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Joaquín Pérez Azaústre gana el Gil de Biedma de poesía

'Vida y leyenda del jinete eléctrico' es un poema río influenciado por las vanguardias extranjeras

Joaquín Pérez Azaustre, en el barrio de La Latina en Madrid.

El escritor Joaquín Pérez Azaústre (Córdoba, 1976) ha obtenido hoy, al segundo intento, el premio de poesía que lleva el nombre de Jaime Gil de Biedma, convocado en Segovia por la Diputación Provincial, desde hace veintitrés años, después de haber recibido un accésit en 2006. La obra -considerada por el autor como un “poema río”, largo, sin puntuación-, titulada Vida y leyenda del jinete eléctrico, en referencia a la película de Sydney Pollack, está cargada de referencias cinematográficas esenciales de cintas protagonizadas por Robert Redford.

Dotado con 10.000 euros por la Diputación de Segovia, además de la publicación del poemario por la editorial Visor, el premio quiere recordar al poeta de la generación de los cincuenta, cuya infancia pasó en Nava de la Asunción, coincidiendo con los años de la Guerra Civil, y donde siempre regresó, además de ser el lugar elegido para que se depositaran sus cenizas. El accésit de 3.000 euros lo ha obtenido César Anguiano Silva, de Colima, México, con La sangre y las cenizas, un poemario estremecedor, donde salen a la luz las tragedias del país, desde las muertes por narcotráfico a las que se registran en el paso fronterizo de Río Grande.

El escritor Pere Gimferrer, amigo de Gil de Biedma, que se ha incorporado este año al jurado, ha explicado que la obra ganadora realiza tentativas que había esbozado años atrás la generación novísima, donde la vanguardia extranjera tiene una presencia importante, aunque el ritmo es muy español. Los miembros del jurado, han coincidido que es una poemario distinto de casi toda la poesía que se publica, con un alto nivel literario. Además del presidente de la diputación, Francisco Vázquez, y del coordinador del premio, Gonzalo Santonja, también han sido jurados los escritores y poetas Luis María Ansón, Antonio Colinas, Juan Manuel de Prada, José María Muñoz Quirós y Carlos Fernández Aganzo, así como el representante de Visor, Jesús García Sánchez.

Pérez Azaústre, un consolidado escritor, que también ha obtenido premios de poesía como el Adonais o el Loewe, ha definido a su largo poema como un río, como el río de la vida, una leyenda del siglo XX y de la actualidad, donde transcurren muchas cosas y, por ejemplo, se establece un cuestionamiento sobre la identidad política y la democracia. Aquí sin citarlo expresamente hay un guiño a Todos los hombres del presidente. A través de imágenes simbólicas, el autor crea un diálogo entre lo confesional, la actualidad geopolítica, la poesía y los textos que han escrito otros compañeros poetas de su generación. También pone de relieve el compromiso de la poesía con el lenguaje y la ética.

Con cerca de 800 obras de 36 países diferentes, enviadas este año, el presidente del jurado ha destacado que el Gil de Biedma es una referencia para la poesía hispanohablante y, a lo largo de sus sucesivas ediciones, ha recopilado ya más de 10.000 poemarios.