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OBITUARIO

Manuel de las Casas, arquitecto de referencia

Compatibilizó la enseñanza con el ejercicio de la profesión

Manuel de las Casas en su estudio de Madrid, en 1997.

El arquitecto Manuel de las Casas Gómez, uno de las grandes referencias en su campo, falleció ayer en Madrid a los 73 años. Nacido en Talavera de la Reina en 1940, su padre fue un ilustre aparejador y abogado, Manuel estudió Arquitectura en la Escuela de Madrid y se tituló en 1964. En sus primeros años en la profesión fue socio de Javier Segui y de Santiago López, luego de su hermano Ignacio y de Jaime Lorenzo y, finalmente, de sus hijos Icíar y Sergio. Toda su vida compatibilizó la enseñanza con el alto ejercicio de la profesión y, en ocasiones, con la función pública.

Manuel de las Casas fue discípulo de Francisco Javier Sáenz de Oíza y de Alejandro de la Sota, con quien empezó a trabajar como profesor en la Escuela de Madrid en 1969. Continuó en la enseñanza como profesor adjunto del catedrático Antonio Fernández Alba (1976) y en 1987 catedrático de Proyectos Arquitectónicos. Profesor enormemente significativo y de muy importante relieve en la Escuela de la UPM durante muchísimos años, se jubiló en el año 2010. Fue nombrado entonces Profesor emérito por la Universidad de Castilla-La Mancha, que le encargó la fundación y la dirección de una Escuela de Arquitectura en Toledo, hoy en feliz funcionamiento. Conferenciante e invitado en numerosas universidades e instituciones, ejerció como profesor en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Bolonia, Italia.

Habiéndose iniciado en la restauración de monumentos en los años setenta, fue llamado por Dionisio Hernández Gil para ocupar el cargo de inspector general de Monumentos del Estado en la Dirección General de Bellas Artes, participando activamente en la renovación de la política y de la técnica de la restauración en España, que en buena medida protagonizó. Llegado el primer Gobierno de Felipe González (1982), fue nombrado subdirector general de Arquitectura, realizando importantes campañas, como fue la interesantísima y fructífera de rehabilitación de los teatros españoles. En 1987 ejerció durante algunos años como director general de Arquitectura y Edificación.

Como arquitecto ha sido una figura de especial relieve en el panorama español del último tercio del siglo XX y de la primera década del XXI. Destacó en la especialidad de restauración y rehabilitación de monumentos (catedral de Toledo, 1979-89, entre otros). Fue con su equipo uno de los más relevantes arquitectos de edificios y conjuntos de vivienda colectiva y social, después de la generación de Sáenz de Oíza, con interesantísimos trabajos, en Talavera de la Reina (1977), y, sobre todo, en las obras oficiales de remodelación de la periferia en Madrid (Orcasur, Palomeras Sureste, norte de Albufera, plaza de San Francisco, Polígono C de Carabanchel, 1976-1987) y también en otros sitios de España (Santiago de Compostela, 1988). Más recientes fueron el conjunto de viviendas en Alcobendas (Madrid), y el conjunto en Vitoria (con sus hijos, 2004). La vivienda social y colectiva tomó con su trabajo una calidad extraordinaria, realizando soluciones que pueden considerarse canónicas.

Pero no fue menos activo y brillante en arquitecturas de carácter singular, como el vanguardista Colegio en Medina del Campo (con Seguí, 1968), la residencia de internas en Talavera de la Reina (1975) y la Biblioteca Pública en Valladolid (1984). Con el edificio de la Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha, en Toledo (1989), demostró además el modo en que una arquitectura moderna podía compatibilizarse brillantemente con la ciudad histórica, demostración que confirmó con la casa patio particular Sánchez Medina, también en Toledo (2005). Un Palacio de Congresos para Pontevedra, una facultad en A Coruña (1997) y un instituto en Torrevieja (2005) pueden completar las referencias de sus atractivas y acertadas arquitecturas públicas.

Pocas veces se dará un arquitecto tan intensa y brillantemente comprometido en el triple perfil de gran profesor, excelente profesional y muy eficiente alto funcionario, y a quien, por lo tanto, la sociedad española debe mucho. Descanse en paz un hombre entero, eximio arquitecto y ciudadano. Su atrayente y completo perfil está ya, por fortuna, en la historia.

Antón Capitel es arquitecto y catedrático.