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‘Kale borroka’ en el cine español

Con 10 millones de euros recaudados y aplausos en cada pase, ‘Ocho apellidos vascos’ se convierte en el inesperado fenómeno del año en un sector muy necesitado de éxitos

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Dani Rovira en el papel de sevillano enamorado y en apuros, en un momento de 'Ocho apellidos vascos', el nuevo 'bombazo' del cine español.

Nueve de la noche de un miércoles. Taquilla de uno de los cines más céntricos de Madrid.

— Una entrada para Ocho apellidos vascos. Perdón, ¿Está llena la sala?

— No. Pero lo estará.

La profecía de la taquillera no es disparatada: la comedia dirigida por Emilio Martínez Lázaro lleva dos semanas arrasando y suma ya 10 millones de euros recaudados. Para más indicios, una encuesta urgente a pie de taquilla daba una y otra vez la misma respuesta: parecía que todo el mundo acudía a la misma sala. Ya dentro, hora y media después, había alguna fila vacía, pero los presentes bastaban y sobraban para componer una banda sonora constante e in crescendo. Un sinfín de carcajadas, en otras palabras. Y al final, como en tantas otras salas de toda España, aplausos. Como si estuviéramos en el teatro y no en el cine.

Ocho apellidos vascos ha funcionado especialmente bien en Euskadi, donde algunos días se han llenado todos los cines que la proyectaban en Bilbao. La película, producida por Tele 5 y escrita por Borja Cobeaga y Diego San José (viejos artífices de aquel triunfo televisivo en la ETB que atendía al nombre de ¡Vaya semanita!), ha atraído a todo tipo de público. La presidenta del PP en Euskadi y expresidenta del Parlamento Vasco, Arantza Quiroga, esperaba ir a ver la película esta noche, pero ya ha espiado en Internet varios tráileres y algún gag. “Me parece que fundamentalmente lo que la gente quiere es reírse; habrá personas que no entiendan que haya chistes sobre la kale borroka, pero a mí no me parece mal. Lo que he visto me parece que rompe con lo habitual y huye de la política”. A Quiroga le hace especial gracia el sketch que aparece en el tráiler en el que el falso vasco acaba liderando una manifestación al cántico de “¡Euskadi tiene un color especiaaal!”. “Me parece que la risa ayuda, y mucho, a desdramatizar”, confiesa la presidenta de los populares vascos.

Si ETA siguiera matando este filme no se habría hecho”

Emilio Martínez Lázaro, director de Ocho apellidos vascos

El propio director de la película se muestra de acuerdo. “Se rompe el tabú de hablar de manera sagrada del sentimiento identitario, que se ha identificado con la religión”, asegura Martínez Lázaro. “Los vascos siempre se han reído de estos temas, pero en privado. Y ahí precisamente está la diferencia”, relata el escritor Kirmen Uribe, originario de la localidad vizcaína de Ondárroa (cercana a la guipuzcoana de Getaria, uno de los lugares donde se rodó la película).

La película se ha convertido en el bombazo español de la temporada. En un momento de deserción de las salas, esta historia rocambolesca de amoríos entre un andaluz engominado y una vasca de armas tomar ha catapultado a los cines a más de un millón y medio de almas. “En el rodaje, Emilio Martínez-Lázaro nos dijo que tenía muy claro que iba a ir un público de 7 a 70 años”, cuenta Álvaro Augustin, director general de Telecinco Cinema, coproductores de la película. Augustín se declara “anonadado” ante el segundo fin de semana en cartelera, cuando la cinta recaudó 4,4 millones de euros, un 52% más que en el primero. Lo habitual es que las películas vayan cayendo en sus ganancias, pero esta subió de forma meteórica. Un hecho que ocurre muy pocas veces en un gran estreno, y menos aún cuando competían contra Non-stop, de Jaume Collet-Serra, y contra todo un Madrid-Barça. Hoy, muy probablemente, Ocho apellidos vascos superará los 11 millones de recaudación acumulada.

Desde su estreno, la comedia protagonizada por Dani Rovira, Clara Lago, Karra Elejalde y Carmen Machi nunca ha salido del top 15 de las películas más taquilleras en el mundo. Obviamente, la segunda parte, que Telecinco Cinema se planteaba desde el rodaje, ya está en marcha: “Borja nos ofreció una línea argumental clara”, asegura Augustin, “y esa es la base posible del nuevo guion”.

El segundo fin de semana la obra recaudó un 52% más que en el primero

El proyecto, cuentan productor, director y guionista, está aún en sus orígenes, pero sí hay un acuerdo en que se rodará. “Diego y yo”, explica Cobeaga, “teníamos otra película en preparación para ellos, y creo que este éxito la va a apartar, y que deberemos centrarnos en esta segunda parte que incluso podría servir como lanzamiento, por qué no, de una franquicia sobre tópicos”. Al estilo de la francesa Bienvenidos al Norte y su versión italiana, Bienvenidos al Sur, éxitos por toda Europa: en España la primera logró 3,5 millones de euros y la segunda, 1,4 millones.

¿Cómo se consigue un éxito así? Augustin da claves sobre el proyecto, aunque insiste en que una vez lanzada la película, todo depende del boca-oreja. “Lo primero es tener muy claro el concepto, que en este caso son los tópicos. En Ocho apellidos vascos hemos acertado. Después, buen guion y buena dirección. Tener un gran lanzamiento. Y cuarto, de verdad, la suerte”.

Augustin, a pesar de ello, cuenta que han hecho otras veces parecidos lanzamientos y no han funcionado, aunque tuvieran los siete canales de televisión de Mediaset España implicados en la promoción. Por hacer un paralelismo, cuando Telecinco estrenó Lo imposible, Patricia Marco, directora de antena de Mediaset España, contaba “de promoción no muere nadie”, y relata que así publicitaban la película en sus televisiones: “Hemos llegado a los 1.800 grp en Telecinco, cuando una media podría ser de 500 o 550”. Los grp (Gross Rating Point) son, en planificación publicitaria en medios, la unidad de medida utilizada para contabilizar el número de impactos de una pauta publicitaria por cada 100 personas de la población que sea público objetivo. Con Ocho apellidos vascos no han llegado a tanto aunque se han acercado. “A pesar de lo que pueda parecer por los tiempos que corren, la gente quiere reír”, añade Augustin.

Cobeaga ahonda en esa línea: “Se nos olvida la capacidad de atracción que ofrece ver una comedia en una sala llena y lo que impulsa a la audiencia a recomendarla: la experiencia colectiva es adictiva, tiene un efecto dominó”. ¿Incluso con chistes sobre la violencia en Euskadi? “Depende del chiste, pero tanto Diego como yo venimos del programa ¡Vaya semanita!, y Diego siempre recalca que la sociedad está más adelantada de lo que creemos. Había un hueco ahí, el de la sátira sobre los tópicos, que hemos aprovechado”.

Ese pasado de ambos en el humor televisivo les señaló el camino para un filón poco explotado en España: puede que por eso se haya quedado en el limbo su guion para la película Fe de etarras, cuyo punto de partida es ¿qué pasaría si a los miembros de un comando terrorista, escondido en un piso franco, les toca ser presidentes de la comunidad de vecinos, y les coincide además con el Mundial de Fútbol de 2010? A cambio, Cobeaga rodará en verano, con un presupuesto modesto, El negociador o El problema número uno (aún no está cerrado el título): una comedia basada en las negociaciones entre el presidente del PSE vasco, Jesús Eguiguren, y ETA en 2005 y 2006.

La segunda parte ya está en marcha, aunque todavía en sus orígenes

Aunque las películas sobre ETA han sido una constante en la industria, aún dan miedo en el cine español —tanto el rodaje recién acabado de Lasa y Zabala de Pablo Malo como el de Fuego, con José Coronado han encontrado problemas en la filmación—, y en muy contadas ocasiones han triunfado en taquilla. Ocho apellidos vascos es, además, comedia. “El cese de ETA ha ayudado”, según Kirmen Uribe. “Está claro que si siguiera matando esta película no se habría hecho”, remata Emilio Martínez-Lázaro. Por cierto, el director se mezcló el miércoles con el público en una sala de Las Rozas para ver su propio filme por primera vez en una sala comercial.

¿Hasta dónde puede llegar en la taquilla Ocho apellidos vascos? Hoy mismo se estrena Capitán América. El soldado de invierno, un rival muy duro, pero el lunes vuelve la Fiesta del Cine con tres días de precios baratos. En la industria se habla de hasta 25 millones como recaudación final para una comedia que ha cambiado ya la historia del cine español.

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