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Eduardo Arroyo y su lenguaje del retrato

El Museo de la Fundación Juan March de Palma de Mallorca muestra la mirada múltiple e irónica del artista madrileño

Fotografía 'collage' de Carlos Gardel, obra realizada por Eduardo Arroyo en 1991.

El autorretrato “es un género complicado” explicó en Mallorca Eduardo Arroyo, que lanzó lejía sobre la superficie de las tres últimas imágenes de sí mismo, posiblemente para parecerse más o intuir el paso acelerado de la erosión del tiempo. Las firmó casi para refutarse, destruirse. Confesó que sitúa su imagen sobre los lienzos "para saber algo más" de sí mismo, aunque reconoció que no lo consigue. Su exposición Retratos y retratos avanza en una expedición permanente de “conquista del lenguaje pictórico”.

La muestra estará colgada hasta el 18 de mayo de 2013 en el Museu Fundación Juan March de Palma de Mallorca, que contiene en su colección permanente un notable viaje esencial por el arte español del siglo XX. Eduardo Arroyo milita en el cum ira et studio, con "esa mezcla de humor y seriedad perfectamente conscientes que nadie puede echar de menos en la polifacética obra", según los rectores de la March.

Autorretrato de Eduardo Arroyo de 2011.

La relación del artista con el retrato se resume en un centenar de obras, entre pinturas, dibujos, esculturas y fotografías. Arroyo ve nueva y “un poco rara” la exhibición por primera vez de sus imágenes fotográficas, a veces cazadas en mercadillos y rastros. ”Cuando uno compra un álbum de una familia en el rastro, venida menos, ordena y reconstruye finalmente su vida y avatares", indica.

Las fotos son soporte para la intervención del pintor: las pinta, corta, mezcla on dibujos, pinturas o papeles de calco, en collages. Eduardo Arroyo interesado en la fotografía desde los años setenta, dice que no es ni ha querido ser nunca, fotógrafo y menos un “artista-fotógrafo”. Busca en las fotos el soporte de la memoria social; su poder narrativo. La comisaria Oliva María Rubio ve “narraciones fotográficas”. Las fotos eran el núcleo original desde el que se ha desarrollado el proyecto expositivo.

Arroyo apunta que “siempre he soñado con destruir lo que hacía, es el fenómeno de autodestrucción, internar materializarlo”. Autor preocupado por los personajes de ficción y por los protagonistas muy históricos y reales, al seleccionar la muestra –que después irá al Museo de Arte Abstracto de Cuenca de la misma fundación March- optó por las figuras de la realidad más que en personajes imaginarios. A veces busca semejanzas mientras mira la televisión o en los pasos cebra de los semáforos. También recorta fotos de los diarios si halla parecidos razonables, con él mismo.

'Marcel Duchamp, pintor mentiroso' (2004), retrato pintado por Arroyo.

El arco temporal de la muestra abarca desde los años 50 –con su exilio en París- hasta 2011. La colección contiene imágenes prendidas en la historia, Isabel la Católica o Napoleón; o de la vida pública, la Reina de Inglaterra o en el baile Carmen Amaya. Los escritores representados son Hölderlin y Franz Villiers. Los colegas pintores elegidos son Soutine, Van Gogh, Rembrandt o Richard Lindner. Para santos, el san Sebastián asaetado, y además, un boxeador: el pintor ante la tela se ve en un cuadrilátero, en un juego, en un combate incógnito