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Roni Horn, premio Miró 2013

La estadounicense es la tercera mujer consecutiva en hacerse con el galardón

Ha realizado esculturas, dibujos, instalaciones e intervenciones en la naturaleza

La artista Roni Horn, ganadora del premio Miró.

La estadounidense Roni Horn (Nueva York, 1955) ha sido declarada ganadora del Premio Joan Miró por un jurado internacional, que ha reconocido “su práctica artística polifacética e innovadora, capaz de conmover el público vinculando aspectos de la naturaleza, el paisaje, la cultura popular y otros temas asociados a lo material, con mecanismos de percepción y comunicación”. El premio, que en solo cuatro ediciones ha conseguido hacerse con un espacio entre los más prestigiosos, es sin duda uno de los más generosos. Además de una dotación de 70.000 euros (que la anterior ganadora Mona Hatoum devolvió enteramente a la escuela de arte londinense donde se formó), el premio prevé la organización de una gran muestra antológica con producción de obra nueva, que se presentará primero en la Fundación Miró de Barcelona y luego en CaixaForum de Madrid, sedes de las dos instituciones que conceden el galardón.

Conocida sobre todo por su trabajo como fotógrafa en el marco del arte conceptual o postminimalista, a lo largo de su trayectoria Horn ha tocado muchas teclas, realizando esculturas, dibujos, instalaciones –en su mayoría pensadas para el sitio y el lugar de su exposición– e intervenciones en la naturaleza. “Destaca su capacidad de trabajar con técnicas muy distintas, manteniendo siempre una extraordinaria cohesión y coherencia formal y conceptual”, destacó Rosa Maria Malet, directora de la Fundación Miró y miembro del jurado. Otro de los grandes méritos de Horn ha sido conseguir una obra cerebral y de corte intelectual sin mermar su fuerza visual.

Interesada por temas de género e identidad en relación a la condición andrógina y por la compleja relación entre objeto y sujeto en ámbito creativo, la artista ofrece al espectador una obra abierta que no impone un enfoque unívoco y se mantiene fluida y flexible, hasta el punto que se ha dicho que para Horn habría que inventar una meteorología de las imágenes y estudiar sus series científicamente como si fueran fenómenos atmosféricos con sus variaciones, perturbaciones, tempestades y anticiclones. Quizás tenga parte de responsabilidad en la peculiaridad de su aproximación artística el hecho de que viva parte del año en Islandia, un país que le ha aportado “una mirada que se complace en la dureza pero también en la simplicidad, en la contundencia pero también en lo etéreo, en lo absoluto y en la melancolía”, según Malet.

Todos estos aspectos, junto con la voluntad “de explorar nuevas dimensiones y horizontes”, vinculan la obra de la estadounidense con la de Joan Miró, según el veredicto del jurado formado por Alfred Pacquement, director del Centro Pompidou de París, Vicent Todolí, ex director de la Tate Modern de Londres, Poul Erik Tøjner, director del Louisiana Museum of Modern Art, Nimfa Bisbe, directora de la Colección de Arte Contemporáneo Fundación la Caixa y Rosa Maria Malet. Según la directora de la Fundación Miró, el debate no ha sido reñido y como siempre ha arrancado a partir de una serie de nombres proporcionados por cada miembro. “Además de la vinculación conceptual con la obra de Miró, buscamos artistas que mantengan una actitud no convencional, con un punto de riesgo y de sorpresa”, aseguró Malet.

Horn, que recogerá el galardón el próximo miércoles día 30 en una ceremonia en la Fundación Miró, aprovechará para tener un primer contacto con el lugar que acogerá su próxima exposición. Anteriormente, el premio, que tiene cadencia bienal para permitir la realización de la muestra del ganador, recayó en Olafur Eliasson, Pipilotti Rist y Mona Hatoum.