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Marina Abramovic al desnudo

Un documental sobre la artista y la gran retrospectiva dedicada por el MoMA a su trayectoria en 2010 se estrenará aquí el 8 de febrero

“Después de cuarenta años siguen pensando que eres una loca y que deberías ser encerrada en un manicomio inmediatamente, y de pronto llegan estos reconocimientos. Cuesta mucho que te tomen en serio”. Las palabras, dichas con el dramatismo que impregna su obra, la que la ha convertido en una referencia de la performance moderna, son las primeras que pronuncia la serbia Marina Abramovic (Belgrado, 1946) en el documental sobre su vida y su trayectoria, que llegará a los cines españoles el 8 de febrero y del que ahora adelantamos una porción.

“El reconocimiento” fue la gran retrospectiva, que, con el mismo título del flime, Marina Abramovic The artist is present, le dedicó el MoMA de Nueva York en 2010, y que supuso la consagración definitiva de esta serbia, “hija de partisanos, héroes nacionales en la Yugoslavia de Tito”, en el mundo del arte anglosajón. Las imágenes de la pieza central de la muestra, una performance en la que la artista se sentaba inmóvil ante los visitantes del museo, que se turnaron para sostenerle la mirada durante tres meses, dieron la vuelta al mundo y sirven de eje del documental, dirigido por Matthew Akers.

La película recorre, en las palabras y recuerdos de la artista, protagonista absoluta de su fiesta, de viejos amores, galeristas y críticos como Arthur Danto la trayectoria de una creadora especializada en no dejar indiferente con sus acciones, como aquella en la que se arrojó una y otra vez ante la mirada atónita del público contra una pared con violencia inusitada, o su célebre performance de Nápoles, en la que los espectadores dispusieron de una batería de artefactos (que incluían una pistola, un mechero o un cuchillo) para usar contra el cuerpo desnudo de la creadora.

La película recorre, en las palabras y recuerdos de la artista, protagonista absoluta de su fiesta

“Tengo 63 años y ya me harté de ser alternativa”, dice al principio de la cinta Abramovic (consuela comprobar que posee una granja en el valle de Hudson y mantiene un amplio apartamento en Manhattan). Y luego aprovecha la recogida de un premio para establecer un manifiesto sobre lo que debe y no debe ser un artista: “Un artista no debe robar las ideas de otro artista”. “Un artista no debe tener un compromiso consigo mismo ni con el mercado”. “Un artista no debe matar a nadie. No debe ser un ídolo”. “Un artista no debe enamorarse de otro artista”.

“Hay muchas Marina Abramovic”, confiesa en otro momento del documental --cuya factura recuerda más a la película sobre un diseñador de moda, que al estudio de las motivaciones de un artista underground-- “pero mi favorita es la que cuenta con la sabiduría espiritual para destacar entre las demás”

El Museo Thyssen-Bornemisza (7 de febrero), el Guggenheim Bilbao (5 de febrero), el IVAM (5 de febrero) y Es Baluard (7 de febrero) pasarán la película, premio del público al mejor documental en el festival de Berlín, antes de su estreno en Madrid, Barcelona, Bilbao, Palma de Mallorca y Valencia.