‘El payaso’: la tristeza existencial del circo

La película ha superado los 1,5 millones de espectadores en su país

El actor y director Selton Mello en Madrid. / CRISTÓBAL MANUEL

“Yo le provoco la risa a todo el mundo, ¿pero quién va hacerme reír a mí? La pregunta del protagonista Benjamin es la clave de la película brasileña El payaso. Ambientada en el circo Esperanza, la comedia aborda la crisis existencial que, según el director y protagonista, Selton Mello (Passos, 1972), abarca a gente de todas las profesiones. En este caso, la víctima de turno es el payaso Benjamin, que aprendió a la profesión de su padre Valdemar, interpretado por Paulo José, uno de los grandes intérpretes brasileños. Mientras hace una gira por el interior del país con el espectáculo circense, él empieza a dudar de su vocación y decide buscar su propio camino.

“A lo largo de la película, el personaje va redescubriendo el placer y la grandeza de lo que hace. Es un rito de paso en la vida de un artista y un homenaje a mi profesión. Al payaso le traigo como representante primitivo de un artista, sea músico, cineasta o pintor”, explica Mello, considerado uno de los actores más importantes de su generación. El payaso es la segunda película que dirige, y con ella conquistó el título de mejor director y actor del Gran Premio del Cinema Brasileño de 2012. En total, obtuvo premios en 11 de las categorías, incluyendo la de mejor película de ficción.

Traigo el payaso como representante primitivo de un artista, sea músico, cineasta o pintor

Selton Mello, actor y director

Este estreno español supone un gran éxito para el cine brasileño, porque son muy pocas las películas brasileñas que encuentran hueco en el extranjero. De la producción reciente, Mello nombra a Tropa de élite y a Ciudad de Dios como de las pocas obras que tuvieron resonancia internacional. El payaso ha sido visto, en su país, por 1.500.000 personas. El éxito parece haber sorprendido incluso al director. “En Brasil, apenas algunas comedias pueden superar el millón de espectadores”, afirma. Aunque esté clasificado como comedia, el filme provoca la risa no tanto por los chistes sino por sus personajes curiosos. “Es un filme dulce, en que te ríes, pero también te emocionas y con el que piensas en la vida”.

Mello cree que la producción audiovisual brasileña de los últimos años refleja la riqueza cultural del país. Nombra a cineastas como Jorge Furtado y Claudio de Assis como responsables al haber trasladar a la pantalla realidades tan diferentes como las del Sur y del Norte. “Nuestro cine es múltiple. Tenemos una peculiaridad: en Brasil cada Estado es distinto. Y esto ha sido absorbido por el cine”. El director nació en Minas Gerais, en el Sudeste. En la película aparecen constantemente sus carreteras, y en un plano se ve un cartel, en el que se lee que la ciudad de Passos está a 400 kilómetros. Precisamente, donde ha nacido Mello.

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