Los ‘Disparates’ catalanes de Goya

La Masía d’en Cabanyes, situada en la localidad barcelonesa de Vilanova i la Geltrú, conservaba 12 excepcionales estampas de la célebre serie del pintor

'Modo de volar', disparate número 13 de Goya.

Las dudas se han disipado: los 12 grabados atribuidos a Francisco de Goya que conserva desde el siglo XIX la masía d’en Cabanyes, a las afueras de la localidad barcelonesa de Vilanova i la Geltrú, son auténticos, y además, excepcionales. En realidad, son algunas de las raras pruebas que se realizaron antes de la primera edición de los Disparates o Proverbios,la última serie de 22 grabados que Goya creó al aguatinta y aguafuerte, con retoques bruñidos y punta seca, en la que dio rienda suelta a su imaginación, sus fantasmas, sus visiones oníricas, su crítica al poder y plasmó su amor a lo grotesco representado, sobre todo, por el mundo de personajes deformes de carnaval. Así lo cree la catedrática de pintura de la Universidad de Barcelona, Rosa Vives, tras estudiar esta docena de obras.

'Disparate ridículo' (disparate número 3)

Durante más de un siglo, cuatro de estas estampas han estado colgadas en una de las paredes de la biblioteca de esta casa palacio de estilo neoclásico que la familia Cabanyes utilizó para veranear y que acabó en manos del ayuntamiento de Vilanova y del Consejo Comarcal del Garraf que la gestionan y la abren al público. El resto ha permanecido en el almacén, ya que no había seguridad de su valor y de su importancia. Tras acometer la restauración del edificio y del centenar de pinturas que legó la familia, desde septiembre el objetivo principal se ha centrado en documentar y restaurar los grabados “goyescos”.

“Una vez acabada la plancha de cobre se realizaban unas cuantas impresiones previas para ver la cantidad de tinta o el papel idóneo para utilizar en la posterior tirada, por lo que estas pruebas son muy raras, todas diferentes y muy buscadas. Las imágenes de Vilanova son excepcionales, de una gran calidad, más transparentes y nítidas que los grabados de la primera edición”.

Los expertos que han certificado la autoría hablan de “calidad excepcional”

Sin embargo, la experta no pensó lo mismo la primera vez que vio los grabados: “Tras sacar las imágenes de sus marcos, comprobé cómo se habían recortado los márgenes, y eso es un demérito para estas obras, aunque creo que no es recorte de coleccionista, sino del propio taller”, asegura la investigadora.

En cuanto a la fecha de las obras, Vives asegura que se crearon entre 1848 y 1863. “En el papel del disparate número 12 aparece una marca de agua que identificaba el material creado por José García Oseñalde, que compró su molino papelero en Guadalajara en 1847, mientras que en 1848 la Real Academia de San Fernando realizó la primera edición de 300 ejemplares”.

Para Vives la serie de los Disparates es una de las más misteriosas de Goya, porque no se ha llegado a saber cuándo se crearon las planchas, aunque se barajan las fechas de 1815, tras acabar La Tauromaquia y el año 1823, cuando Goya se centró en las pinturas negras de su finca de la Quinta del Sordo.

Se trata de las pruebas realizadas antes de la primera edición de grabados

De las 22 estampas que componen la serie en la actualidad, 18 son propiedad de la Real Academia de Bellas Artes de Madrid (el museo de El Prado conserva 15 de los dibujos preparatorios realizados a pincel y sanguina), mientras que las otras cuatro, tras pasar a manos particulares ingresaron en julio de 2011 en la Calcografía del Museo del Louvre de París. En Vilanova i la Geltrú se han conservado 12 de las 18 imágenes previas, si bien Vives asegura no haber perdido la esperanza de que algún día aparezcan las otras seis piezas que completarían las pruebas para esta serie.

¿Pero cómo llegaron las imágenes a Vilanova? Vives avanza la hipótesis de que las compró el pintor Joaquim de Cabanyes poco antes de septiembre de 1895, en uno de sus viajes a Madrid. Al menos es lo que parece por la fecha del recorte de diario que se ha localizado con esa fecha, detrás de una de las imágenes que se colocó allí en el momento de enmarcarse y colgarlo en la biblioteca.

Tras el estudio comenzará la restauración de las obras (todo el proceso tendrá un coste de 19.000 euros que subvencionará Caixa Penedès), que pasarán a exponerse en un lugar privilegiado de esta masía señorial, convertida en un centro de interpretación del romanticismo literario y pictórico a través del poeta Manuel de Cabanyes (muerto por tuberculosis a los 25 años) y el pintor Alexandre de Cabanyes, que conserva el mobiliario y los enseres de esta familia. A partir de entonces serán, sin duda, un aliciente más para que las 6.000 personas que visitaron la vivienda el año pasado vuelvan a hacerlo.

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