El mercado del libro en España retrocede una década

El sector editorial factura en 2012 un 10,9% menos que el año anterior

Acumula ya cinco años de caída de las ventas. El libro de bolsillo es de los más afectados

La industria también se consolida como la principal de España en ámbito cultural

Un lector de libros electrónicos.

Bush financia a la alianza que lucha contra los talibán, ETA atenta contra el Palacio de Justicia en Vitoria, La cirugía permite sobrevivir con medio corazón.Son algunas de las noticias del 2 de octubre de 2001. El año hasta el cual ha retrocedido la industria editorial de España, después de que su corazón latiera entusiasta hasta la irrupción de la crisis en 2008 y el sector del libro empezara a ralentizar sus pulsaciones sin recibir claros auxilios. Tanto que el diagnóstico es que “se está poniendo en juego la supervivencia de la creación cultural”, advirtió Javier Cortés, presidente de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) durante la presentación del informe del sector en 2012. Y Cortés va más allá: “Se está arriesgando el valor intrínseco de la creación (económico y cultural) y de todos esos agentes que trabajan para poner los productos a disposición de la gente”.

El retroceso de una década de la primera industria cultural de España se debe a que, por quinto año consecutivo, han descendido sus ventas y acumula ya una caída del 28,9%, desde el año 2008. Con 2.471 millones de euros facturados el año pasado en el mercado interior, las ventas cayeron un 10,9% con respecto a 2011.

En educación desde parvulario hasta la cresta del señor Wert, todo está fatal

“En el terreno estrictamente de la educación, desde parvularios hasta la cresta del señor Wert, ministro de Educación Cultura y Deportes, la cosa está fatal”, se lamenta el escritor y premio Cervantes Juan Marsé. Y admite que no le sorprende esta situación porque, dice, a los políticos nunca les ha interesado nada la cultura, “y a este menos”. Considera que es un problema que se arrastra desde hace años. “Tenemos unos políticos mediocres, ineficientes y encima corruptos, y nada se puede esperar de ellos”, sentencia el autor de Rabos de lagartija, que remacha: “Es una pandilla de ineptos al frente de estos problemas sobre los que ni tienen interés en resolverlos ni capacidad para hacerlo”.

Según los datos de la FGEE, en 2012 el sector facturó un total de 5.461 millones de euros. De ellos, 2.471,49 millones en España, un 10,9% menos que en el ejercicio precedente. A eso habría que sumar los cálculos del primer semestre de 2013, que apuntan a un descenso del 10%. En cuanto al número de ejemplares vendidos, la cifra es de 170,24 millones; los títulos de libros alcanzaron los 79.175 y la tirada media fue de 3.540 copias. Este duro panorama fue retratado por Javier Cortés durante la presentación de la 31ª Feria Internacional del Libro (LIBER), que se celebra desde hoy hasta el domingo en la Casa de Campo de Madrid, con Chile como país invitado.

Editores, escritores y libreros no entienden que el Gobierno no apoye lo suficiente a un sector esencial en la economía y la cultura y por el contrario quite presupuesto, por ejemplo, a las bibliotecas públicas, una de las vías que la población tiene para leer y, de paso, ayudar a consolidar la industria en tiempos de crisis. Solo piden un apoyo al fomento de la lectura en un país donde apenas dicen leer, al menos un libro al año, el 63% de los ciudadanos, lejos de la media europea del 70%; también reclaman una bajada del IVA del libro electrónico, hoy del 21%, para equipararlo al del libro de papel, de un 4%.

Desde el comienzo de la crisis en 2008, el sector editorial acumula una caída del 28,9%

Junto al riesgo de la supervivencia del sector cultural y la creación, Valeria Ciompi, editora de Alianza, expresa su indignación por “el deterioro y la pérdida de valor social del libro y la lectura y que ninguna nación se puede permitir”. En España, afirma, las industrias culturales se han visto penalizadas con las crisis más que otros sectores. Ciompi lamenta que la cultura y la lectura se vean como algo accesorio y superfluo; lo grave, advierte, es que el gobierno no favorezca que los ciudadanos tengan acceso a la lectura y a los libros.

Una opinión compartida por la escritora Marta Sanz, para quien los recortes en las partidas presupuestarias destinadas a cultura, en lugar de estrechar el vínculo entre lo cultural y lo educativo, “fomentan políticas que demagógicamente desvinculan lo uno de lo otro y plantean el falso dilema de valorar qué es más necesario. Se fomenta una ideología de prioridades y de males menores que es perversa. Esas dicotomías son falaces porque cultura, educación e investigación son ámbitos que se retroalimentan”.

El libro de bolsillo baja un 24,2%, mientras el libro electrónico ya representa el 3% del total de la industria

De esta caída no se salva ni la literatura infantil y juvenil, que en este siglo era de las que más había crecido y resistía bien la crisis. Para Reina Duarte, de editorial Edebé, la pobreza cultural es más grave si se habla a nivel de niños y jóvenes: “Es esencial que ellos tengan una oferta cultural y literaria. Con la situación actual estamos coartando esa libertad y afectando la formación cultural del niño, de los ciudadanos”.

El otrora esperanzador formato del libro de bolsillo sigue en caída libre, con 142 millones de euros, 23,2% menos que en 2011. Es el subsector que más ha caído. Se publicaron 4.806 títulos (-10,6%), que registraron un total de 30,25 millones de ejemplares. El libro de bolsillo representa el 6,1% de los títulos editados.

 

Las exportaciones crecen un 4,1% e Iberoamérica amortigua la caída

Mientras, el libro electrónico no termina de despegar, pese al aumento en la oferta digital, debido al IVA y a los malos hábitos de los lectores con descargas ilegales. Pese a ello ya representa el 3% del total del sector, con 54.714 títulos comercializados, lo que representa 74,25 millones de euros. Pese a ese esfuerzo, dice Cortés,, la incidencia del libro electrónico en la facturación del sector en España sigue siendo muy reducida.

A pesar de estos datos sombríos no todo son malas noticias. En medio de la tormenta perfecta que afronta el sector (crisis económica, reinvención de la industria por los cambios tecnológicos y de hábitos de consumo y falta de fomento de la lectura) las exportaciones crecen: la venta de libros al extranjero alcanzó los 527,34 millones euros, un 4,1% más. La fuerza de la exportación de libros se mantiene y ya representa el 30% del mercado total, “lo que la convierte en una de las principales bases de la difusión del español en el mundo.

La Unión Europea sigue siendo el principal destino de las exportaciones españolas con 316,77 millones de euros. Los principales destinos son Francia y Reino Unido. Un destino destacado es África cuyas compras han subido un 57,3%, hasta alcanzar los 10 millones de euros. América se mantiene como el segundo destino, donde México, Argentina y Brasil son los principales receptores. Medio corazón de la cuarta industria editorial del mundo late allí en Iberoamérica, un mercado que ayuda a amortiguar las lentas pulsaciones en España.

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