Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Una azotea española entre los rascacielos de la Gran Manzana

El español Richard García presenta su corto 'Tabulé' en Festival de Nuevos Directores de Nueva York

Fotograma de 'Tabulé' que abre la página web del Festival New Directors.
Fotograma de 'Tabulé' que abre la página web del Festival New Directors.

Tabulé es un corto lleno de ternura que en cuatro minutos abraza la complicada ecuación entre el amor y la confianza. Su director y guionista, el español, nacido en Burdeos, Richard García, lo presenta este sábado en el prestigioso Festival New Directors/New Films, que cada año, desde hace cuatro décadas, organiza la Film Society y el MoMA de Nueva York. Tabulé es la única película en lengua castellana que se exhibirá este año en un certamen que ha proyectado los trabajos de cineastas, entonces completamente desconocidos, como Steven Spielberg, Pedro Almodóvar, Theodoros Angelopoulos, John Sayles, o Atom Egoyan, por citar a unos pocos.

García (1977) aguarda el acontecimiento con un entusiasmo moderado, o, al menos, eso es lo que deja entrever su voz por teléfono, en respuesta a una llamada desprevenida y un tanto madrugadora de este diario. “Para mí es un orgullo que este festival, que selecciona los trabajos de los que considera que son los nuevos directores con mayor proyección, me haya invitado”, reconoce.

El director, sin embargo, no es un novato en esto de presentar trabajos en Nueva York. En 2007, el festival de Tribeca proyectó su anterior corto, El camino de Ana, protagonizado por Marisa Paredes y que García rodó en 2007, una colaboración que recuerda con orgullo.

Richard García, director de 'Tabulé'.
Richard García, director de 'Tabulé'.

García lleva unos días en Nueva York. Se nota que le gusta el ambiente y que disfruta con el trajín de la Gran Manzana. Tanto, que está contando los días para que llegue Jorge Calvo, uno de los protagonistas de Tabulé, premiado por su interpretación en la cinta, para grabar otro corto en la ciudad. “Es sobre un tipo de un pueblo de Valladolid que siempre ha soñado con la vida en esta ciudad. Es muy original”, cuenta entusiasmado.

Pese a la oportunidad de presentar su corto en EE UU, y de las perspectivas de rodar otro en Nueva York en los próximos días, García no está obsesionado con trabajar de este lado del charco. “Yo me planteo rodar donde pueda contar la historia”, asegura. Su vida, un tanto vagabunda y cosmopolita -“nací en Burdeos, luego nos mudamos a Hendaya, con 11 años llegamos a Málaga, luego estudie cine en la Sorbona de París, pasé un verano en Londres para aprender inglés,,,,”, cuenta-, explica esa falta de querencia o preferencia por cualquier lugar y por ninguno.

No obstante, García tiene entre manos dos proyectos, uno de los cuales, sí podría rodarse en EE UU. "Italo disco, una comedia de amor y redescubrimiento de la sexualidad en una residencia de ancianos, podría rodarse en Florida perfectamente”, asegura. El otro, parece tenerlo embelesado. “Lo que me tiene en vilo es la adaptación de la obra de teatro Dentro de la Tierra”, asegura. Dentro de la Tierra se alzó con el Premio Nacional de Teatro. García está escribiendo el guión con el autor del texto teatral, Paco Bezerra. “El título me fascina y por los personajes y los diálogos, el largometraje únicamente puede rodarse en España”, puntualiza para dejar claro su predisposición a dirigir donde mejor convenga a la película.

Si la aleación de ciudades en las que ha desarrollado su periplo vital parece marcar la vocación de García para rodar en cualquier lugar, se antoja más difícil encontrar la clave para la heterogeneidad de sus referentes cinematográficos. Él mismo tampoco encuentra una razón plausible. “Me gustan tantos... Desde Michael Haneke [que también se dio a conocer en el Festival del MoMA], hasta Woody Allen”, reconoce. “De Haneke me atrae su sencillez, deja que la vida suceda delante de la cámara, y de Allen me impresiona el tratamiento de los personajes y los diálogos”.

Ambas influencias se reflejan en Tabulé. Este fin de semana, en el MoMA, el sábado, y en el Lincoln Center, el domingo, los neoyorquinos podrán descubrir una azotea distinta a las que coronan los rascacielos de la Gran Manzana. La azotea en la que se desarrolla la trama de Tabulé y en la que se desgrana la historia de códigos en la que se cimienta la relación de sus protagonistas.