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OPINIÓN

El más rotundo de todos

Carmen Linares destaca su capacidad para hermanar lo que dictaba su cabeza y lo que fluía de su corazón

Paco de Lucía en el Festival de Jazz de Montreux en 2001.
Paco de Lucía en el Festival de Jazz de Montreux en 2001. AP

Ha sido el artista rotundo, el mejor artista que ha dado el flamenco. Otros artistas tenían sus defensores y sus detractores pero él era tan grande que le gustaba a todo el mundo. Ha sido un genio y la palabra genio no se puede aplicar a todo el mundo, pero él lo era sin discusión.

Ha llevado el flamenco a la máxima categoría. Paco decía siempre: ‘El corazón me pide tradición y la cabeza, innovación’. Esta frase marca lo que ha sido, alguien que ha bebido de los grandes maestros a quien luego la cabeza le pedía estar al día. Es un artista que se ha hecho con muchas raíces pero que luego ha querido volar solo. Un artista tiene que estar en el mundo en el que vive y él lo hacía. No se ha conformado, ha pensado que tenía que hacer su propia música y fue capaz de experimentar con el jazz y otras músicas. Él es un gran ‘culpable’ del flamenco actual.

En la manera de tocar la guitarra, creó una escuela. Era todo un caudal de arte. Fue un gran amante del cante, del que bebió mucho… por eso tocaba muy bien para cantar y tocaba igual de bien para bailar. Porque antes de volar solo se trabajó a fondo el oficio.

Tenía una técnica increíble, podía expresar todo lo que le pasaba por la cabeza y el corazón porque su técnica se lo permitía, a lo que se sumaba su libertad para tocar. No sabría definir su toque pero llegaba directamente al corazón.

Es una pérdida tremenda, una desolación. Pero los artistas como Paco de Lucía no se van nunca, nos ha dejado tanto que nunca se irá. Es un artista universal, el más rotundo de todos.

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