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La vida de los objetos abandonados

El artista Daniel Canogar exhibe en el MAC de A Coruña nueve obras en las que trata de que la vieja tecnología salga de su letargo.

La basura tecnológica, compuesta por elementos que en poco más de una década han quedado en desuso por su rápido desarrollo, sirven al artista Daniel Canogar (Madrid, 1964) para crear instalaciones con efectos tridimensionales sobre superficies planas pintadas. Los materiales que utiliza los encuentra en la calle porque el ser humano se desprende con rapidez de todo aquello que considera obsoleto. En Quadratura, exposición que se exhibe en el MAC-GasNatural Fenosa de A Coruña hasta mayo de 2013, el espectador se adentra en un universo de claroscuros en el que descubre nueve sorprendentes instalaciones que son producto de la investigación del autor en distintos campos de la tecnología.

Circadian Rhythms (2009) la configuran 4.500 bombillas fundidas que forman una pantalla de 200x300 centímetros sobre la que se proyecta un vídeo de poco más de cuatro minutos. El artista entiende que “las bombillas van cogiendo vida a medida que se proyectan sobre ella unas imágenes  abstractas. Creo que también recuerdan a los disparos eléctricos o a proyecciones de luz sobre la retina. Además tiene un aspecto escultórico como si fuera un decorado de conchas”.

Canogar trabaja junto al ingeniero de telecomunicaciones Diego Mellado, que ha descubierto en el arte un mundo muy diferente del que provenía. “Yo trabajaba en una empresa de tecnología e innovación que no era lo que buscaba y cuando descubrí la obra de Daniel se abrió un campo de desarrollo muy interesante”, puntualiza junto a la instalación Flicker (2012) de reciente creación.

En palabras del artista lo que quiere con esa obra, expuesta en una de las múltiples salas del espacioso museo coruñés, es darle una vuelta a la vida. “He utilizado cientos de metros de tiras de película de 35 milímetros sobre las que se proyectan escenas de grandes obras de la cinematografía como Ciudadano Kane para explorar el encuentro entre el mundo analógico y digital”. El artista madrileño, gran apasionado del cine, cierra con Flicker (2012) su trilogía dedicada a este arte que inició en 2009 con Traks y un año después con Spin. “Esta última se proyecta sobre la superficie de un DVD y es un homenaje al fotógrafo Muybridge, cuyas fotos de un caballo a galope a finales del siglo XIX han sido consideradas como el principio del cine”.

¿Quién no se ha quedado absorto en alguna ocasión con esa maraña de cables telefónicos de distintos colores que se utilizaban antes de que llegase la fibra óptica? Para crear Pneumas (2009) ha utilizado cables de teléfono, proyectores, ventiladores y vídeo. “Mi objetivo es reanimar lo inanimado reviviendo un retrato de secretos colectivos atrapados en los materiales electrónicos de desecho. Pneumas es un vehículo del logos que estructura la continuidad de la materia”.

Nada pretencioso, este artista visual que trabaja con vídeo, fotografía, escultura e instalación, ha consolidado su carrera con una proyección internacional. En varias ciudades europeas y americanas hay instalaciones permanentes reflejo de su trayectoria. La última obra realizada en América ha sido Waves (2012), inaugurada a principios de diciembre, y que consiste en una pantalla flexible creada con LEDs, instalada permanentemente en el atrio del 2 Houston Center en Houston.

“Los artistas pecamos de grandilocuentes, tenemos que ser conscientes del mundo en el que estamos y pegarnos más a la realidad que se mueve en la calle. Mis obras son el salvavidas que me ayuda a situarme en el complejo momento en el que vivimos. Es un medio de relacionarme con el ser humano y me sirve como elemento comunicador”. Canogar se siente totalmente identificado con el material de deshecho con el que trabaja hasta el punto de considerar “joyas” algunos de los objetos que encuentra y utiliza.

El artista manifiesta verdadera pasión por los objetos con los que trabaja y se entusiasma cuando habla de Frecuencia (2012). Construida a modo de patchwork ha sido realizada con retales de 33 pantallas de televisiones analógicas descubiertas en un centro de reciclaje de Madrid. “La textura parece seda y sobre ella se muestran cartas de ajuste de diferentes países del mundo. Eran tiempos en las que la emisión televisiva tenía un tiempo determinado y no se programaba las 24 horas. Las que más me gustan de todas las que he visto son las chinas”.

En la nueva temporada del MAC, con su proyecto de aunar artistas contemporáneos con la promoción de jóvenes creadores, destacan En línea de fuga. Relatos de la no-permanencia, un recorrido por los 10 años de la feria de videoarte LOOP; la exposición del artista alemán Anselm Kiefer; y una muestra monográfica del Premio Nacional de Fotografía, Manuel Vilariño. En abril se exhibirá en este museo de arte contemporáneo la obra del norteamerciano Larry Fink. Este fotógrafo trabaja un amplio espectro que abarca desde el glamour de las fiestas hasta la vida cotidiana de la clase obrera. El artista llegará al MAC tras su paso por el MoMA.

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