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adiós al poeta de lo lírico y lo cívico

Muere el poeta y premio Nobel irlandés Seamus Heaney a los 74 años

El Premio Nobel de Literatura ha sido aclamado como el poeta irlandés más destacado desde William Yeats

"Todo mi trabajo es un pulso entre lo lírico y lo cívico", dijo en varias ocasiones el poeta y dramaturgo

Seamus Heaney, en la Residencia de Estudiantes de Madrid.
Seamus Heaney, en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

Lentamente / los muertos avanzan / hacia el futuro”.

Pero Seamus Heaney ya hacía realidad su propio verso antes de morir ayer a los 74 años, tras una breve enfermedad. Poeta, dramaturgo, crítico literario y premio Nobel de Literatura de 1995, era considerado el poeta irlandés más destacado desde William Yeats, un elogio incomparable al pertenecer a un país con una tradición de memorables escritores.

Bibliografía en español

Norte  (Ediciones Hiperion 1992)

De la emoción a las palabras: ensayos literarios (Anagrama 1996)

El nivel (Trilce Ediciones 2000)

 Luz eléctrica (Visor Libros 2003)

Campo abierto. Antología poética (Visor Libros 2005)

Al buen entendedor. Ensayos escogidos (Fondo de Cultura Económica de España 2006)

Distrito y circular (Visor Libros 2007)

 Cadena Humana (Visor Libros 2011)

 Sepelio en Tebas (Vaso Roto 2012)

“Todo mi trabajo es un pulso entre lo lírico y lo cívico”, eran las palabras con las cuales le gustaba definirse a este escritor nacido el 13 de abril de 1939 en el Condado de Derry (Irlanda del Norte). Y sí, tenía razón, lo lírico y lo cívico conviven en su creación literaria de manera intelectual, emocional y pictórica. Verso y prosa marcadas por los años infantiles, la violencia de protestantes y católicos del Ulster e influida por la búsqueda de la propia historia de su país. Tres vías de un mismo destino que se encuentran felices en el niño que fue, el que vio lo que vio y el que soñó lo que soñó, con el adulto que evoca alegrías impregnadas de dolor y de tragedia.

Heaney convierte en literatura su compromiso con los ideales infantiles y los ideales de la vida, de la convivencia y la comprensión, en cuya ruta aparece inevitablemente la política, unas veces de manera más directa y otras menos. En 1972 se fue a vivir a Dublín como una muestra de su compromiso nacionalista y reflejada en poemarios como Norte.

Es el creador de “una obra literaria de belleza lírica y profundidad ética, que exalta los milagros de cada día y el pasado vivido”, proclamó la Academia sueca al concederle el Nobel.

Leerlo es reconocer pasados propios y recuerdos soñados, y, también, recorrer con sus palabras la historia de Irlanda del Norte en su serenidad y en sus diversas zozobras. De familia católica, Heaney vivió entre el mundo de su padre, con su granja y todo, y el de su madre con sus raíces industriales, y lo que conlleva la estela de la revolución proletaria.

Mundos reales y sensoriales unidos por su lenguaje sigiloso y preciso, “dueño de una maestría en la que resalta su aparente simpleza para describir las situaciones con las que te va metiendo en un ambiente sin que te des cuenta”, destaca Chus Visor, uno de sus editores en España.

La primera captación en serio que tuve de las cosas

fue cuando aprendí el arte de pedalear

(con la mano) una bici, colocada al revés

e impulsé la rueda trasera preternaturalmente ligero.

Yo amaba la desaparición de los rayos

el modo como el hueco entre el eje y la llanta

susurraba transparente…”.

Memoria y futuro vívido en estos versos iniciales del poema Ruedas dentro de ruedas que reflejan su espíritu nostálgico de gran luminosidad. Su poesía, dice el poeta Martín López Vega, “es un pequeño huerto donde se cultiva la humanidad, donde se la mima para evitar las pestes. Es un manual sobre cómo conservar el entusiasmo de la infancia. Es magia: si traduce a Beowulf sus palabras suenan como espadas y si habla de una mujer que canta en el poema hay un camino que también canta. Es el recuerdo de que la poesía construye el mundo en que vivimos y el modo en que lo habitamos”.

Si Heaney publicó su primer poemario en 1963, Muerte de un naturalista, y firmó diversas obras teatrales, como The Cure at Troy (1990) y The Burial at Thebes (2004), es en 1983 cuando hace su entrada grupal en la poesía inglesa contemporánea al ser el principal reclamo de una antología presentada por los poetas Andrew Motion y Blake Morrison. Fue catedrático en las universidades de Harvard y Oxford.

Seamus Heaney siempre buscó un retrato fiel de lo que quería contar, transmitir, compartir. Cuando un día de 2003, en una entrevista a este diario se le preguntó si su poesía se estaba haciendo más intelectual con el tiempo fue luminoso: “¡Más literaria! Pero siempre trato de manejar eso, de hacer algo más directo. El camino es difícil, porque escribir tiene una parte inconsciente y otra muy consciente, publicar y ser criticado. El poeta es una criatura inventada que firma con tu nombre. Y al tiempo, escribir supone olvidarse de uno mismo, y hay tantas maneras de olvidarse como de estar presente. Sospecho que no hay remedio para eso, ni solución. La poesía es una mezcla de accidentes, gracia y trampas. Hay que trampear para buscar la inocencia; si no, solo te dedicas a ser tú mismo”.

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