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La feria Dearte regresa a Madrid

La muestra de arte contemporáneo vuelve a la capital tras dos años de ausencia

La cita inaugura triple sede: Medinaceli, Soria y el barrio de Sanchinarro

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'Doblez', de Rafael Canogar, una de las obras expuestas en Dearte.

Hacía dos años que la feria de arte contemporáneo Dearte no pisaba Madrid. En 2011, después de una década asentada en el Palacio de Congresos de la capital, se mudó al Palacio Ducal de Medinaceli (Soria). En 2014 la cita cumple 13 años, vuelve a hacer las maletas y se extiende hasta tres sedes distintas: Medinaceli, el Palacio de la Audiencia de Soria y el Centro Cultural Sanchinarro de Madrid estarán ocupados por un centenar de artistas contemporáneos entre el pasado 24 de abril y el 25 de mayo.

En total, son más de 3.000 metros cuadrados dedicados a la creación en una feria que incide en la relación de la obra y su dueño: "Adquirir una pieza de arte no es comprarla, sino apoyar la trayectoria creativa del autor", insiste el director del evento, Miguel Tugores. Esta idea, que se traduce en el subtítulo de esta edición, "Arte para vivir", se deja ver en la nueva localización madrileña, el barrio "joven" de Sanchinarro, y en el precio máximo de las obras, que no supera los 4.000 euros. Una cantidad ínfima en comparación con ARCO, por ejemplo, donde es habitual que las piezas alcancen valores de varias decenas de miles de euros.

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'Sin título', de Mirai Kobayashi, 122x122 cm, técnica mixta sobre tabla.

Por el centro cultural de esta extensión urbana entre Hortaleza y Alcobendas —todo bloques nuevos y anuncios de inmobiliarias— corretean niños con fundas de instrumentos musicales a la espalda o maletillas de pintor en la mano. Y con ellos, sus padres. Un "espacio vivo" que para Tugores supone llegar a varios miles de personas. La feria (que recibe el apoyo de instituciones como el Congreso de los Diputados o el Grupo PRISA) reúne por ello obras para distintos tipos de público, desde aquel que "disfruta simplemente de reconocer algo que le gusta" al "comprador experimentado".

Entre los artistas, una gran variedad (con predominio de la pintura, en la que está especialmente versado Tugores) que discurre entre dos polos: el joven y el veterano, el recién llegado y el experimentado. Para ambos grupos, sendos premios. En esta edición, el galardón Una vida Dearte, que celebra una trayectoria creativa, ha ido a parar a Rafael Canogar (Toledo, 1935), que recoge el testigo de Jordi Teixidor o Martín Chirino. La mención Un futuro Dearte, que señala la trayectoria de un menor de 35, ha destacado a Mirai Kobayashi (1978), japonés que reside desde los dos años en España. "Esta feria no tiene nada que envidiar a otras, pero son burbujas distintas, el mundo del arte es así", asegura Kobayashi, que expone en la muestra desde 2007.

Frente a él, Iris Alemany y Laura Agreda, que se estrenan en esta edición con su serie cerámica Peephole-Art. Es la primera vez que salen de las muestras de artesanía para adentrarse en las de arte contemporáneo, y esperan que la experiencia les abra puertas hacia nuevos públicos. Otro de los prepresentantes de escultura es Pedro Ania, premio Reina Sofía en el Salón de Otoño de 2013 que destaca la posibilidad de darse a conocer en otros círculos: "No sabría decirte si los vecinos son potenciales compradores, pero la entrada es gratuita, es una feria muy inclusiva, mira qué de gente pasa por aquí".