Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Demasiadas alforjas

Desafortunada película episódica que convoca a siete destacados directores —sólo uno de ellos cubano: Juan Carlos Tabío— para tomarle el pulso a una semana en La Habana

Fotograma de '7días en La Habana'.
Fotograma de '7días en La Habana'.

La silueta perpleja del cineasta israelí Elia Suleiman ocupa (y define) las imágenes más elocuentes de esta desafortunada película episódica que convoca a siete destacados directores —sólo uno de ellos cubano: Juan Carlos Tabío— para tomarle el pulso a una semana en La Habana, ciudad entendida como limbo geográfico, político e histórico.

Si en la agenda del proyecto se hallaba poner en cuarentena tópicos de representación, el fracaso es mayúsculo: sólo la pieza de Suleiman, que en la misma construcción de sus planos propone una mirada lateral anclada en el extrañamiento, propone eficaces imágenes de una melancolía tragicómica —el repertorio de fragilidades y desamparos en primera línea de playa— y esboza cierta mala intención política en su uso de un interminable discurso de Fidel Castro como running gag.

7 DÍAS EN LA HABANA

  • Dirección: Benicio del Toro, Pablo Trapero, Julio Medem, Elia Suleiman, Gaspar Noé, Juan Carlos Tabío y Laurent Cantet.
  • Intérpretes: Josh Hutcherson, Vladimir Cruz, Daniel Bruhl,
  • Emir Kusturica, Mirtha Ibarra,
  • Jorge Perugorría.
  • Género: comedia / drama. España-Francia, 2012.
  • Duración: 136 minutos.

Tampoco es gratuita la aportación de Tabío, fiel a su mirada costumbrista y a su funcional puesta en escena: su visión de la precariedad de esos entornos profesionales tradicionalmente asociados a la fortaleza económica también demuestra que, en cierto sentido, en plena crisis, La Habana somos todos.

En el resto del metraje resulta especialmente frustrante que identidades autorales tan acusadas —y contrastadas— como las de Pablo Trapero, Julio Medem, Gaspar Noé y Laurent Cantet ofrezcan prescindibles variantes del tópico local, sin poder librarse de la mirada del turista que viaja pertrechado de bienintencionados prejuicios.

El debut en la dirección de Benicio del Toro, que abre la sesión, marca desafortunadamente el tono de un conjunto que, en las piezas escritas por Leonardo Padura, intenta dotar de cierta unidad a esta unión contra natura a través del cruce de personajes.