Una entrada para ir al cine cuesta un 45,2% más que hace una década

El precio medio en un día laborable pasa de 4,8 a 6,97 euros entre 2004 y 2013, según Facua

El IPC subió en la misma época un 26,6%

Una sala de cine vacía. / CLAUDIO ÁLVAREZ

El debate viene de lejos. Y lejos va a llegar, al menos a juzgar por la miríada de opiniones, polémicas e iniciativas que provoca. ¿Es caro el cine en España? ¿Sí, no, quizás? Un sí tajante es lo que defiende ahora la organización de consumidores Facua en su último estudio: calcula que entre enero de 2004 y el mismo mes de 2014 el precio medio de la entrada en un día laborable ha subido un 45,2%, de 4,80 a 6,97 euros. El aumento supera con creces el del IPC, que en el mismo periodo se ha incrementado en un 26,6%.

Como siempre, medias y comparaciones dejan por el camino muchos matices. Así, los mismos 6,97 euros de 2014 —7,29 para los días festivos y fines de semana, donde el precio ha subido un 44,6%— suponen un pequeño descenso, comparados con los 7,08 de finales de 2012. Y el precio incluye tanto los 8,60 de Barcelona y A Coruña como los 4 de Almería, respectivamente capitales más caras y más barata de España para ir al cine en un día laborable. Hay que tener en cuenta que todos los datos son promedios. De hecho, si se acude a los precios como tales durante la semana se pasa de un máximo de 9,30 a un mínimo de 4,00, con una diferencia a lo largo de la geografía española de hasta el 132,5%.

“Creo que se ha alcanzado el límite máximo y que debería quedarse allí un buen tiempo”, defendía el presidente de la Academia de cine, Enrique González Macho, hace dos años respecto a las entradas. No ocurrió. Y los precios subieron. Pero, claro, González Macho tampoco podía tener en cuenta el ivazo que aprobaría ese mismo año el Ejecutivo de Mariano Rajoy. De hecho, el informe de Facua (basado en los datos de enero y febrero de 129 cines por las 50 capitales de provincia y dos ciudades autónomas) echa precisamente parte de la culpa a la subida del IVA cultural hasta el 21%. Sin embargo, también reprocha a exhibidores y distribuidores que no sean capaces de ponerse de acuerdo para “ofertar precios asequibles”. La Fece (Federación de Cines de España) prefiere no entrar a valorar ni la afirmación ni el informe en sí, remitiendo directamente a las políticas comerciales de cada sala.

Al margen del estudio, entre ese 2004 que Facua aprovecha como término de comparación y 2013 el cine en España ha pasado de vender 141 millones de entradas a 79 millones. Es decir, que hace una década se vendían casi el doble de billetes. La sangría ha arrastrado en su caída hasta el abismo también a la recaudación: de los 691 millones de 2004 apenas quedan los 507 que las taquillas contabilizaron en 2013. De ahí que, en un dramático efecto dominó, decenas de salas hayan directamente echado el cierre. Tanto que el propio estudio se ha visto afectado: 23 de los cines que el informe solía incluir en años anteriores ya no están.

Contra ello, y contra la piratería, exhibidores y distribuidores sí han intentado alguna iniciativa: probablemente la más relevante sea la bautizada como Miércoles de cine, que algunos en realidad han definido algo así como el día del espectador de toda la vida, pero más barato. El caso es que la bajada del precio de las entradas a entre 3,90 y 5 euros para los miércoles llevó a la salas, en su debut el pasado 15 de enero, 278.000 espectadores más que mismo día de la semana anterior, según datos de Rentrak. La promoción seguirá en vigor hasta el 15 de abril.

A la vez, muchos cines han empezado a ofrecer, junto con la entrada, una suerte de bonus para adquirir el siguiente billete por un precio reducido (normalmente en torno a los seis euros). A ello hay que añadir la celebración de la Fiesta del cine, que ha pasado de ser anual a semestral.

Una de las soluciones que plantea Facua en cambio es la llamada tarifa plana: una cuota fija mensual que el espectador pague a cambio de poder ir al cine todas las veces que quiera. “Es un acuerdo que beneficia a todos. Habría que buscar un equilibrio entre un precio que permita que la industria gane dinero y uno que los espectadores consideren interesante. Se puede intentar, experimentar, con 20 o 30 euros, y jugar con la tarifa según los resultados”, defiende Rubén Sánchez, portavoz de Facua.

La organización hace referencia a otros países europeos que ya han puesto en marcha esta iniciativa pero hay también casos españoles. Los cines El Punt de Alzira (Valencia), por ejemplo, ofrecen una tarifa plana mensual de 20 euros. Y las salas de la misma compañía en Cerdanyola del Vallès ofrecen idéntica posibilidad, aunque por 22,5 euros. No por nada presumen de un lema provocativo: “¿Quién dice que ir al cine es caro?”. Otra postura más. Que siga el debate.

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Periodista itañol de cultura de EL PAÍS

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