Selecciona Edición
Iniciar sesión

A qué suena el pop-rock español

Sociólogos de la UNED y la Complutense elaboran la lista ‘top-50’ de las bandas y los solistas del último medio siglo

Radio Futura, Serrat y Camarón, en el podio

De izquierda a derecha, Luis y Santiago Auserón y Enrique Sierra: Radio Futura a finales de los ochenta.

La Revista Española de Investigaciones Sociológicas (Reis, en versión abreviada) no parece un lugar prometedor para encontrar revelaciones sobre la música pop. Pero su último número ofrece un estudio fascinante que desvela quiénes son los artistas más valorados por la crítica musical española. Una selección altamente ecléctica que coloca en la cumbre a Radio Futura, un grupo de rock intelectual, seguido a corta distancia por el cantautor Joan Manuel Serrat y, muy pegado, el cantaor Camarón de la Isla.

La iniciativa partió de Fernán del Val, Javier Noya y C. Martín Pérez-Colma, sociólogos de la UNED y la Complutense. Tras computar cuatro kilométricas encuestas realizadas por revistas musicales, han establecido un canon de los cincuenta grupos y solistas más reverenciados. Los resultados quizás sorprendan pero el objetivo de los autores era más bien radiografiar a los críticos o, como dicen ellos, “averiguar qué variables sociales y culturales han producido la jerarquía de los gustos que representa un canon estético”.

El título de su trabajo resulta intimidante: ¿Autonomía, sumisión o hibridación sonora? La construcción del canon estético del pop-rock español. Se refieren a las opciones que se les abren a los músicos a partir de la irrupción de músicas foráneas tan potentes como el rock & roll y sus derivados: el rechazo, en defensa de las tradiciones propias, como hizo el mundo de la copla; la reproducción mimética de esquemas importados, que incluso puede llevar a cantar en inglés; y lo que llaman, en palabra tan certera que chirría, “la indigenización” del rock con sonidos e instrumentos locales.

Por orden de aparición, las listas utilizadas son las de Efe Eme (Los 200 mejores discos del pop español, 2003), Rockdelux (Los 100 mejores discos españoles del siglo XX, 2004) y dos de Rolling Stone: Las 200 mejores canciones del pop-rock español (2006) y Los 50 mejores discos de la historia del rock español (2009). La metodología fue simple: al número 1 de cada lista se le atribuyeron 50 puntos, 49 al número 2 y así consecutivamente. La suma de los puntos acumulados por cada artista sirvió para establecer la lista de listas. La metalista.

¿Resulta digna de confianza? Del Val, Noya y Martín Pérez-Colma atribuyen los resultados a los periodistas consultados, sin tomar en cuenta el posible sesgo impuesto por los directores de las publicaciones o la tentación de maquillar los resultados para posicionarse en el mercado y diferenciarse de la competencia. Como control, para contrastar su fiabilidad, se recurrió a una multitudinaria encuesta de EL PAÍS (Cien músicos hispanoamericanos eligen las 100 canciones que cambiaron su vida, 2009) y al libro 201 discos para engancharse al pop/rock español (2006), de Tito Lesende y Fernando Neira. También se compara con otra metalista internacional creada en 2006. Aquí sí que se aprecian diferencias sustanciales: en el canon anglosajón, dominan las obras de los años sesenta; por el contrario, la década prodigiosa en España fueron los ochenta. De ahí que Del Val, Noya y Martín Pérez-Colma señalen “la enorme presencia de la movida”.

'Top ten'

Estos son los diez primeros grupos o artistas de la metalista confeccionada para la revista Reis.

1. Radio Futura (se sumaron los votos para La ley del desierto / La ley del mar, De un país en llamas y La canción de Juan Perro).

2. Joan Manuel Serrat (todos los votos por Mediterráneo).

3. Camarón (todos por La leyenda del tiempo).

4. Gabinete Caligari (por Cuatro rosas y Camino Soria).

5. Vainica Doble (por Vainica Doble, Heliotropo y Taquicardia.

6. Los Brincos (por sus tres discos Los Brincos, Los Brincos II y Contrabando).

7. Nacha Pop (por su debut discográfico, Nacha Pop).

8. Alaska y Dinarama (por Deseo carnal).

9. Andrés Calamaro (por el disco Honestidad brutal).

10. Loquillo (por sus discos El ritmo del garaje, Los tiempos están cambiando y Balmoral).

También destacan la ausencia de la rumba, el heavy metal y el punk rock. En realidad, excepto por los Sex Pistols y los atípicos Clash, tampoco aparecen en el canon internacional, ni siquiera reemplazando la rumba flamenca por el country: ambas músicas, me temo, funcionaban más por el single que por el elepé, que rara vez se concebía como una creación artística y sí como mera acumulación de canciones.

El heavy metal supone un caso aparte. Pueden existir prejuicios de clase por parte de los críticos pero también es cierto que el heavy ha tenido un desarrollo segregado: se ha distanciado de los otros géneros, al reivindicar para sí mismo la exclusividad del concepto rock. ¿Un gueto? En España, sus grandes representantes —se menciona a Barón Rojo y Obús— tuvieron frustrantes carreras profesionales durante sus años álgidos, sin llegar a escapar de una discográfica terrorífica (Zafiro) que ni les respetaba ni les potenciaba.

Al otro extremo, tampoco hay rastros de los celebérrimos baladistas surgidos en los años sesenta y principios de los setenta. El fenómeno de recuperación de Raphael, en marcha desde los ochenta y ahora muy evidente por su próxima aparición en un festival indie, no impresionaba a los periodistas que votaron en la pasada década. Tampoco Camilo Sesto, Nino Bravo o Julio Iglesias pasaron el corte.

Según Fernán del Val, Javier Noya y C. Martín Pérez-Colma, el canon de la crítica española parece inclinarse hacia lo autóctono más que a lo mimético, reverencia la calidad de las letras y considera el cosmopolitismo como un galón. Hasta cierto punto: aunque siempre hemos contado con una fuerte presencia de músicos foráneos —La legión extranjera, en feliz descripción de Alex Oró— en el canon solo ingresan argentinos como Andrés Calamaro, Moris y, como parte de grupos, Alejo Stivel y Ariel Rot. Sin ser xenófoba, la España musical se parece poco a su equivalente francés, con su abundancia de apellidos exóticos. 

Más información