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La artista y el atracador solitario

ADN Galería exhibe las mordaces obras de la combativa Núria Güell, que se ha valido de los planes delictivos de un famoso ladrón para su creación

La artista Núria Güell en su exposición. Ampliar foto
La artista Núria Güell en su exposición.

¿Qué empuja una brillante licenciada de Bellas Artes a urdir un plan con el atracador conocido como El Solitario? ¿O a casarse con el cubano que le escribiera la carta de amor más bonita, según un jurado de prostitutas? La respuesta es simple, lo que mueve a cualquier artista: la voluntad de crear una obra que transmita sus pensamientos, sentimientos y emociones. Lo que pasa es que a Núria Güell (Vidreres, Girona, 1981) no le interesa la obra de arte en la acepción tradicional del término. Todo empezó en la inauguración de una muestra de escultura de artistas jóvenes, que incluía su obra. La cosa fue más que bien, solo que cuando ella se encontró rodeada de gente que la felicitaba y le auguraba mucha más exposiciones así, en vez de alegrarse se sintió tan mal, que incluso pensó abandonar su clara vocación artística para estudiar derecho. “No me encontraba bien con el arte ensimismado que se practicaba a mi alrededor, pero me daba cuenta que el arte tenía un potencial de visibilidad enorme y que yo podría utilizar este lenguaje para dar voz a mis preocupaciones, más vinculadas a lo social que al estudio de las formas”, indica.

Aclaradas sus intenciones se fue a Cuba para ingresar en el curso Arte de Conducta, que imparte la creadora Tania Bruguera, donde, en 2008, tomó forma uno de sus primeros proyectos, Ayuda humanitaria. Por medio de un flyer la artista se ofrecía a casarse con el cubano que le escribiera la carta de amor más bonita del mundo. Ella costearía la boda y el viaje y se encargaría de que el ganador consiguiera la nacionalidad española. Un jurado de jineteras, las prostitutas locales que se dedican a los extranjeros, actuó de jurado y todo se llevó a cabo como previsto, tan solo falta el divorcio, que en 2013 pondrá fin a un proyecto tan combativo como tierno. La memoria audiovisual de la historia, las cartas recibidas, la deliberación del jurado y los documentos legales se exponen en su primera muestra individual, Alegaciones desplazadas, abierta en la ADN Galería de Barcelona, hasta el 9 de marzo. Si el conjunto, que conforma una pieza única, se vendiera el importe se repartiría entre los dos.

La última obra que realizó en La Habana reúne las pruebas del acoso que sufrió por parte de 17 policías cubanos. Güell las expuso en una galería y con falsas promesas invitó a la inauguración a los agentes que aparecían en fotos y vídeos, mientras ella tomaba un avión de vuelta a casa.

Una vez aquí estableció contacto con el atracador Jaime Giménez, más conocido como El Solitario, recluso en una prisión de alta seguridad. La artista le pidió escribir el plan de un robo, pero él hizo mucho más. “Escribió una novela entera donde detalla varios planes para financiar el esperpéntico secuestro del presidente del Banco Santánander. Por tanto decidimos subastar solo el primer capítulo para dejar a Jaime, que ya ha sacado su autobiografía, la posibilidad de publicar la novela”, explica Güell. La obra consiste en una teca de cristal y terciopelo con la llave de la caja de un banco de Girona, donde se custodian los planes delictivos de El Solitario. En la muestra en ADN y la web de la artista (http://www.nuriaguell.net), hay muchos más proyectos porque hay preocupaciones para todos los gustos.