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Mil y una formas de escuchar música en tu ‘smartphone’

Jorge Drexler idea 'n', una aplicación que permite versionar sus canciones en los teléfonos inteligentes y tabletas

Jorge Drexler en la presentación de su nueva 'app', 'n'. Ampliar foto
Jorge Drexler en la presentación de su nueva 'app', 'n'.

El músico uruguayo Jorge Drexler estrena faceta profesional: ya no solo compone y canta, ahora también se ha convertido en un gurú de las nuevas tecnologías. Su último trabajo no es un disco, ni el lanzamiento de un videoclip, sino una aplicaNción. Se trata de un innovador concepto de app que permite al usuario intervenir directamente sobre sus nuevas canciones, específicamente escritas y producidas para ser transformadas y editadas por usuarios de teléfonos inteligentes y tabletas.

Se llama n (símbolo matemático para una serie de números naturales), y permite manipular las canciones del músico (hasta ahora tres) a gusto del consumidor. El usuario debe combinar las estrofas de la canción mientras la escucha, seleccionando a tiempo real los versos y estribillos que canta Drexler. “Llevamos año y medio trabajando en este proyecto, ha sido como jugar a la piñata en una habitación oscura”, contó el músico, que se ha involucrado en todo el proceso, desde la composición hasta los últimos detalles de la realización.

Con esta herramienta tecnológica Drexler y su equipo, apoyado por Samsung, Warner Music y la desarrolladora de aplicaciones para teléfonos inteligentes y tabletas Wake App!, han logrado convertir la tecnología en una herramienta poética. El resultado es una infinidad de combinaciones de la misma canción, que uno puede ir construyendo sobre la marcha. “Es un ejercicio de canciones que intenta buscar salida a través de la metáfora”, explica el cantante. Para ello ha tenido que sacar a la palestra todas sus armas de compositor.

La primera canción, Habitación 316, contiene 19 versos cortos y 19 versos largos. Todos tienen que tener sentido, y aunque se cambien de orden cuenta la historia de dos personas en una habitación de hotel, y las infinitas versiones del recuerdo de aquella noche, que la memoria va modificando. "Nos gustaría hacerlo con otros artistas, pero hay que ser un excelente compositor para crear tantos versos, y que la métrica y su significado lleguen a concordar todos con todos", apuntó Jacobo Bergareche, delegado de Wake App!. “Es una manera de sentirse partícipe del resultado estético de la música. Eso va en sintonía con el paradigma de nuestros tiempos: todo el mundo quiere decir algo, todo el mundo quiere ser creador o editor”, explica el autor uruguayo.

Además de la composición de la letra y la música, Drexler ha grabado también la versión en inglés de Habitación 316, para cuyos versos ha contado con la ayuda de su pareja, la cantante y actriz Léonor Watling. La aplicación, que transforma cada canción en una especie de calidoscopio, ya está disponible en más de 70 países y en ambos dispositivos, iOS-6 y Android.

Si este primer tema permite modificar el texto, Madera de deriva ofrece la posibilidad de jugar con la parte instrumental de la canción. Partiendo de una melodía en acústico, el usuario puede introducir los instrumentos que desea que suenen o dejen de sonar, de manera que uno decide si entran los violines, suenan los timbales o se silencia los instrumentos de viento. Para la grabación de esta segunda pieza, Drexler ha contado con la Orquesta Sinfónica de Euskadi, y estará accesible a partir del 11 de diciembre.

En el tercero, Décima a la décima, la canción cambia a lo largo del día. Según avanzan las horas, las posibilidades de la música crecen o decrecen. Además de cambiar las estrofas, se pueden elegir diez cantantes entre los que están Kiko Veneno, René 'Residente' Pérez (Calle 13) o Xoel López. El compositor identificó este proyecto con "la sombra de las personas; crece durante el día y por la noche decrece".

Esta innovación, quizás revolución, en la manera de consumir música no achanta ni a Jorge Drexler ni a ninguno de su equipo a la hora de un predecible desconcierto en los conciertos, puesto que los asistentes difícilmente acierten a seguir la letra de la canción al ser esta móvil. Pero este intrépido uruguayo encuentra todas las respuestas en las nuevas tecnologías: "Posiblemente la noche anterior pida la participación de los espectadores a través de Twitter, y hagamos entre todos una versión. Se trata de que tanto el cantante y el espectador seamos partícipes de la creación artística".