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Mejor libro de memorias, según los lectores de EL PAÍS: ‘La ridícula idea de no volver a verte’, de Rosa Montero

El libro más personal de Rosa Montero nació durante el duelo por su pareja. La escritora se reflejó en el similar proceso vivido por Marie Curie al perder a su marido

La científica Marie Curie.
La científica Marie Curie.

Si abre La ridícula idea de no volver a verte (Seix Barral) esperando sumergirse en un valle de lágrimas le decepcionará tanto sube y baja por montañas vitalistas. Rosa Montero ha escrito su libro más duro, por arrancar de un desgarro primario e irreversible (la muerte de Pablo Lezcano, su pareja durante 21 años), con más luminosidad que nunca.

De entrada es un libro libre. Sin corsés de género: ni novela, ni ensayo, ni memorias, ni biografía. Aunque todo eso está a ratos en esta caja mágica donde la escritora introdujo tesoros íntimos: fotografías, recuerdos, deseos, confesiones… Está el dolor ante la muerte, pero solo como un contexto para celebrar la vida, la libertad de elegir, el afán de dar con la felicidad.

Rosa Montero no planificó ni anticipó esta obra. Su proceso creativo tuvo poco que ver con el de sus novelas, en las que suele invertir no menos de tres años. Le pidieron un prólogo para acompañar el diario que la científica Marie Curie escribió tras la muerte de su marido, Pierre, atropellado por un carruaje en París. La premio Nobel enloqueció de dolor. “Quiero decirte que ya no me gustan ni el sol ni las flores, verlos me hace sufrir, me siento mejor con un tiempo sombrío como el del día de tu muerte”, escribe para sí el 14 de mayo de 1906.

Pero incluso entre las tinieblas del duelo hay rendijas de luz. Las ocurrencias de su hija Irène devuelven la risa a Marie. “El duelo”, afirma la autora de Historia del rey transparente, “no es un túnel cerrado, la vida es tan maravillosa que incluso en esos momentos cualquier cosa te esponja el corazón y puede hacerte feliz a ratos”.

Mientras escudriñaba en la científica polaca y descubría sus pasiones (muy alejadas de la frialdad con la que suele retratarse), Rosa Montero sintió nuevos impulsos: “Ganas de contar su historia a mi manera. Ganas de usar su vida como vara de medir para entender la mía”. Rosa, de pronto, tenía ante sí el espejo de Marie. Lo cruzó sin miedo como haría Alicia. Y volvió para contar que el país de las maravillas es la vida. Ni más ni menos.

* La ridícula idea de no volver a verte. Rosa Montero. Editorial Seix Barral. 240 páginas. 18 euros. e-book. 10,99 euros

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