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Las copias más creativas

El colectivo internacional de chefs Gelinaz sacude el 'copyright culinario' con interpretaciones de un mismo plato

Gelinaz Copenhague (2007). De izquierda a derecha, René Redzepi, Josean Alija, Iñaki Aizpitarte, un asistente de Kasper Kurdhal, Fulvio Pierangelini, Willy Dufresne, Massimo Bottura, Kurdhal y Peter Nilsson. Ampliar foto
Gelinaz Copenhague (2007). De izquierda a derecha, René Redzepi, Josean Alija, Iñaki Aizpitarte, un asistente de Kasper Kurdhal, Fulvio Pierangelini, Willy Dufresne, Massimo Bottura, Kurdhal y Peter Nilsson.

Los integrantes del colectivo internacional Gelinaz son —según su autodefinido “road manager” o agitador, el gastrónomo Andrea Petrini— como los chefs rebeldes de Matrix, una banda de músicos donde las acciones repetitivas sobre un mismo plato equivalen a las variaciones de una sinfonía. Sus puestas en escena son óperas experimentales, de acuerdo con la atmósfera de cada sitio y la inspiración de los ejecutantes.

René Redzepi, Andoni Luis Aduriz, Josean Alija, Eneko Atxa, Massimo Bottura, Fulvio Pierangelini, Davide Scabin, David Chang, Iñaki Aizpitarte, Peter Nilsson, Willy Dufresne, Mauro Colagreco, Daniel Patterson, Magnus Nilsson, Ben Shewry... Un “grupo salvaje” (Petrini dixit) de conocidos chefs vanguardistas (la mayoría entre los 30 y los 40 años) que proclama en el manifiesto Gelinaz: “No reconocemos la autoría exclusiva ni el copyright; creemos en el conocimiento compartido, en la actitud experimental y colaborativa. Hoy, en la era de Internet, la sabiduría gastronómica viaja a la velocidad de la luz”. Sus encuentros son la oportunidad de intercambiar ideas y técnicas y, sobre todo, se divierten. Y eso que el germen fue un cabreo.

Cartel de la acción de Gelinaz en Lima. ampliar foto
Cartel de la acción de Gelinaz en Lima.

Todo empezó en San Sebastián, en 2005, durante el congreso Lo Mejor de la Gastronomía, con la rabieta del italiano Fulvio Pierangelini. “Me copian mis platos. ¿La gente no tiene ideas propias?”, le comentó a Petrini. Para provocar lo positivo del asunto —”¿por qué no ofreces tú mismo las recetas?”—, Pierangelini no salió al escenario, se quedó en la cocina con colegas (Bottura, Aduriz, Thierry Marx...) preparando el plato a muchas manos, y el resultado aparecía en una pantalla. Provocar la interpretación incentivando el talento para evitar la fotocopia comodona se convirtió en base de Gelinaz.

“Queremos señalar la diferencia, todos los miembros tienen cocinas personales”, dicen. Y juntaron personalidades en Copenhague (15 chefs en Noma, 2007), en el Omnivore de Deauville (2008)... Hubo un parón tras la quema de naves personal de Pierangelini. Pero como el núcleo duro de Gelinaz necesitaba acción se lanzó al monte literalmente, con la experiencia Cook it Raw, la banda de chefs cocinando productos de territorios salvajes. En 2012 organizaron una gastroperformance en Nueva York y desde entonces han incentivado sus ganas de comerse rutinas. El arte culinario lo conciben como un trabajo en constante evolución y pretenden agitar el panorama con su movida, ya sea en un sorprendente espacio urbano o en un museo como el MoMA. “El restaurante no es el escenario adecuado para Gelinaz”, dice Petrini.

Cartel del próximo evento de Gelinaz en Gante. ampliar foto
Cartel del próximo evento de Gelinaz en Gante.

La próxima cita será el 30 de junio en Gante (Bélgica), 24 cocineros prepararán tres platos cada uno en los bajos acristalados de un edificio frente al río. El party, con la colaboración de los Flemish Foodies, durará de las siete de la tarde a la madrugada.En septiembre, al calor de la feria de Lima Mistura, Gelinaz celebrará los sabores de América con la batuta de Gastón Acurio. En 2014, el tour irá a Rusia, Nueva York y quizá Japón. “Vamos a ser muy radicales”, avisan. La “cocina explícita”, sin límites.