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OBITUARIO

Manuel Mairena, el rey de la saeta

Era hermano de la leyenda del flamenco Antonio Mairena

Manuel Mairena durante una actuación.
Manuel Mairena durante una actuación.

Le llamaban el rey de la saeta, un título que todo aficionado al flamenco sabe cuán difícil es de conseguir, el mundo lo conoció como Manuel Mairena y era el último de la saga cantaora de Los Alcores. Estirpe que comenzó con el abuelo, el cantaor Antonio Cruz Reyes, y continuó con tres de sus nietos: Antonio, Curro y Manuel.

Manuel Cruz García, el menor de los hermanos del gran Antonio Mairena, falleció el pasado 25 de abril en su pueblo, Mairena del Alcor (Sevilla), a los 78 años. Hacía una década que no subía a un escenario, pero los ecos de su voz gitana aún resuenan en los oídos de sus seguidores. Manuel Mairena murió a consecuencia de una neumonía, aunque su salud fue muy frágil en sus últimos 12 años de vida, tras pasar por dos intervenciones quirúrgicas.

Guardián del inmenso legado artístico que dejó su hermano Antonio Mairena (1909- 1983), Manuel supo crear también un estilo propio, muy gitano, como él explicaba siempre, que tenía sus raíces en el cante de Jerez de la Frontera (Cádiz). Manuel Torres y El Gloria fueron los referentes para este precoz cantaor que, con tan solo 13 años, obtuvo el I Concurso de Saetas de Radio Sevilla. Se curtió en su profesión-pasión cantando para el baile de grandes figuras como Enrique El Cojo, María Rosa o Manuela Vargas, y en la década de los sesenta empezó a recorrer escenarios de todo el mundo. En 1968 grabó con Hispavox tres discos sencillos, dos de ellos titulados con su nombre y en los que estaba acompañado por la guitarra de Niño Ricardo. Una de sus últimas grabaciones fue Vía Crucis de Manuel Mairena, una antología de 15 saetas que recibió el premio de la Fundación Machado de Sevilla. Posteriormente, se han editado recopilaciones de anteriores trabajos.

Aunque durante su larga trayectoria recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Tomás Pavón del Concurso Nacional de Córdoba y el Compás del Cante, su figura siempre estuvo a la sombra de la de su hermano Antonio Mairena, quien obtuvo la 3ª Llave de Oro del Cante, venerado por todos como el “restaurador de la identidad del flamenco” por haber sabido recuperar muchos de sus cantes clásicos casi desaparecidos a mediados del siglo XX. “Se va el último de los cantaores de la familia Mairena. Un cantaor completo que se vio un poco eclipsado por la figura de su hermano”, afirmó la directora del Instituto Andaluz del Flamenco (IAF), María de los Ángeles Carrasco.

Sus restos fueron enterrados en el cementerio municipal de San José, en el mausoleo de su familia.