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UN GRAN HALLAZGO LITERARIO

Moderno pastor de la belleza y el infinito

Juan Ramón Jiménez protagoniza el comienzo del año con la aparición de ‘Idilios’

Es un poemario de 1912 que ve la luz y que guarda 38 inéditos sobre su amor a Zenobia Camprubí

Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí, el día de su boda en Nueva York en 1916.
Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí, el día de su boda en Nueva York en 1916.

Entre un amor que no pudo ser y otro que sí quería serlo, se encuentran estos Idilios de Juan Ramón Jiménez (que la editoria1 La Isla de Siltolá publicará a principios de febrero), escritos a partir de 1912, anteriores por tanto a Diario de un poeta recién casado. Y aunque no llegó a editarlos, sí recogió bastantes poemas en sus antologías, repartidos en Idilios clásicos e Idilios románticos. JRJ (1881-1958) fue un creador incesante para el que lo verdaderamente importante no eran los libros sino su Obra. Prefería escribir a publicar, y así su Obra sobrepasó su vida con proyectos que aún duermen entre sus archivos.

Los manuscritos de estos 98 Idilios se hallaban dispersos entre Madrid y la Universidad de Río Piedras en Puerto Rico. La estudiosa Rocío Fernández Berrocal ha reconstruido, ordenado y editado con paciencia y convenientemente este libro, que se abre con luminoso y sensible prólogo del poeta Antonio Colinas y siempre alentado por la infatigable Carmen Hernández Pinzón, sobrina nieta de JRJ.

La aparición ahora de Idilios, cien años después de su redacción, confirma que las maravillosas novedades y los formidables hallazgos que trajo el Diario a la poesía española estuvieron jalonados por obras como esta o El silencio de oro, tanto tiempo inéditas. Son los necesarios eslabones recobrados entre las recargadas y afrancesadas estrofas de Laberinto y el inusitado verso desnudo de Diario. Sería inimaginable que tanto primor hubiese brotado sin estos aciertos previos. Hace dos años presentaba Caballero Bonald en EL PAÍS la hasta ahora última pieza inédita de JRJ, Arte menor: libro de poesía neopopular, pero sin el fácil acarreo popularista.

Manuscrito de uno de los poemas de 'Idilios'. ampliar foto
Manuscrito de uno de los poemas de 'Idilios'.

Idilios es poesía amorosa, sensual, en la estela de Libros de amor, aunque sin el erotismo de este. En la primera parte, Idilios clásicos, pasa la sombra de su idealizada Blanca Hernández Pinzón, “novia blanca” de su adolescencia, que finalmente se casó con quien no debía. Y también cruza la desconocida, elegante y fina norteamericana Luisa Grimm, malcasada con un rico boliviano borrachísimo que no entendía de poemas, pero que tenía dinero. En esas mismas fechas, JRJ y su familia perdieron todo su patrimonio cuando el Tribunal Supremo daba la razón al Banco de Bilbao y embargaba las propiedades de la familia Jiménez. JRJ sí entendía de poesía, pero no de dinero.

Los manuscritos se hallaban dispersos entre Madrid y Puerto Rico

Cuando conoció en Madrid el amor verdadero, Zenobia, su verso voló entonces hacia la crónica lírica, hacia el diario de ese otro “idilio romántico”. Donde fluye con naturalidad el momento sentido y el tiempo enamorado en ágiles y leves estrofas. No sorprende que algunos de estos poemas pasasen después a Diario de un poeta recién casado. Eran su silencioso embrión. JRJ huía del recargado alejandrino melodioso para recogerse en un verso sencillo, próximo, a veces, a la copla. El amor hizo esencial su poesía y la fue desnudando hermosamente desde Idilios hasta engrandecerla en Eternidades.

No hay pastores clásicos como en los Idilios de Teócrito. En estos breves y tiernos Idilios de JRJ, sí trato amoroso escrito mientras paseaba por el campo moguereño, pero también sentado en un solitario banco debajo del balcón de Zenobia en el Paseo del Prado de Madrid. JRJ, moderno pastor, enamorado y perdido en una ciudad sucia y bulliciosa, no dejaba de cantar la belleza, el amor y el infinito.

Este año, habrá más JRJ. La editorial Pre-Textos anuncia Vida, uno de sus magnos e imposibles proyectos. Una autobiografía que constará de varios tomos, en verso y prosa, y que comenzó a escribir a partir de 1940 en Miami. Antes, en los años treinta, se asustó cuando la editorial Atenea de Fernando Calleja le encargó a Pedro Salinas redactar una pretendida biografía del moguereño. Para combatir tanta tergiversación y tanta mentira con que quisieron lastrarlo sus enemigos, mejor hacerlo uno mismo que no dejárselo a otro. JRJ saldrá de nuevo, como la vida, desde su invierno hacia su primavera.

José Antonio Expósito es doctor en Filología y editor de Juan Ramón Jiménez.

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