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Yasmina Khadra: “Mi sueño sería escribir una novela erótica”

El escritor argelino Mohamed Moulessehoul presenta su nueva novela, 'La ecuación de la vida'

El autor es más conocido con su seudónimo femenino

De izquierda a derecha, Ricard Ruiz Garzón, Maruja Torres, José Sanclemente y Berna González Harbour, ayer en BCNegra. Ampliar foto
De izquierda a derecha, Ricard Ruiz Garzón, Maruja Torres, José Sanclemente y Berna González Harbour, ayer en BCNegra.

Yasmina Khadra es un narrador oral nato que transmitió ayer a los lectores congregados en BCNegra la pasión de sus historias. El tema del encuentro es su nueva novela, La ecuación de la vida (Destino) y, claro, se habló mucho de secuestros, secuestrados y secuestradores. En conversación con la periodista María Eugenia Ibáñez, fue tajante y calificó de “grupos de criminales” tanto a los secuestradores piratas como los integristas. “Secuestran por dinero como los narcotraficantes u otros grupos delictivos. Es un tsunami apocalíptico y es peligroso minimizarlo”.

“Lo que quería contar en esta novela es la noción de la vida y de la muerte en África y en Occidente”. Yasmina Khadra, seudónimo de Mohamed Moulessehoul (Orán, 1955), excomandante del Ejército argelino, explicó que la idea de la novela partió de dos hechos: “Los suicidios de empleados de France Télécom porque perdían su empleo” y la enfermedad de su hermana a la que diagnosticaron un cáncer y un plazo de solo tres meses de vida, que “se agarraba con todas sus fuerzas a la vida”.

“Esto me hizo pensar en lo que ocurre en África. Cuando se levantan ni siquiera saben qué van a cenar, porque al mediodía no comen, pero que comparten todo lo que tienen y están juntos. Algo que no sucede en Occidente donde creen que el trabajo es la vida. Ayuda a la vida, pero no es la vida”.

Khadra, que ahora reside en Francia, dijo que en breve se instalará con su familia en Alicante. Habló de su próxima novela, Los ángeles mueren por nuestras heridas, en la que tratará de la Argelia de 1920 a 1930. “Un periodo mágico para mi país”. Últimamente ha estado volcado en escribir guiones y tiene un proyecto cinematográfico en Estados Unidos”. “Mi sueño sería escribir una novela erótica”, concluyó entre grandes aplausos del público.

El público solo se levantó para devolver los aparatos de traducción simultánea. El siguiente encuentro prometía: periodistas de día, escritores de noche. Participaron la periodista y columnista de EL PAÍS Maruja Torres (Fácil de matar y Sin entrañas, Planeta); el economista de grupos de comunicación José Sanclemente, (Hay que contarlo, Roca Editorial) y la periodista y subdirectora de EL PAÍS Berna González Harbour (Verano en rojo, RBA).

Los tres han elegido el género negro para contar sus historias y los tres tienen como protagonistas a periodistas. Explicaron cómo llevan su doble personalidad. “La materia prima es la misma, pero el periodismo ha de ser exacto y veraz. La realidad que tratamos los periodistas es dura y áspera. La realidad es para sufrir y las novelas, para disfrutar”, afirmó González Harbour.

Sanclemente, que dejó muy claro que él no es periodista sino economista, añadió que lo que más le preocupaba cuando escribía es que la realidad le “chafaba la novela”. “Yo hablaba de un periódico agonizante y va y cierra Público. Todo lo que cuento es ficción. No es un libro negativo sino un canto al periodismo”. Torres añadió: “Intento contar no la realidad sino la verdad explicada con mentiras. Las aventuras de Diana Dial me permiten pelearme con esta realidad asquerosa en mis columnas”.

“Las tres novelas chorrean alcohol”, apuntó el moderador del encuentro, el periodista Ricard Ruiz Gónzalez”. Entre grandes carcajadas del público, los tres admitieron que sí, pero que no es algo inherente al periodismo y cada vez menos. La gente se divirtió mucho, pero cuando volvieron a la crisis de la prensa se acabaron las risas. 9.000 periodistas despedidos en los últimos cinco años, explicó Sanclemente y “en 2013 aún no acabará la restructuración del sector”.

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