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Misión literaria en la ONU

Milagros del Corral recrea la atmósfera de la alta diplomacia internacional en su primera novela

Una ejecutiva española protagoniza 'Último otoño en París', escrita por la exdirectora de la BNE

Milagros del Corral, en una imagen de 2007.
Milagros del Corral, en una imagen de 2007.

Milagros del Corral es de esos seres que siempre tienen mundos que descubrir. A los 67 años ha abrazado con similar pasión a Twitter y a la literatura. La presentación de su primera novela, Último otoño en París (Temas de hoy), ha coincidido casi con un viaje de tres días a Bruselas para retransmitir las sesiones del Parlamento europeo como tuitera de pro. Una experiencia singular, impulsada por la europarlamentaria del PP Cristina Gutiérrez-Cortines, que decidió invitar a 30 tuiteros y blogueros españoles a conocer y difundir la labor de la Cámara comunitaria (#europeIN). Del Corral era la mayor, lo que más que una alusión descortés es una constatación de que esta mujer va siempre por delante.

En Último otoño en París, echó mano de sus 16 años en la Unesco para construir una novela enredada en la diplomacia, el multiculturalismo y la inoperancia de organismos gigantescos que son de todos y son de nadie. En su tiempo de directiva –fue la española de más alto rango hasta 2005, cuando dejó el organismo– tomó notas. Tal vez sin tener claro el destino, o tal vez sí. “Siempre me había tentado la ficción. He publicado muchos libros relacionados con mi trabajo, pero esto es totalmente distinto, mucho más emocionante”, explica en el Círculo de Bellas Artes, al tiempo que en el edificio arranca la lectura ininterrumpida del Quijote para celebrar el Día del Libro. Al regresar a España buscó aquellos apuntes, pero el anterior Gobierno socialista la reclamó para enderezar rumbo e imagen de la Biblioteca Nacional, tras el varapalo del robo de mapas. Del Corral se olvidó de su aventura literaria y se volcó como directora en la tricentenaria casa de la que se despidió, como es sobradamente conocido, cuando el mismo Gobierno le notificó que degradaría el rango de la BNE (de dirección general a subdirección general), uno de los primeros peldaños que bajó la cultura en su peculiar descenso a los infiernos de la crisis.

Así que, tras renunciar a la BNE, rescató las traídas y llevadas notas y, por fin, en 2012, edificó el manuscrito de su novela. Eva León, brillante directiva y sagaz constructora de equipos, llega a una agencia de la ONU para dirigir un departamento donde conviven empleados de decenas de nacionalidades distintas. Ella aspira a cambiar el mundo justo en el momento en el que mundo se desentiende de sí mismo. “Los estados miembros han olvidado por qué se crearon estos organismos internacionales “, afirma con pesar Del Corral. En la novela están el declive y el empuje; la ineficacia y los sueños; el alud burocrático que atenaza plazos y proyectos y el respeto al diferente; también las pequeñas corruptelas al amparo de la información privilegiada, como una turbia explotación de los microcréditos.

El universo de diplomacias exóticas ha sido poco explorado por la literatura. “Desde luego no se había tratado en la literatura en español. Y en otros lenguas solo conozco Bella del señor, de Albert Cohen, que fue funcionario de la ONU”, señala Del Corral. Eva ha de lidiar con una visita a un sultán africano con 35 esposas que la invita a pasar la noche o sobreponerse impertérrita al deslizamiento de una ardiente harira por su espalda debido a la torpeza de un camarero mientras comparte cena de gala con un emir árabe. “La mayoría de las anécdotas son verídicas”, puntualiza la autora. Incluso las más disparatadas.

El otro eje de la novela es el proceso de maduración sentimental de la protagonista. “Es una niña-mujer. Como ha puesto su carrera por delante de todas las cosas, es una mujer muy profesional que no quiere compromisos familiares y que se niega a aceptar que trabajo y amor se puedan mezclar hasta que se enamora y comienza una relación bonita pero desigual”, sostiene. Un arquetipo candente de mujeres en puestos de mando, que han de optar entre lo familiar y lo profesional.