría:  “el modo en que alecciona a sus lectores: lo que no puede ser contado no ha sido vivido. No se trata de leer sus novelas como gozo estético, sino como imitación de la destreza narrativa que nos hace protagonistas de nuestro propio relato vital y moral. Literatura y vida se destinan a un único propósito: saber contarnos lo que somos”.