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El año de Lori Meyers

Los lectores de EL PAÍS eligen 'Impronta' como disco nacional del año. También triunfaron los trabajos de Guadalupe Plata y Bunbury

La banda granadina Lori Meyers.
La banda granadina Lori Meyers.

Más de 10.000 internautas acudieron a la cita con lo mejor del año en el terreno del pop nacional. Y las votaciones estuvieron extremadamente reñidas. Tras una semana en la que la pugna fue cosa de dos (Lori Meyers y Guadalupe Plata), la photo finish quedó a las 23.30 del viernes 13 de diciembre, fecha y hora fijada para el cierre de las votaciones, así: Impronta, de Lori Meyers (en primera posición), el álbum homónimo de Guadalupe Plata (segunda) y Palosanto, de Bunbury, en tercera.

Nota de la redacción: las votaciones en las diferentes categorías, Arte, Música, Libros, Escena y Cine, se cierran a las 23.30. En la disciplina musical se clausuraron por error finalmente unas 11 horas después, un tiempo en el que los resultados dieron un vuelco. Al final, la encuesta arrojó un final ajustadísimo, con una pequeña diferencia entre Bunbury (21,92%) y Lori Meyers (21,73%). Guadalupe Plata acabó con el 19,09% de los votos.

Nueve años separan Viaje de estudios, su debut en una independiente, de Impronta, una de las apuestas del año para una major (Universal)

Más allá de la estadística, se puede asegurar que este ha sido un gran año para Lori Meyers. Disco tras disco, su plan de dominación mundial avanza imparable hasta convertirse en una realidad en ciernes. Nueve años separan Viaje de estudios, su debut en una independiente, de Impronta, una de las apuestas del año para una major (Universal) y mejor disco nacional de 2013 para los lectores de EL PAÍS. Entre medias, tres elepés trazan la evolución de una apuesta que coqueteó con los sonidos más planetarios en sus comienzos, viró hacia el pop de orfebrería en Hostal Pimodán y se rindió a los teclados en Cuando el destino nos alcance. Antes de ello se permitieron el lujo de facturar dos hits imprescindibles en su carrera como son ‘Alta fidelidad’ y ‘Luces de neón’; columna vertebral de Cronolánea, su tercer trabajo y a la postre el que les abriría las puertas de un mercado que por fin trascendía el nicho indie.

Las armonías vocales tan deudoras del pop de los años 60 siguen ahí en este Impronta, como también hacen acto de presencia los ritmos cada vez más bailables y unos sintetizadores que ya empezaron a hacerse notar en Cuando el destino nos alcance. Pero (y este es un punto controvertido) es la personal interpretación de los asuntos cotidianos plasmada en las letras de Antonio López, Noni, lo que marca la diferencia respecto a cualquier otro conjunto patrio.

La vitalidad creativa de Enrique Bunbury también ha quedado patente en 2013. Palosanto es una colección de 15 canciones nacidas de la influencia de movimientos como La primavera árabe o el 15-M; acontecimientos que van de lo global a lo local y de ahí a la vertiente más personal del músico. Temas como ‘Más alto que nosotros sólo el cielo’, ‘Destrucción masiva’ o ‘Hijo de Cortés’, dan cuenta de estas diferentes perspectivas.

Por su parte, con la música del segundo álbum de Guadalupe Plata, conjunto de Úbeda, casi se puede respirar el polvo que levantan los zapatos al caminar por el desierto. El aroma a Western de estas 13 canciones regadas de frases lapidarias que parecen surgir del fondo de un desagüe justifica su triunfo.

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