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El ‘prime time’ no me deja dormir

Más de la mitad de los programas de televisión finalizan después de las doce

Las cadenas sostienen que los horarios laborales no permiten adelantar su emisión

Un espectador dormido frente al televisor durante la emisión de un programa de máxima audiencia. Ampliar foto
Un espectador dormido frente al televisor durante la emisión de un programa de máxima audiencia.

Los españoles dormimos de media casi una hora menos que el resto de los europeos. Una de las razones, provocada por la larga jornada laboral, es el horario en que se emiten los programas de máxima audiencia. El 90% finalizan más tarde de las 23.30 y el 55%, después de la medianoche, según los cálculos de la Comisión para la Racionalización de los Horarios de los Españoles (ARHOE), que reclama que se adelante su emisión para no reducir las horas de sueño de los ciudadanos.

"No hay español que llegue a casa y no encienda la televisión”, dice el presidente de la organización, Ignacio Buqueras, “pero no todos tienen la voluntad de dejar un programa o una película a medias cuando se hace demasiado tarde”. Por eso, la ARHOE ha pedido a las cadenas que se pongan de acuerdo para que los programas del prime time no terminen en ningún caso más tarde de las 23.00. “A todos les parece muy razonable, pero nadie quiere dar el primer paso”, lamenta Buqueras, que ya se ha reunido con el director de Mediaset, Alejandro Echevarría, y con el de RTVE, Leopoldo González-Echenique.

En efecto, desde la cadena pública manifiestan que la propuesta les parece “razonable”, pero dicen que todavía la tienen que analizar en profundidad. Fuentes de Antena 3 explican que los horarios de las cadenas dependen de los hábitos de los consumidores —que vienen marcados por la jornada laboral— y que mientras el pico de consumo de televisión se mantenga en las 22.30, es inviable cambiar las horas de emisión.

El doctor Eduard Estivill, director de la Clínica del Sueño del Instituto Universitario Dexeus de Barcelona, opina igualmente que la principal causa de que los españoles durmamos menos es la jornada laboral, pero cree que la televisión también tiene mucha influencia en las horas de sueño. “Es imprescindible que cambiemos los horarios, tanto laborales como del prime time”, sentencia.

Aunque parezca que una hora menos de sueño no es mucho, si se convierte en un hábito, produce un efecto de acumulación que genera fatiga, cuenta el psicólogo Enrique García Huete. “No se trata de un trastorno agudo, pero si estas pérdidas de sueño se van acumulando, pueden conllevar consecuencias negativas a largo plazo”. Entre las secuelas, se pueden citar ansiedad, agresividad y falta de atención, que implican un bajo rendimiento laboral y académico y un mayor riesgo de sufrir accidentes laborales y de tráfico

Además, la falta de sueño afecta a los hábitos de alimentación y al metabolismo, con lo que puede terminar siendo la causa de enfermedades cardiovasculares como la obesidad o la diabetes o incluso la primera manifestación de trastornos neurodegenerativos como el Parkinson, alertan desde el Comité Español de Acreditación Medicina del Sueño (CEAMS)

Entonces, ¿por qué no apagamos la televisión antes si sabemos que al día siguiente tenemos que madrugar? Huete aporta la respuesta desde un punto de vista científico: cuando hay un estímulo agradable a corto plazo, las personas tienden a seguirlo aunque a largo plazo genere consecuencias negativas. El psicólogo explica que los niños y adolescentes, como tienen que someterse a la disciplina paterna, se acuestan en general a una hora adecuada, pero los adultos se quedan despiertos en muchos casos hasta las 0.30 o la 1.00, con lo que no cubren las ocho horas establecidas como media deseable.

“Antes de tener a mi hija, sí me quedaba viendo la televisión por la noche. Me gustaban mucho Los hombres de Paco, pero como acababa muy tarde, al día siguiente me moría de sueño”. La que habla es Laura Martínez, de 29 años, madre de una niña de dos años y administrativa. Ahora, opta por perderse el final de los programas para acostarse sobre las doce.

Otros, como Ramón Granda, de 43 años y padre de dos niños pequeños, no tienen tanta fuerza de voluntad y se quedan viendo la televisión “hasta pasadas la una”. El abogado llega a su casa alrededor de las nueve, a tiempo para darles la cena a sus hijos y meterlos en la cama. Después, le gusta sentarse a cenar y ver alguna película con su mujer. “Ella se suele ir antes de que terminen, pero yo me quedo hasta el final y a la mañana siguiente lo noto, porque me levanto a las 7.30”, admite.

Los expertos de la CEAMS calculan que un tercio de la sociedad española padece algún tipo de trastorno del sueño. Se estima que un 19% de la sociedad presenta habitualmente somnolencia excesiva durante el día y en un 5% interfiere de manera importante en su calidad de vida.

Buqueras reconoce, que aunque los horarios de televisión son un elemento “clave”, es necesario hacer cambios profundos en todos los niveles. La ARHOE quiere promover “un gran pacto nacional” que, además de las cadenas públicas y privadas, incluya a empresarios, sindicatos, Gobierno y sociedad civil.

El presidente de la ARHOE cree que los españoles tienen que presionar para que se establezcan unos horarios más acordes a los que imperan en el resto de Europa. “Al final es el ciudadano medio el que sufre estos horarios y, si no se opone, es porque estamos prácticamente manipulados por los partidos políticos y los grupos de presión. Hay que actuar”.