‘12 años de esclavitud’, mejor filme en la gran noche de ‘Gravity’

El Oscar a la mejor película ha sido para el drama dirigido por Steve McQueen

La película de ciencia ficción de Alfonso Cuarón obtiene siete estatuillas, entre ellas para el director

Cate Blanchett y Matthew McConaughey, mejores actriz y actor principales

Resumen de la ceremonia de la 89 edición de los Oscar. / Reuters-live!

Ellen DeGeneres lo dejó bien claro nada más empezar la 86ª edición de los Oscar. Había dos posibilidades: la primera que gane 12 años de esclavitud. La segunda, que todos sean unos racistas. De ahí que la victoria le llegara a un filme que, como en anteriores ceremonias de premios, tan solo recibió otras dos estatuillas además de la de mejor película. El teatro Dolby puesto en pie no dejó duda de la calidad de este trabajo, aunque el nombre más repetido a lo largo de toda la gala fue el de Alfonso Cuarón, el director, productor, guionista y montador mexicano que además de conseguir la primera estatuilla de su carrera como mejor realizador convirtió su filme, Gravity, en la gran ganadora con un total de 7 premios.

“Hablaba en serio cuando comenté que fue una experiencia que me transformó, porque fue un proceso y esto marca ahora el final de ese viaje”, confesó el primer mexicano que gana un Oscar a la mejor dirección mientras sujetaba sus dos estatuillas recién conseguidas y anunciaba que celebraría su victoria con “una no, con muchas cervezas”. La misma alegría que expresó Steve McQueen como director de 12 años de esclavitud. No consiguió el premio al mejor realizador pero saltó “a lo Van Halen” celebrando su victoria a mejor película al convertirse en el primer negro en conseguirlo. “Les diría a los chavales que quieren ser directores que lo hagan, que lo sean, porque los sueños se pueden hacer realidad”, expresó un director que por fin se creyó su victoria.

Por lo demás, no hubo sorpresas. No las hubo cuando Cate Blanchett fue llamada al escenario, como clara favorita que se llevó el Oscar como mejor actriz por su trabajo en Blue Jasmine. Ella misma lo sabía y fue la primera en sentar a una sala puesta en pie porque “somos demasiado mayores para estar levantados”. Su sentido de la ironía y del buen humor se mantuvo al hablar con la prensa donde recordó que llegar como favorita no es necesariamente una ventaja. “Es una presión intensa e insoportable así que sólo me puedo alegrar de que todo se haya acabado”, dijo sin ningún pesar, contenta de ser la primera australiana que gana el Oscar a la mejor actriz.

Su sentimiento fue compartido cuando Jennifer Lawrence pronunció el nombre de Matthew McConaughey como ganador de la estatuilla a mejor actor. Ni tan siquiera el intérprete pudo mostrar sorpresa al oír su nombre. En su rostro solo se vio la tranquilidad que siente alguien al final de una larga y dura carrera. Pero una carrera que vale la pena y a la que animó a todos en su discurso, palabras muy preparadas pero emotivas. "No puedo decir que lo esperaba”, aclaró antes de decir una frase repetida por todos: la estatuilla como “el final del viaje”

Cate Blanchett recibe el Oscar a la Mejor Actriz. / Reuters

Fue una noche de sueños, algunos hecho realidad como los de Lupita Nyong’o y Jared Leto, ambos ganadores también esperados como mejores intérpretes de reparto. Los dos subrayaron la importancia de “hacer que lo imposible sea posible” y animaron a su público a seguir soñando. “No importa de dónde seas, tus sueños importan”, recordó la actriz nacida en México pero de sangre keniana llevada por las lágrimas de la emoción y la alegría de una victoria anunciada gracias a su trabajo en 12 años de esclavitud.

Nyong’o fue la belleza de la noche y también el retrato de la felicidad. Igual de esperada fue la estatuilla que recibió Leto por su trabajo en Dallas buyers club, aunque su discurso fue mucho más inesperado, sorprendiendo la gala con un recordatorio a la situación que viven en este momento en Ucrania y en Venezuela. “A todos los soñadores de Ucrania y Venezuela, estamos aquí”, dijo antes de dedicar el Oscar a su madre por enseñarle a soñar. Entre bambalinas el actor organizó su propia revolución, dejándole su estatuilla a todos aquellos que se encontraba en el camino e incitando a una “orgía” con el Oscar en la sala de prensa. “¿Quién es ahora vuestro ganador favorito?”, preguntó atrevido dispuesto a celebrar su victoria hasta el amanecer.

'12 años de esclavitud' es premiada con el Oscar a la Mejor Película. / Reuters

En este mundo de sueños Cuarón fue el perdedor que disfrutó de la mayor victoria. En total Gravity obtuvo siete de las diez estatuillas que defendía y en todas y cada una de las victorias, a mejor banda sonora, montaje de sonido, mezcla de sonido, fotografía, edición y efectos especiales (además de dirección) el nombre que fue repetido una y otra vez fue el de Alfonso Cuarón. No sólo se quedó sin la estatuilla a la mejor película, como en su día le pasó a otros grandes títulos del cine como Cabaret, sino que cuando el director mexicano salió a recibir el primer galardón por el montaje de Gravity le quitaron el micrófono a la hora de hablar. “Lo que quería era dedicarle la estatuilla a Sandra Bullock y rendirle los honores a su interpretación porque sin Sandy nada hubiera sido posible. Eso, además de darle las gracias a mi familia", bromeó el director que luego se desquitó al recibir el premio al mejor realizador.

“Alfonso es mi amigo, mi maestro y su curiosidad nos ha llevado hasta aquí”, recordó el director de fotografía Emmanuel Lubezki con el Oscar en la mano. Ambos cumplieron los sueños de México consiguiendo las primeras estatuillas de su carrera. Pero la tercera mexicana, al menos de nacimiento, de la velada, la keniana Nyong’o prefirió no entrar en nacionalismos. “Creo que esta estatuilla me pertenece”, respondió con una sonrisa a los que le preguntaron cuanto de su victoria le correspondía a México.

Extracto de los discursos de Lupita Nyong'o y de Jared Leto como mejores actores secundarios. / Reuters

El campo de la animación dio la mayor sorpresa cuando la Academia pasó del cortometraje favorito, que suponía la vuelta de Mickey Mouse a la pantalla con “Get a Horse!”, prefiriendo la pequeña producción franco luxemburguesa Mr. Hublot. Pero a la hora de votar por el mejor largometraje fue imposible olvidar el éxito de Frozen, película que hoy superó los mil millones de dólares en la taquilla mundial a la vez que conseguía sus dos galardones, sumando al Oscar a la mejor película animada el de mejor canción para Let It Go. El Gran Gatsby completó la lista de ganadores de esta velada donde los académicos también apostaron por lo seguro y votaron por un vestuario y una dirección de arte de época, una tradición difícil de romper en estos galardones. Sin embargo, en el caso de Dallas Buyers Club la cinta consiguió finalmente tres estatuillas cuando sumó a las dos de sus actores la de mejor maquillaje por un trabajo hecho con 250 dólares. “Matthew y Jared ya habían hecho todo el trabajo cuando llegaron a nuestras manos”, recordó la ganadora.

En medio del sentimiento de déjà vu que fueron los galardones, que también confirmaron la victoria de Her como mejor guion original y 12 años de esclavitud como mejor guion adaptado, DeGeneres proporcionó los mejores momentos de una noche. Con 25 millones de seguidores en Twitter, la presentadora y actriz se empeñó, por ejemplo, en batir un nuevo récord en la carrera de Meryl Streep, nominada al Oscar 18 veces a lo largo de su carrera. La nueva meta para la actriz de actrices: estar en la foto más veces retuiteada. Teniendo en cuenta que el selfie que sacó DeGeneres contaba no solo con Streep sino con Brad Pitt, Angelina Jolie, Jared Leto, Julia Roberts, Kevin Spacey y Bradley Cooper, entre otros, está claro que la victoria estaba de su lado cuando la ceremonia todavía estaba en marcha. O esas pizzas que repartió sin olvidarse de las embarazadas -bastantes- que estaban en la audiencia como Kerry Washington o Elsa Pataky con Brad Pitt dando platos entre la misma audiencia mientras el productor y millonario Harvey Weinstein se hacía cargo de la propina obligado, en cámara, por DeGeneres.

Las nominadas a Mejor Canción Original de los Oscar. / Reuters

La victoria de Helium en la categoría de mejor cortometraje dejó a España sin la única posibilidad de victoria y a Esteban Crespo, realizador de Aquel no era yo, con las manos vacías aunque tampoco fue una sorpresa dentro de la industria teniendo en cuenta la inversión tanto económica como emocional de una producción danesa que durante semanas empapeló la prensa local con anuncios, una campaña inusual (y prohibitiva) para un cortometraje. Mientras, en las proximidades de la alfombra roja, las diferencias económicas también se dejaron sentir entre el medio millar de manifestantes que hicieron el mismo paseíllo que los candidatos pero vestidos de verde y con un único mensaje: un poco de respeto a los técnicos de efectos especiales, los que hace posible la magia del cine y que están viendo cómo sus trabajos desaparecen en California mientras los grandes estudios buscan mercados más económicos en los que jugar a hacer cine.

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