Fallece a los 65 años el actor de ‘Harry Potter’ Richard Griffiths

Ganó el Tony y el Olivier por su papel en ‘The history boys’, que repitió en el cine

El actor, en la película de 1986 'Withnail & I'. / Murray Close (Getty Images)

Hay actores secundarios por los que probablemente no entrarías a ver una película, pero de ellos sabes que aportarán algo más a la actuación general. Richard Griffiths (Thornaby-on-Tees, Yorkshire, 1947) era uno de ellos. En Reino Unido su muerte —el jueves, por complicaciones derivadas de una operación coronaria en el Hospital Universitario de Coventry y Warwickshire— ha provocado una conmoción en Reino Unido. Para los amantes del teatro, Griffiths era un valor seguro, un talento que se confirmó en 2004 cuando bordó en los escenarios londinenses (ahí ganó el Olivier) y neoyorquinos (donde obtuvo el Tony) de Héctor, el profesor de The history boys, personaje que repitió en 2001 en su adaptación a la gran pantalla. Para los cinéfilos, por sus apariciones en películas tan variadas como Carros de fuego, La mujer del teniente francés, Gandhi, Gorky Park, Greystoke, Función privada, Withnail y yo (donde dio rienda suelta a su histrionismo), Rafy, un rey de peso, Agárralo como puedas 2 1/2, Tess y su guardaespaldas, Sleepy hollow, Venus, Piratas del Caribe. En las mareas misteriosas o La invención de Hugo. Para las nuevas generaciones, siempre será el tío Vernon Dursley en la saga Harry Potter.

Pero su terreno natural fue el teatro. Griffiths superó todo tipo de impedimentos en su infancia y adolescencia en uan familia muy modesta. Hijo de un trabajador del acero, tanto su padre como su madre eran sordos, con lo que Richard y su hermano John aprendieron desde niños el lenguaje de los signos para comunicarse con sus progenitores. Richard odiaba el colegio (su familia y su educación fueron católicas) y se escapó en innumerables ocasiones hasta que encontró su pasión: el escenario. Estudio en diversas escuelas de Drama y empezó a ganarse la vida en teatros locales a mediados de los setenta, consolidando una fama incipiente gracias a sus caracterizaciones como Constable en La comedia de los errores y como Falstaff en Las alegres comadres de Windsor en sendos montajes de la Royal Shakespeare Company. En 1977 —justo tras fallecer sus padres—, tras pequeños papeles en televisión, empieza a hacerse conocido en el cine gracias a It shouldn’t happen to a Vet. A inicios de los ochenta su rostro es ya lo suficientemente conocido por los británicos gracias a series de la BBC como Bird of prey o Prisoners of conscience como para que el cine de su país recurra a él en títulos como los anteriormente mencionados.

Su rostro tan peculiar, su forma de interpretar y su espectacular voz curtida en el teatro y en seriales radiofónicos asentaron una carrera duradera, marcada por éxitos como su personaje del tío Monty en Withnail y yo (uno de los primeros en lamentar su muerte en Twitter fue el protagonista de aquel filme, Richard E. Grant) o el de Héctor en The history boys. Cuando Daniel Radcliffe (Harry Potter) debutó en el teatro con Equus, su compañero fue Griffith. “Su presencia hacía que el lugar fuera el doble de divertido e inteligente. Me siento orgulloso de decir que le conocí”, dijo el viernes Radcliffe. Su último trabajo —en España está inédita su última película, Private peaceful (2012)— también fue en el teatro: en Londres este verano coprotagonizó junto a Danny DeVito un nuevo montaje de The sunshine boys (La pareja chiflada, en España), de Neil Simon.

Miembro de la Orden del Imperio Británico, honor que recibió en 2008, Griffith acumula grandes anécdotas sobre su vida, como las tres veces que fue interrumpido en un escenario por el sonido de un móvil (junio y noviembre de 2005, y abril de 2006). En las tres ocasiones paró la obra, se burló del dueño del teléfono y en dos los expulsó de la sala.

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