Cierra la editorial Libros del Silencio

El sello no sobrevive a la muerte de su fundador, Gonzalo Canedo, fallecido en enero

Portada de La familia Máshber.

En enero de 2009, en Barcelona echó a andar Libros del Silencio, gracias a Gonzalo Canedo, tan amante de los libros que se hizo mayor de edad en una editorial. La marca del sello adquirió pronto marchamo de calidad gracias a títulos como La familia Máshber, de Der Níster, obra cumbre de la literatura yiddish, o Las desventuras del príncipe Sternenhoch, de Ladislav Klíma. Aunó el rescate de clásicos (la poesía inédita de Quevedo o artículos de Julio Camba) con el lanzamiento de nuevos autores (Iván Repila o Princesa Inca) y la apuesta por consagrados periféricos poco conocidos (Lois Pereiro o Carlos Casares). El pasado enero falleció Canedo debido a un linfoma.

Y ayer el equipo que trató de continuar con su proyecto anunció que tira la toalla. En un comunicado, la editorial informó de que ha presentado concurso de acreedores, que se hará efectivo este mes, debido a “una serie de complicaciones financieras que han terminado resultando insorteables”. Además, agregan, la empresa se ha visto finalmente “perjudicada de un modo fatal por la grave coyuntura económica del país y los cambios y la incertidumbre que afectan a todas las esferas del sector editorial”.

En estos cuatro años la editorial ha construido un catálogo de 52 títulos —el último, Carmen Amaya 1963, con fotografías de Colita y Julio Ubiña, apareció el pasado mes de mayo— que, según su equipo, “ha hecho honor a su voluntad de independencia y su apuesta por la calidad”. En él coexisten poesía, ensayo y novela.

En el Twitter de la editorial, sin novedades desde el verano al igual que la página web, se puede leer: “Un libro es un fragmento de silencio en manos del lector. Aquel que escribe calla. Aquel que lee no rompe el silencio. Pascal Quignard”.